¿Quieres hacer feliz a tu hijo? Más que recibir, él disfruta de dar

La generosidad es emocionalmente gratificante para los niños, quienes son altruistas por naturaleza, según un estudio
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Autor: Amanda Enayati | Otra fuente: 1

Nota del editor: Amanda Enayati analiza el tema de la búsqueda de la serenidad, el bienestar y una vida balanceada en tiempos de tensión. 

(CNN)— ¿Eres uno de los tantos padres que piensan que sus hijos gritarán de felicidad si gastan dinero en ellos? 

Una creciente cantidad de estudios podría hacerte reconsiderar los gastos excesivos destinados a tus hijos. Los estudios confirman lo que se sabe desde la antigüedad sobre la felicidad: si en verdad queremos que nuestros hijos sean felices, no debemos complacer todos sus caprichos, sino darles la oportunidad de dar.

¿En verdad hacen felices a nuestros hijos el dinero, la ropa, y los juguetes?

Probablemente no.

Según un estudio reciente realizado por psicólogos de la Universidad de Columbia Británica, los niños pequeños disfrutan más dar que recibir. En el estudio, los niños pequeños a los que se les pidió regalar sus premios se mostraron más contentos por compartir sus posesiones, lo que sugiere que el efectuar un sacrificio personal fue emocionalmente gratificante.

Mientras que los niños que participaron en el estudio regalaron una pertenencia —sus galletas, por ejemplo—el principio del estudio se basa en general en el gasto social, dice la directora del estudio, Lara Aknin, profesora asistente de Psicología en la Universidad Simon Fraser de Vancouver, Columbia Británica.

“Se puede interpretar en un sentido amplio que ese comportamiento social incluye hacer trabajo voluntario o donar dinero u otros recursos a alguna causa. Todos estos comportamientos se relacionan con la felicidad".

Aknin dice que el gozo de ayudar es inherente a la naturaleza humana.

La investigación pretendía establecer si el mismo nivel de gozo que experimentan los adultos al dar está presente en los niños, señala J. Kiley Hamlin, profesora asistente de Psicología del Desarrollo en la Universidad de Columbia Británica, quien también participó en el estudio.

“Muchas personas creen que los niños son naturalmente egoístas y que es necesario enseñarles a ser amables y a sentirse bien cuando dan a otros”, pero tal vez no es necesario enseñar a los niños a sentirse bien cuando dan, dijo Hamlin. Al parecer, los niños son altruistas por naturaleza.

Hamlin nota que los beneficios de dar y cooperar con los demás pueden ser parte de nuestro sistema desde un principio.

Más aún, el altruismo social puede iniciar un círculo virtuoso. Cuando las personas recuerdan alguna ocasión en la que dieron algo por generosidad, se sienten felices. De acuerdo con Aknin, esto desencadena un círculo de retroalimentación positiva entre el gasto altruista y la felicidad.

“Descubrimos que al gastar dinero en los demás se obtienen niveles de felicidad más altos que al gastar en uno mismo”. Sin embargo, dice que el gasto no debe ser extravagante. En un estudio efectuado en 2008, Aknin y sus colegas descubrieron que gastar tan solo cinco dólares en los demás tiene beneficios emocionales.

Darles 'todo' es perjudicar su capacidad de disfrute mañana 

Otro matiz en nuestra tendencia de consentir a los niños es que es posible que el cumplir todos sus caprichos perjudique su capacidad de disfrutar los placeres cotidianos.

En un estudio realizado en 2010, titulado Money Giveth, Money Taketh Away (El dinero da, el dinero quita), el doctor Jordi Quoidbach y sus colegas hallaron pruebas de que “tener acceso a las mejores cosas de la vida puede en efecto afectar nuestra capacidad de disfrutar los pequeños placeres de la vida”.

¿Cuántas veces has escuchado a los padres quejarse de que sus hijos son malagradecidos? ¿Es posible que sin querer tengamos algo que ver con esta aparente falta de gratitud? Podríamos estar anestesiando a nuestros hijos al proporcionarles cosas constantemente.

Hamlin dice que esa es una hipótesis razonable, y agrega que recompensar a los niños con cosas materiales por un trabajo bien hecho puede inhibir los beneficios emocionales que los niños obtienen de ellos. “Deberíamos de empeñarnos lo más posible en las recompensas internas”.

“Las investigaciones muestran que satisfacer los caprichos menos de lo que normalmente haces es la clave para que tu dinero te dé más felicidad”, escribe la doctora Elizabeth Dunn, profesora adjunta de Psicología e investigadora en la Universidad de Columbia Británica.

A final de cuentas, el trabajo de Aknin y sus colegas puede ayudar a cambiar la forma en que tratamos de hacer felices a nuestros hijos.

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“Tomen en consideración que los niños podrían ser más felices dando cosas que recibiéndolas”, dice Aknin. “Denles la oportunidad de dar”.

¿Cuáles son las mejores formas en que los niños pueden dar algo a sus familias y comunidades? Comparte tus ideas con nosotros en la sección de comentarios.

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