Crecer con autismo: las dificultades y logros tras ser diagnosticado

Trevor Pacelli es un joven universitario que cuenta cómo logró cumplir sus metas y llevar una vida normal tras ser diagnosticado
Trevor Pacelli adolescente con autismo
Trevor Pacelli joven con autismo  Trevor Pacelli adolescente con autismo
Autor: Trevor Pacelli, especial para CNN | Otra fuente: 1

Nota del editor: Trevor Pacelli fue diagnosticado a los cinco años y tuvo que lidiar con muchas complejidades de la vida desde un ángulo distinto. Ahora tiene 20 años, asiste a la universidad y escribió un libro. Six-Word Lessons on Growing Up Autistic (Lecciones de seis palabras sobre crecer con autismo) fue publicado en mayo de 2012 y habla sobre las batallas diarias de vivir con autismo y criar a un niño con autismo. Pacelli vive a las afueras de Seattle en Estados Unidos.

(CNN)—Crecer como autista no ha sido fácil.

A los cinco años fui diagnosticado con Trastorno Generalizado del Desarrollo no Especificado, o PDD-NOS (por sus siglas en inglés), uno de los cinco trastornos del espectro autista. Las personas con PDD-NOS tienen dificultades en áreas de interacción social y comunicación.

Aunque tengo un alto funcionamiento, mi vida estuvo llena de grandes altibajos. Hubo momentos en los que pensé que no iba a tener éxito. Pero afortunadamente prevalecí a través de muchos desafíos, como obtener mi licencia para conducir, hacer amigos, mudarme a un nuevo hogar, comenzar la universidad y escribir un libro.

¿Hubiera podido cumplir estas metas por mí mismo? De ninguna manera. A veces cometí el error de depender de mi propio entendimiento, pero cuando acudí a mis padres, maestros y compañeros, obtuve la sabiduría que necesitaba para alacanzar las metas por las que me esforzaba.

Un reto que enfrenté cuando era adolescente fue obtener mi licencia para conducir. Mis padres siempre se cuestionaban si aprendería a conducir, pero aún así me inscribieron a un curso de manejo a los 15 años.

Cuando me coloqué detrás del volante durante mi primera sesión de manejo, estaba aterrorizado. Con cada paso, me asustaba más y más, pero practiqué consistentemente con mi madre, y mejoré gradualmente. Después, llegó el momento de hacer el examen escrito de mi prueba de manejo. Mi madre me ayudó a estudiar y fracasé dos veces seguidas. La tercera vez, mi madre arregló una adaptación especial; un par de audífonos para que pudiera escuchar las preguntas planteadas al mismo tiempo que las leía.

Gracias a los audífonos, aprobé el examen. Al siguiente día, aprobé la prueba de conducción y obtuve mi licencia algunos meses después de mi cumpleaños número 16.

Esa tarde, por primera vez, fui a conducir por cuenta propia con mi nueva licencia. Fue una de las cosas más emocionantes que he experimentado. Me encantó saber que, a pesar de mi autismo, podía tener las mismas responsabilidades que otros niños de mi edad.

El reto más prominente para mí, cuando era niño y también hoy en día, es hacer y mantener amistades.

Pasé probablemente el 90% de mi infancia solo pues realmente nunca me intereso mucho la gente.

Cometí varios errores cuando intentaba hacer amigos, incluido perder el tiempo con personas a quienes no les importaba o que sólo querían aprovecharse de mi discapacidad.

Pero a medida que crecí y conocí muchos tipos diferentes de estudiantes en la escuela, finalmente encontré a personas que me respetaban y apreciaban. Aunque no soy muy cercano con la mayoría de ellos, han sido el tipo de amigos que necesitaba; me ayudan al señalar los defectos de los que no estoy consciente, y me ayudan a entender el significado de la amistad. Esta es una habilidad en la que aún trabajo y en la que progreso gracias las personas a quienes veo diariamente, incluidos mis padres, amigos y consejeros de escuela.

Lo que más me ayudó a hacer amigos en los que pudiera confiar y con los que pudiera disfrutar fue involucrarme en clubes y organizaciones. En la preparatoria, me uní al departamento de teatro de la escuela, lo que me ayudó tremendamente para conocer mejor a las personas y aprender indicaciones sociales.

En la universidad, fui voluntario para el ministerio de secundaria en mi iglesia. Soy líder de un grupo de niños de 12 años y ayudo con eventos del ministerio. Esto no sólo me ayudó a mejorar mis interacciones sociales, sino también a desarrollar habilidades de responsabilidad y liderazgo. Debido a que estas actividades me han ayudado mucho, mi consejo para los padres es que ayudes a tus hijos a encontrar algún tipo de involucramiento, ya sea un club/organización de la escuela, un programa juvenil en una iglesia o trabajo de voluntariado en la comunidad.

Los grupos a los que me uní encajan con mis intereses. No sugeriría unirse a cualquier grupo o actividad, pero el esfuerzo vale la pena y ayudará a tu hijo a un grado extraordinario.

No todos los niños con autismo tienen acceso a los mejores recursos de las escuelas públicas, pero pueden buscar grupos de apoyo a través de hospitales locales, clínicas, centros de autismo o consejeros privados.

La universidad a la que asistí tiene un programa específicamente creado para estudiantes con autismo y síndrome de Asperger, lo que nos ayuda a conocer nuestras fortalezas y debilidades y cómo abogar por nosotros mismos. Aprendí cuáles son mis necesidades y cómo pedir ayuda, aunque algunas veces quise rendirme, siempre me dieron la ayuda que necesitaba cuando la pedía.

Mis experiencias al crecer con autismo me hicieron ser quien soy. Gracias a la ayuda que recibí en mis escuelas, las actividades en las que participé y el apoyo de verdaderos amigos y familiares, creo que muchos individuos con autismo pueden lograr sus propios sueños y metas, como obtener un título universitario, vivir por su propia cuenta, trabajar en una carrera satisfactoria, casare y tener hijos.

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Ahora conduzco un automóvil y utilizo una tarjeta de crédito. Fui acepado en cinco universidades con programas de cuatro años y espero un futuro de posibilidades geniales para mí así como para otros adultos jóvenes con autismo.

Aunque la vida ciertamente continuará con retos para mí, estoy seguro de que puedo enfrentarlos e idear estrategias que me ayudarán a perseverar. Mi esperanza sincera para cualquier persona con autismo es que encuentren la ayuda que necesitan para desarrollar su confianza no sólo para sobrevivir, sino para prosperar en la vida. 

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