Cómo reconocer y tratar la 'tristeza invernal'

El trastorno afectivo estacional es ocasionado por la falta de sol y predisposición genética, según el entorno y salud de las personas
depresion navidad mujer preocupada
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Autor: Charles Raison | Otra fuente: 1

Nota del editor: El médico Charles Raison, experto en salud mental de CNNHealth, es profesor adjunto de Psiquiatría en la Universidad de Arizona, Estados Unidos.

(CNN) — Crecí en un sitio en el que el sol brillaba todos los días entre mayo y octubre. Esos días bañados de sol fueron los más felices de mi vida.

Sin embargo, en invierno mi ciudad natal se veía cubierta por una densa niebla que llegaba a durar semanas y hacía que el mundo fuera gris e indefinido, lo que provocaba que me sintiera deprimido y triste. Esas temporadas eran tan definidas, tan inmutables, que llegué a creer que el verano era feliz y el invierno era triste.

No es de sorprender que siempre me haya fascinado la depresión invernal, conocida comúnmente como trastorno afectivo estacional o TAE.

Cerca del 15 % de la población estadounidense resiente el problemático y rítmico cambio de las estaciones. Para estas personas, el tiempo en sí es un factor que ocasiona estrés y el invierno es a menudo una estación de desesperanza.

La mayoría de las personas que se deprimen en esta temporada logran salir adelante en los días grises. Sin embargo, cerca del 5 % de la población resulta tan afectado cada invierno que cumple con los criterios para el diagnostico del TAE.

Aunque cada quien experimenta la depresión de formas ligeramente diferentes, el TAE tiende a seguir un patrón notablemente clásico. Los síntomas se presentan usualmente durante el otoño, conforme los días se acortan. Es interesante que para la mayoría de las personas la depresión no sea el primer síntoma. La gente empieza a sentirse fatigada, a dormir más y a comer más.

Cada vez se les dificulta más levantarse por las mañanas y mantener el interés en las cosas que les rodean. Disminuye su capacidad para recordar cosas y concentrarse. No es sino hasta la llegada del invierno que la tristeza, la desesperanza y otros síntomas emocionales clásicos de la depresión se apoderan de ellos.

Luego, conforme los días se alargan y se acerca la primavera, los síntomas comienzan a evaporarse en orden opuesto: la tristeza y la desesperanza desaparecen primero, los patrones de sueño y el apetito se normalizan después.

Muchas personas que tienen TAE experimentan estados de ánimo normales desde la primavera hasta el otoño, aunque algunos de hecho se tornan eufóricos durante la primavera, padecimiento conocido técnicamente como hipomanía. Esta tendencia a experimentar estados de ánimo elevados en quienes tienen TAE ha llevado a los investigadores a considerar al TAE como una variante del trastorno bipolar o manía depresiva.

Como el TAE está tan ligado a las estaciones y en particular a la luz del sol, podrías predecir que las personas que viven en lugares en donde los inviernos son fríos y oscuros tendrían mayores probabilidades de presentar el TAE que las personas que viven en lugares con climas soleados. Y así es.

El TAE es el trastorno ambiental por excelencia: sin invierno, no hay TAE.  Pero eso no es todo.

¿Qué ocasiona la depresión invernal?

Al igual que todos los trastornos psiquiátricos, el TAE tiene causas genéticas y ambientales, naturales y aprendidas. Esto ha quedado constatado gracias a varios estudios notables en los que se muestra que los islandeses presentan tasas notoriamente bajas de TAE a pesar de vivir en uno de los ambientes invernales más oscuros de la Tierra.

Aún más notable es que la gente de ascendencia islandesa que vive en las provincias de las praderas canadienses presentan tasas mucho menores de TAE que sus demás compatriotas, lo que refuerza la hipótesis de que los islandeses cuentan con un factor genético aún no descubierto que los protege contra el TAE.

No sabemos cuáles son las causas del TAE, aunque en los estudios se han observado repetidamente algunas anormalidades en varias regiones del cerebro. Al parecer la serotonina, un neurotransmisor, tiene algo que ver, al igual que la melatonina, una de las hormonas más importantes en el ciclo del sueño. Tal vez lo más intrigante sea que en varios estudios se sugiere que incluso los ojos pueden estar involucrados en el riesgo de desarrollar TAE, ya que los ojos de las personas que tienen TAE responden a la luz de forma diferente.

Al parecer también hay una fuerte relación entre la sensibilidad a las estaciones y el nivel de desarrollo de las capacidades creativas.

Me dedicaba a la psiquiatría clínica antes de reconocer que tenía un caso leve de TAE. De hecho, no lo creí en verdad hasta que compré mi primera caja de luz y la encendí un otoño.

Los resultados fueron sorprendentes. Después de estar durante treinta minutos ante una luz brillante (10,000 lux para ser exactos), mi cerebro y mi cuerpo se sintieron transportados del vuelta al verano. Mi mente estaba consciente de que no era cierto, pero no importaba: la melancolía había desaparecido.

En los estudios también se demostró que hay varios tipos de antidepresivos que mejoran los síntomas del TAE. Si alguien tiene depresión sólo en invierno y no en otra época del año, desde el otoño se puede empezar un tratamiento con antidepresivos como medida preventiva antes de que se presenten los síntomas y suspenderlo en primavera. También se ha demostrado que varias clases de psicoterapia son efectivas en el tratamiento del TAE.

Antes de iniciar cualquier clase de tratamiento, recuerda consultar a tu médico.

Para dejar de estar triste

Si eres sensible al invierno, hay varias cosas que también puedes hacer para mejorar tu estado de ánimo y tu nivel de energía.

La primera parece contraria a la intuición: resiste a la tentación de dormir hasta tarde o de quedarte en la cama en las mañanas grises y frías. Hasta las mañanas más grises proveen de más luz que el ambiente interior típico. Además, la luz de la mañana ayuda a que la gente se duerma más temprano por las noches y que duerma más profundamente.

Esto es importante porque el TAE está estrechamente relacionado con algo conocido técnicamente como “retraso de fases”, que significa que la gente que tiene TAE permanece despierta hasta tarde y duerme hasta tarde. Si presentas este comportamiento, puedes mejorar tu estado de ánimo al aprender a adelantar tu periodo de sueño.

El ejercicio, especialmente por la mañana, puede ser sumamente útil para combatir el TAE. El ejercicio mejora la condición física y estimula la producción de los compuestos antidepresivos en el cerebro y el cuerpo. Hacer ejercicio por las mañanas también puede ayudarte a dormirte más temprano y dormir mejor.

No era común que yo presentara el TAE, ya que afecta con mayor frecuencia a mujeres que hombres. Sin embargo, mi caso era típico de una forma afortunada. El TAE es una enfermedad de jóvenes. Muchas personas dejan atrás la enfermedad cuando llegan a los 40 o 50 años.

Ese fue mi caso. Un invierno, cuando tenía alrededor de 45 años, no sentí la tristeza invernal y la caja de luz se quedó desconectada detrás de mi escritorio.

Una observación final: Si ha estado pensando: “Amo los inviernos; el verano es lo que me deprime”, permíteme asegurarte que no estás solo. Aunque es menos común que la depresión invernal, el TAE de verano es una enfermedad bien reconocida. A diferencia de la depresión invernal, la depresión veraniega tiene que ver con el calor. Entre más calor haga, es más probable que la gente empiece a deprimirse.

Ya que probablemente la depresión de verano es mucho menos común que la de invierno, se sabe poco acerca de cómo tratarla óptimamente. Pienso en el comentario de Mark Twain, quien dijo que el invierno más frío que había pasado fue un verano en San Francisco, y sospecho que hacer un viaje a mediados de verano hacia la fría y brumosa costa podría ser un tremendo alivio.

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