Bienvenidos a los lugares más navideños del planeta

Diez lugares alrededor del mundo en donde puedes celebrar una Navidad diferente
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Autor: Roseann Lake
(Reuters) -

Si tu Navidad siempre se trata de decoraciones de mal gusto, pavo demasiado cocido y amargas disputas familiares, éste puede ser el momento para poner los adornos navideños de vuelta en el ático y planear unas vacaciones navideñas.

Para ayudarte, te presentamos nuestra selección de los sitios más navideños alrededor del mundo.

Lapland, Finlandia

Aunque en las leyendas que se remontan a la década de 1820 se mencione al Polo Norte como el hogar oficial de Santa Claus y su alegre esposa, los finlandeses nos podrían hacer creer otra cosa. Para ellos, Rovaniemi, en Lapland, ubicada justo al norte del círculo polar ártico, es el cuartel general de la Navidad. Aquí, los niños pueden preparar galletas de jengibre al lado de la señora Claus, inscribirse a la Escuela de Duendes o tomar clases de caligrafía y aprender a redactar sus listas de deseos de Navidad con una pluma de ave tradicional.

Otra de las atracciones de la zona es el Zoológico Ranua, en donde habitan osos polares bebé, glotones y alces; también está el criadero de renos de Sirmakko, en donde los visitantes pueden participar en un safari en trineo para ver renos y el Arktikum, un centro de ciencias en el que se revela el misterio y la magia de las Luces del Norte.

Quienes busquen una experiencia verdaderamente glacial pueden hospedarse en el Hotel Arctic Snow, que está hecho completamente con nieve y hielo, aunque está equipado con saunas y jacuzzis en donde puedes descongelarte.

Estrasburgo, Francia

La serie de aldeas navideñas transforman a Estrasburgo en una tierra de maravillas visuales y gastronómicas. Los hedonistas pueden dirigirse a la granja de la aldea de Alsacia para probar foie gras recién hecho de ciruela, durazno y otras variedades navideñas.

En la cercana aldea de Bredle encontrarás montones de los bizcochos que llevan el mismo nombre y abundantes cantidades de vino de Alsacia caliente con especias para acompañarlos.

El programa de Navidad de Estrasburgo está repleto de conciertos que van desde la Filarmónica de Estrasburgo hasta el jazz gitano estilo Django-Reinhardt, además de eventos culturales de Georgia, el país invitado a las celebraciones navideñas de este año en Estrasburgo.

Quebec, Canadá

Si eres la clase de persona a la que le gusta celebrar la Navidad alrededor de un árbol fabricado con hojas de metal reciclado, cuyas luces se enciendan gracias al pedaleo de los ciclistas de los alrededores, entonces Quebec es el destino para ti. Es un refugio para los ambientalistas y los aficionados a las actividades al aire libre, una ciudad en ebullición que ofrece un programa de temporada para todos los gustos.

Los victorianos de la era moderna pueden disfrutar de las veladas literarias con historias de Charles Dickens, en las que se detallan las tradiciones navideñas de antaño. Los amantes de las salchichas y las castañas asadas pueden echarle un vistazo a las mercancías en el mercado alemán de Navidad y los más religiosos pueden vagar por las exposiciones de nacimientos procedentes de todas partes del mundo.

El cercano Sentier des Caps de Charlevoix ofrece caminatas familiares sobre nieve y esquí; los aficionados a la velocidad pueden pasar el día paseando a toda velocidad montados en una motonieve de Nord Expe, Inc.

San Miguel de Allende, México

Las festividades se resumen en piñatas, posadas y ponche en esta colorida ciudad mexicana, en donde la Navidad es un asunto tan solemne como festivo.

En los días previos al 24 de diciembre es probable que mientras paseas por las calles te topes con María y José, ya que los habitantes peregrinan de casa en casa, cantando para "pedir posada" mientras recrean el viaje a Belén.

El ponche —una bebida caliente y especiada con frutas— y las piñatas son la culminación de una larga noche de peregrinaciones a lo largo de esta ciudad empedrada, que recientemente fue declarada como Sitio Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO gracias a su abundancia de magníficas iglesias, su arquitectura bien conservada y magníficos zócalos o plazas públicas repletas del romance y encanto de un mundo antiguo.

Dyker Heights, Brooklyn

Sí, la ciudad de Nueva York tiene a las Rockettes, los escaparates de la Quinta Avenida y la pista de hielo del Centro Rockefeller, lo que la hace un maravilloso y resplandeciente destino navideño.

Las personas más curiosas deberían aventurarse a ir a Brooklyn para echar un vistazo a otra manera más informal, aunque igualmente ostentosa, de celebrar la Navidad en Nueva York.

Para el beneplácito de los paseantes, los orgullosos habitantes, predominantemente italoamericanos, de la zona tienen un acuerdo tácito de competir en lo que a decoraciones navideñas se refiere, lo que a menudo resulta en Santa Clauses de dos pisos de alto, ejércitos de soldados de madera de 10 metros de alto, animatronics gigantes, carruseles motorizados y suficientes cascanueces que harían que Tchaikovsky saltara de gusto.

Vaga solo por esta tierra de las maravillas invernales o contrata un recorrido organizado por uno de los habitantes más antiguos de la zona, Tony Muia, que incluye una visita a una panadería en Brooklyn en donde probarás los cannoli y un chocolate caliente.

Lalibela, Etiopía

Lalibela se encuentra casi 300 kilómetros al norte de Addis Abeba. Es una pequeña ciudad antigua de 20,000 habitantes que alberga 11 iglesias monolíticas, algunas datan del siglo XII y están talladas en bloques de piedra volcánica impresionantemente roja. Estas iglesias fueron talladas desde el subsuelo y se comunican a través de una compleja y a veces claustrofóbica red de túneles y pasadizos.

Fue declarada como la Nueva Jerusalén luego de que la auténtica Jerusalén fuera capturada por los ejércitos musulmanes en 1187, lo que ocasionó que los cristianos etíopes ya no pudieran visitarla. Lalibela sigue siendo un lugar sumamente religioso.

La misa de la Navidad copta —que se celebra el 7 de enero— en Bet Medhane Alem, la iglesia monolítica más grande del mundo, es una ocasión en la que cientos de sacerdotes ataviados con turbantes blancos, fajas rojas y pañoletas doradas cantan, se mecen y oran rodeados por fosos en los que se encuentran cerca de 50,000 fieles, para quienes este es un sitio sagrado de peregrinación.

Barcelona, España

Si puedes prolongar tus vacaciones navideñas hasta el Día de Reyes (6 de enero), no hay mejor lugar que Barcelona para encontrar a Melchor, Gaspar y Baltasar. Durante la noche del 5 de enero, llegan al puerto a bordo del Santa Eulalia —su propio barco— rodeados de esplendor barbado y aterciopelado.

Se disparan los cañones y se encienden fuegos artificiales; mientras el alcalde les entrega las llaves de la ciudad, la magia del Magi da inicio oficialmente. Desfilan por las calles en una magnífica cabalgata de carrozas con forma de camellos, elefantes, jirafas y disfraces deslumbrantes.

Manila, Filipinas

Aunque pasar la Navidad en la playa puede sonar a dicha, el beber un abasto interminable de cócteles en la arena pronto puede parecer carente de espíritu festivo.

En un viaje a Filipinas puedes tenerlo todo. Conocido por ser el país con la temporada navideña más larga del mundo, en Filipinas las festividades empiezan desde septiembre y se prolongan hasta bien entrado enero.

Al ser el único país asiático con una población predominantemente cristiana, sus ciudades e islas se engalanan con nacimientos, desfiles de faroles y bazares navideños.

Aunque seguramente las Colinas de Chocolate de Bohol o las playas de Boracay serían una opción más relajante, dedica un par de días a conocer la capital, ya que este diciembre el Hotel Manila transformará su vestíbulo en un escenario de cuento de hadas digno del Cascanueces.

Antes de escapar hacia la playa, recibe tu dosis de hadas de caramelo, relojes hechos con pan de jengibre y presentaciones del Cascanueces todos los fines de semana con la primera bailarina Lisa Macuja Elizalde

Queenstown, Nueva Zelandia

En Nueva Zelandia, los colores tradicionales de la navidad —rojo, verde y blanco— adquieren un significado totalmente nuevo. En Nueva Zelandia, el rojo representa la pohutukawa (el árbol navideño de Nueva Zelandia con flores color rubí); el blanco representa a las inmaculadas y arenosas playas; ¿y el verde? ¡Representa al kiwi, desde luego!

Los amantes del sol que quieran reunirse con Santa usando sus pantaloncillos de surf deben dirigirse a Queenstown, en donde las cálidas temperaturas veraniegas te permitirán navegar en lancha, surfear en el río, volar en parapente sobre el Lago Wakatipu o simplemente acampar en la orilla del lago y disfrutar de una suculenta cena Navideña que incluye cordero, mariscos y pollo a la parrilla.

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