La insuficiencia renal crónica, un mal silencioso que se puede prevenir

La enfermedad hace que los riñones pierdan su capacidad para filtrar las sustancias tóxicas de la sangre y que sea necesario un trasplante
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Roberto Marmolejo Guarneros
Autor: Roberto Marmolejo Guarneros | Otra fuente: CNNMéxico
(CNNMéxico) -

La obesidad, diabetes, hipertensión, altos niveles de colesterol, lupus o automedicación aumentan el riesgo de desarrollar insuficiencia renal crónica, una enfermedad irreversible en la que ambos riñones pierden la capacidad de filtrar las sustancias tóxicas de la sangre; causa el deterioro paulatino del organismo hasta llegar a la muerte.

Los pacientes de esta condición requieren tratamiento de sustitución de la función renal —diálisis o trasplante— para vivir, de acuerdo con la Fundación Mexicana del Riñón AC.

Las principales causas de la insuficiencia renal son la diabetes mellitus, la hipertensión y la glomuronefritis —daño en los glomérulos, la parte de los riñones que ayuda a filtrar los desechos de la sangre—. Este último trastorno es causado por infecciones mal tratadas del riñón, explica la médico Marcela Vega García, de la Gerencia Académica de la Federación Mexicana de Diabetes.

En México hay al menos 40,000 casos nuevos de insuficiencia renal cada año, según el estudio Epidemiología de la insuficiencia renal crónica en México, publicado en el 2010.

Casi el 7% de la población mexicana estaría en peligro de tener insuficiencia renal. “Si tomamos en cuenta que la diabetes es su principal causa y que solo una cuarta parte de los 10 millones de diabéticos en México tienen un tratamiento adecuado, podemos imaginar cuál es la magnitud del problema con esta enfermedad: 7.5 millones de personas podrían estar sufriendo algún grado de insuficiencia renal crónica", dijo Vega García. 

Hay otras causas de insuficiencia renal, como las enfermedades autoinmunes como el lupus; anomalías congénitas del riñón; golpes fuertes en el órgano; cálculos y el consumo abusivo de algunos medicamentos, como ciertos analgésicos, explica la especialista.

Síntomas

Los pacientes suelen tener por la enfermedad sin darse cuenta. "En etapas tempranas, se manifiesta con la presencia de proteínas en la orina, que no se ven a simple vista”, explica Vega García.

“En estados avanzados, se presenta sintomatología como hipertensión en los pacientes diabéticos que no la tenían y anemia, porque el organismo tiene problemas para generar glóbulos rojos”, agrega.

Estudios para detectar la insuficiencia renal crónica

La Fundación Mexicana del Riñón AC la llama “enfermedad silenciosa” por la invisibilidad de sus síntomas. Por eso, su detección depende de estudios de laboratorio e imagenología muy específicos, según Vega García. 

  • Para el diagnóstico se necesita la historia clínica detallada del paciente. ¿Sufre hipertensión? ¿Es diabético? ¿Tiene sobrepeso u obesidad? ¿Cómo están sus niveles de colesterol y triglicéridos?
  • Se necesita realizar exámenes para detectar albúmina en la orina —es una proteína que los riñones no pueden filtrar cuando fallan—.
  • Otro análisis de orina debe determinar la depuración de la creatinina, que mide la tasa de filtración glomerular. La creatinina es un desecho de la creatina, un aminoácido importante de los músculos. Para determinar la creatinina en la sangre, se toma una muestra del paciente para realizar una química sanguínea básica, que mostrará ese balance. El objetivo es comparar la creatinina en sangre con la creatinina en la orina y determinar cuán bien están trabajando los riñones.

Otros estudios que pueden aportar datos sobre insuficiencia renal crónica son el ultrasonido abdominal, la tomografía o la resonancia magnética. “Aunque en la mayoría de los casos, con hacer un análisis de depuración de creatinina en la orina es suficiente para darse una idea muy clara de lo que está pasando en el riñón”, puntualiza Vega García.

Prevención

Como los pacientes son principalmente diabéticos e hipertensos, para retrasar o evitar la aparición de la insuficiencia renal crónica, ambas condiciones deben estar perfectamente controladas con tratamiento farmacológico adecuado y modificaciones en el estilo de vida que permitan mejorar los niveles de azúcar en la sangre o el control de la presión arterial en el caso de los hipertensos.

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Ambos trastornos son  manifestaciones del síndrome metabólico (un padecimiento que se halla también en la base de la obesidad y los niveles anormales de colesterol y triglicéridos), por lo que es necesaria una atención integral de estos.

Para el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y de Riñón en Estados Unidos estos cambios en el estilo de vida son imprescindibles:

  • Mantener la presión arterial en el nivel establecido por el médico y consumir menos de 1,500 miligramos de sodio (sal) por día.
  • Si hay diabetes, controlar el nivel de glucosa en la sangre.
  • Mantener el colesterol dentro de los niveles recomendados (colesterol total: menos de 200 mg/dL) a través de la dieta, con actividad física, medicamentos y manteniendo un peso saludable.
  • Se deben tomar los medicamentos siguiendo las indicaciones del especialista. Nunca automedicarse.
  • Hay que tomar medidas para dejar de fumar. El tabaquismo puede agravar el daño de los riñones.
  • La actividad física es vital porque apoya en el control de la presión arterial y de los niveles de glucosa y colesterol en la sangre.
  • Es necesario adelgazar si se tiene obesidad. La obesidad obliga a los riñones a trabajar de más. Bajar de peso ayuda a que los riñones funcionen por más tiempo en buenas condiciones.
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