Las ocho ciudades más románticas del mundo

Por:
Jordan Burchette

Esta lista ofrece los lugares y opciones más arriesgadas para los usuarios que busquen disfrutar de fiestas, aventura y sensualidad

Nueva Orleans, Estados Unidos

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Nueva Orleans rio Mississippi
Nueva Orleans rio Mississippi  Nueva Orleans rio Mississippi  (Foto: Getty Images)

El lugar: Esta antigua colonia francesa, localizada en los márgenes del río Mississippi, ofrece la misma arquitectura ornamental, suculenta comida y alcohol a raudales que París, pero sin los parisinos.

Debajo de la despreocupada genialidad de su mezcla de pueblos existe un oscuro manto de pecaminoso abandono y adoración oculta que hace que Nueva Orleans sea colorida, burda y a veces tenebrosa.

La gente: Alguna vez fue la quinta mayor ciudad de Estados Unidos, se ha conformado durante décadas con promover una atmósfera de desinhibición y libertad que causa en muchos visitantes el súbito impulso de desnudarse. Así que prepara tus ojos.

Qué hay que ver: El encanto, la diversión y la sordidez del barrio francés; la niebla y el misterio de los caminos cercanos al río, el esplendor y la botánica del Distrito de los Jardines; la majestuosidad del poderoso Mississippi.

Moscú, Rusia

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Moscú
Moscú  Moscú  (Foto: Getty Images)

El lugar: Desde el desposeído y al opulento, al autoritario y al anarquista, al oligarca y al proletario, esta ciudad lo tiene todo. Generaciones de conflicto y triunfo unidas: un palacio zarista, junto a una plaza estalinista, junto a un Starbucks capitalista.

La gente: El amor es romántico, pero el conflicto también puede serlo y los moscovitas son diestros en ambos. Para quienes piensan que el poder es romántico lo encontrarán en abundancia, al igual que la notable actitud de sus habitantes por vivir el presente.

Qué hay que ver: El estímulo intelectual de sus librerías abiertas hasta tarde; la transformada grandeza del parque Gorky; las viejas fábricas y bodegas reavivadas en forma de galerías, clubes y espacios para las artes escénicas; incontables monumentos dedicados a los enamorados; vestigios de la era soviética que se desvanecen.

Victoria, Islas Seychelles

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Victoria, Seychelles Islas
Victoria, Seychelles Islas  Victoria, Seychelles Islas  (Foto: Getty Images)

El lugar: No hay nada más romántico que estar lo más lejos posible de otras personas, y no hay ninguna capital en el mundo que ofrezca esta clase de aislamiento frente al mar.

Además, la arquitectura de esta antigua colonia británica a menudo imita la del imperio al que perteneció. 

La gente: Los habitantes de la isla usan poca ropa, la temperatura se mantiene en 27°C casi todo el año, lo suficientemente templado para usar el mínimo de ropa y sudar lo menos posible.

Qué hay que ver: La belleza de sus prístinas playas y del prehistórico Vallée de Mai (el supuesto Jardín del Edén original); el erotismo de la danza moutya, que aumenta conforme se acelera el ritmo.

Buenos Aires, Argentina

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El lugar: Con una mezcla de generaciones de argentinos, expatriados alemanes e inmigrantes italianos y españoles, Buenos Aires es el caldo de cultivo de una ardiente cultura europea y sudamericana.

Sin embargo, a diferencia de los brasileños, sus hermanos más exhibicionistas del norte, el resplandor y la pasión de los porteños hierven a fuego lento.

La gente: Los porteños son un pueblo amoroso, con un poco de esa petulancia parisina.

Qué hay que ver: La sensualidad electrostática que genera el tango al verlo o al bailarlo; los prados llenos de jóvenes retozones en el parque Tres de Febrero; el inigualable despliegue de pasión de la ciudad a través del futbol en el estadio La Bombonera. Y no lo olvides: prueba los cortes de carne.

Amsterdam, Holanda

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Amsterdam
Amsterdam  Los nómadas aman la amabilidad de la gente y la calidad del aire.  (Foto: Getty Images)

El lugar: Los canales de Venecia; el arte de París; las leyes de Gomorra. Aunque no participes en los vicios autorizados de la capital holandesa, la libertad para hacerlo viene acompañada de romance.

La gente: Las Vegas y Bangkok son para aficionados, esta ciudad es para profesionales. Amsterdam ofrece el sexo y las drogas que el resto del mundo mantiene ocultas a plena vista. Sus habitantes son los adultos del mundo del pecado.

Qué hay que ver: La excitación de las mujeres que se contonean tras los aparadores del Distrito de la Luz Roja; la perspectiva puritana de la tormenta carnal de los mormones en la iglesia Oude Kerk; las puestas de sol a las 10 de la noche. Y no olvides besarte con tu pareja debajo del Magere Brug para garantizar la fidelidad.

La Habana, Cuba

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Cuba
Cuba  Cuba  (Foto: Getty Images)

El lugar: ¿Crees que lo antiguo es romántico? Bueno, en la capital de Cuba parece como si el tiempo se hubiese detenido en 1959; el desarrollo —y la comercialización—del mundo exterior no han logrado escabullirse aquí.

Las sensaciones de riesgo y antigüedad resultantes de este viaje prohibido en el tiempo hacen que el romance sea inevitable. Así que si alguna vez quisiste tener sexo en la década de 1950, esta es tu oportunidad… pero el tiempo se está agotando.

La gente: Casi todas las personas en la Habana son artistas de alguna clase, lo que se acentúa por la música y la danza ubicuas. Aunque no es tan abiertamente sexual como otras capitales latinoamericanas, este pueblo es tan carnal como el que más.

Qué hay que ver: Los bares y los puros de la Habana de Hemingway; la intimidad de una cena casera en el paladar; la virginidad inmaculada de las playas orientales; la intimidante y asombrosa Plaza de la Revolución.

Barcelona, España

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El lugar: Si tu idea de romance tiene que ver con no tener un rumbo fijo, la capital de Cataluña es ideal por dos razones: es fácil perderte alegremente y nadie despierta antes de las 8 de la noche.

Al igual que Los Ángeles o Sidney, Barcelona es densa, culta y cosmopolita; también es una ciudad costera, lo que ofrece a los amantes un amplio espectro romántico. La única opción que ya no está al alcance de los amantes es la desnudez en público, prohibida en 2011.

La gente: Los barceloneses siguen las tendencias de la moda, son arrogantes, orgullosos, fiesteros. Te robarán el corazón y probablemente la cartera.

Qué hay que ver: La extraña sensación que provoca en tus entrañas la arquitectura de Gaudí; el conjunto de callejones que parecen ramificarse incesantemente en donde se encuentran las galerías, los cafés, los bares, los restaurantes y museos en el vecindario de Born. En Barcelona todos los viajes son distintos.

París, Francia

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París
París  La segunda ciudad preferida.  (Foto: Getty Images)

El lugar: De acuerdo. Aunque es difícil de reconocer, hasta las listas más holgazanas de “ciudades románticas” están en lo correcto, la capital de Francia sigue siendo uno de los lugares más encantadores del mundo.

París es un enigma de la ingeniería urbana: toda su arquitectura es considerablemente diferente, aunque a la vez se adhiere a una visión singular y uniforme que la vuelve la ciudad más visitada del mundo y probablemente la más bella. Ya está, lo dijimos.

La gente: Petulantes, santurrones, indolentes, distantes, tempestuosos, ardientes. El desdén de los parisinos solo es superado por el odio que carcome a quienes los deseamos.

Qué hay que ver: Las incríbles vistas de toda la ciudad desde Montmartre; la horrible majestuosidad de los Campos Elíseos, el inspirador muro de los “Te amo”; la Torre Eiffel, una maravilla de la ingienería; el erotismo de Pigalle; la insufrible grandeza del río Sena.