La lucha contra el cáncer de mama, "un acto de amor" para las mujeres

Mujeres mexicanas cuentan su historia para concientizar sobre la detección oportuna del cáncer de mama
| Otra fuente: QUIÉN

Para algunas, el cáncer es una tragedia. Otras lo convierten en una bendición.

Si no fuera por este mal, la actriz Patricia Reyes Spíndola y la cantante Daniela Romo nunca hubieran encontrado esa "gran fuente de amor" que ahora las obliga a compartir su experiencia y alertar a las mujeres mexicanas.

Patricia guardó el secreto durante siete meses porque no quería que su madre lo supiera. Cinco días después de haber sufrido "una baja en el frente izquierdo" fue a su fiesta de cumpleaños número 85 en Cuernavaca. Le dijo que se había lastimado un brazo, que haría un retiro espiritual y no podría llamarla por tres días. Que no se preocupara.

"Cuando me pusieron mi seno nuevo se lo dije. Entendió que fue un acto de amor y que me privé de su apapacho porque quería protegerla. A veces los hijos nos convertimos en padres de nuestros padres. Alguien tiene que cuidarlos", dijo la actriz.

Octubre Rosa es una iniciativa de Grupo Expansión, Estée Lauder y Aeroméxico para invitar a las mujeres a autoexplorarse y detectar el cáncer de mama. 

Con Daniela pasó igual. Guardó silencio. Se puso en manos de los médicos acompañada de su asistente personal y nadie más. No quería contarle a su familia de esta batalla, hasta que su propio cuerpo la delató. Sobre todo, por la pérdida de su cabellera. "Mi pelo, lo que siempre me distinguió, se fue. Mi cuerpo quedó sin un solo vello. Ya no pude ocultarlo más", dijo la cantante.

La parte más difícil del proceso, aseguraron Daniela y Patricia, es el silencio. No quieren asustar a los suyos con su dolor. A ellos, después de un tiempo, se les acaban las palabras de aliento.

"Tienen que soportar tus cambios físicos y emocionales, tus días malos y los devastadores. Cuando callas y cuando no paras de llorar. En tu círculo más cercano también se vuelven guerreros", mencionó Daniela, quien forjó con Patricia una entrañable amistad durante el tratamiento contra el cáncer de mama.

Después de meses de salir victoriosas de la quimioterapia, se encontraron en el estudio de Pedro Torres, productor de cine y televisión, donde coincidieron en que jalan "más que cualquier carreta, aunque solo tengan una teta". Se funden en abrazos y reiteran su convicción de que el cáncer es una de las mejores cosas que les han pasado.

"Gané muchas cosas, una apertura a lo espiritual, mi alma quedó más fortalecida, gané conocerme más a mí misma, me acerqué más a la fe. Dios elige quién puede aguantar las pruebas y para qué. Soy una elegida y estoy feliz de serlo", dice Patricia. 

Al otro lado del silencio

Eréndira Ibarra tenía 13 años cuando su madre, Wanda Klor, le confesó que tenía cáncer de mama. Se lo dijo frente al mar, en una de sus playas favoritas en California, donde vivía.

"Sientes que el mundo se parte bajo tus pies. Es el vacío. Escuchas 'cáncer' y te imaginas lo peor, pero ella ya lo había asimilado. Ya sabía que era una oportunidad para empezar de nuevo", dijo la protagonista de la serie Infames.

Para la actriz, su madre es una guerrera. "La vi luchar, la vi salir adelante y la admiré mucho más", cuenta la hija del productor Epigmenio Ibarra.

A sus 27 años se siente hermanada con las mujeres que se acercan o pasan de los 60 porque han visto la muerte muy de cerca. Toca con pudor los nuevos senos de Patricia para corroborar que, tal como ella dice, "se sienten casi naturales". No dejan de reír con su nueva complicidad al sumarse a este llamado de atención a millones de mujeres.

"A Patricia y a Daniela siempre las he admirado y las he querido. Ahora nos une algo aún más fuerte, una lucha contra la muerte. (Posar así) es mi manera de decirles que estoy con ellas y con todas las mujeres que han padecido esta enfermedad", comenta Viviana Corcuera.

Ahora teme lo que puedan pensar sus nietos de las fotografías, pero luce su cuerpo con orgullo. "Todas somos bellas y merecemos la oportunidad de estar bien con nosotras mismas", dice.

Patricia Reyes Spíndola dejó de preguntarse por qué. Entonces supo que con el cáncer vino una nueva misión: difundir, prevenir, eliminar.

"Para mí fue una enfermedad creativa. Nunca dejé de trabajar y de crear formas de unirme a la lucha contra el cáncer. Soy una sobreviviente y es mi obligación evitar que otras mujeres lo padezcan. Estoy orgullosísima de mi cuerpo y quiero presumirlo", dijo.

Eréndira no puede imaginar siquiera lo que sufrió su madre, pero puede intuir otras lecciones dejadas por la enfermedad. "Se preocupó tanto por cuidarnos a todos que dejó de cuidarse a ella misma. Ahora sé que si quiero estar bien con el mundo tengo que amarme y cuidarme primero". 

Por eso se une a esta campaña de 28 mujeres que desnudan sus torsos en nombre de la causa. "Ahora sé más sobre lo que significa ser mujer. Es una cuestión del corazón, del espíritu y la fortaleza. Ahora sé que tenemos que gritarlo y salvar a otras", comentó Eréndira. 

Te invitamos a conocer más sobre la detección del cáncer de mama en el especial "La batalla en rosa, cruzada anticáncer".  

Este es un fragmento de un artículo publicado en la edición de octubre de 2012 de la revista Quién, que es parte de Grupo Expansión, una empresa de Time Inc. La firma edita en México 17 revistas y siete sitios de internet, entre ellos CNNMéxico.com.

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