Turistas: ésto es lo que pueden hacer y no cuando visiten Amsterdam

El consumo de marihuana y otras drogas es ilegal en la ciudad, aunque algunas de ellas son toleradas al consumirlas en los cafés
Autor: Frida Ghitis, especial para CNN
(Reuters) -

¿Notas una reacción interesante cuando le dices a la gente que viajarás a Amsterdam? ¿Te responden con una mirada curiosa y una sonrisa a medias en sus rostros? 

“Amsterdam”, lo dicen con una sonrisa pícara, "¡suertudo!”.

¿Piensan en Van Gogh y Rembrandt, en los museos fabulosos, los canales que fluyen, los carriles atestados para bicicletas, los hermosos tulipanes... o en algo más?

Para muchos, Amsterdam es sinónimo de libertad. El lugar donde puedes hacer lo que está prohibido en otros sitios.

Sin duda, millones viajan a Holanda para ver el recién reabierto Rijksmuseum y su famosa pintura La Ronda de Noche, junto con muchas otras atracciones de esta ciudad verdaderamente encantadora. Pero enfrentémoslo, Amsterdam conjura otra fascinación. Décadas antes de que alguien considerara legalizar la marihuana, la prostitución o el matrimonio homosexual, los holandeses se pusieron (como aún lo hacen hoy en día) a la vanguardia del cambio en muchas cuestiones sociales controversiales, al legalizar o tolerar una serie de actividades que otros países colocaban fuera de lo que consideran legal y socialmente aceptable.

Esto no quiere decir que otros países no tengan drogas recreativas, homosexualidad y prostitución. Pero los holandeses, con su historial de practicidad y compromiso, decidieron lidiar con estos asuntos en una forma pragmática. En el proceso, crearon todo un nuevo mundo para los turistas que buscan tolerancia y un roce con lo prohibido.

Amsterdam permanece como un imán para los turistas que encuentran simplemente irresistible la idea de fumar marihuana en público; quizá enfrente de un policía que pasa por allí para añadir emoción a la experiencia.

Aun así, hay grandes ideas erróneas sobre lo que es y no es legal aquí. La imagen de un hedonista sin reglas no es del todo exacta.

Los holandeses son personas de reglas y leyes. Aunque también tienen un enfoque interesante para ciertas cuestiones, donde la ley dice una cosa y la política oficial es ver hacia el otro lado.

Entonces, ¿qué es exactamente legal en Holanda?

Podrías sorprenderte al enterarte de que las drogas recreativas son ilegales en Holanda. Sí, incluso la marihuana. Pero una política oficial de tolerancia surgió en 1976 y el parlamento holandés descriminalizó la posesión de menos de cinco gramos de cannabis.

Eso dio lugar a un tipo de establecimiento que solo se encuentra en este país. En cientos de tiendas de café en todo el país (no se deben confundir con las cafeterías normales donde, de hecho, vas por café) puedes seleccionar algo de un menú de productos de cannabis y encenderlos en plena vista al interior del lugar o en una mesa en la banqueta.

Lee: El gobierno de Holanda prohibirá la venta de marihuana a extranjeros

Son las cafeterías de cannabis llenas de gente, y nubladas, las que le dan a Amsterdam su aroma inconfundible de verano.

La ciudad también es hogar de innumerables tiendas de semillas, un museo de hachís y marihuana, y otros negocios que tienen como objetivo obtener dinero de los turistas peculiarmente felices con las drogas.

Las cosas se complicaron un poco en 2008, cuando Holanda, como otros países, impuso restricciones para fumar en lugares públicos. Una gran batalla se desató mientras los dueños de las cafeterías de cannabis se quejaron de que la prohibición los pondría en bancarrota. Los holandeses se comprometieron. Así que, hoy en día, no puedes fumar en la mayoría de los establecimientos públicos, pero todavía puedes fumar marihuana en una cafetería de cannabis.

Para ser claros, todas las drogas no médicas son ilegales. Pero hay dos categorías: el cannabis y otros tipos de “hongos recreativos” que son ilegales pero tolerados. El tipo más poderoso de “hongos mágicos”, que contiene psilocibina, fue catalogado como ilegal en 2008, pero las autoridades dicen que no perseguirán a cualquiera que lo tenga en cantidades muy pequeñas. El hachís también está en un terreno no tan claro, y cada municipio puede decidir sobre él.

No a todos les gusta esta apertura. El turismo de marihuana es controversial en algunos círculos y hay preocupaciones de que las leyes poco exigentes atraigan a algo más que solo una multitud con tatuajes y barbas desaliñadas, al alentar a que los narcotraficantes entren al mercado.

Los aficionados a la ‘hierba’ en todas partes del mundo entraron en pánico hace un par de años cuando un gobierno conservador anunció planes para frenar el turismo de drogas, parcialmente como resultado de una fricción con los países vecinos. Bajo las nuevas reglas, las cafeterías de cannabis solo emitirían tarjetas de membresía para los residentes locales. Los extranjeros no podrían ir a Holanda para drogarse.

Pero, como admiten los dueños de las cafeterías de cannabis, no son los holandeses quienes fuman. 90% de los clientes que se intoxican en Amsterdam son extranjeros. Las autoridades de Amsterdam se quejaron de que el plan tendría una enorme carga financiera, ya que millones de visitantes inhalan cada año las ofertas de los menús de las cafeterías de cannabis.

Después de un debate muy holandés sobre los puntos a favor y en contra del plan, el gobierno reescribió la ley, dejando a consideración de cada ciudad la decisión sobre las reglas. Amsterdam la desechó, mientras que Maastricht, en la frontera con Alemania y Bélgica, dejó la prohibición e impuso multas en los propietarios de cafeterías de cannabis que desafiaran la prohibición sobre ventas de marihuana a extranjeros.

Así que, para recapitular: no se puede fumar en público; sí se puede llevar marihuana en pocas cantidades, pero no en Maastricht, y los hongos están bien en cantidades muy pequeñas.

Sobre prostitución, matrimonios del mismo sexo... y bicicletas

Hoy en día, las personas que fuman marihuana pueden encontrarse vagando sin rumbo en el famoso distrito rojo de Amsterdam, el laberinto de calles y canales en donde las prostitutas rentan cuartos pequeños y se paran en sus ventanas, bañadas en la luz de lámparas rojas ante potenciales clientes y turistas.

Los policías pasan fácilmente junto a los visitantes, y prestan atención a la escena.

La prostitución y los burdeles son legales en Holanda desde 2000. Las prostitutas deben tener permisos de trabajo y disfrutar de las protecciones de las leyes laborales del país.

Otra área de controversia en la que los holandeses trasladaron rápidamente a la luz del cambio social es el matrimonio homosexual. Holanda fue el primer país en legalizar completamente la igualdad de matrimonios. En 2001, la primer ceremonia del mundo entre personas del mismo sexo fue realizada por el entonces alcalde de Amsterdam, Job Cohen.

Lee: Seis logros de la comunidad gay en el mundo

Sin embargo, no puedes venir a Holanda con tu ser querido para casarte: uno de los dos tiene que ser un residente holandés.

Pero puedes compartir la ciudad con los cientos de miles de habitantes de Amsterdam que montan sus bicicletas y las usan para ir y regresar del trabajo todos los días. La ley no requiere que portes un casco y prácticamente nadie lo hace. Sin embargo, se te pide que lleves una luz y un timbre en tu bicicleta. Si decides caminar, asegúrate de no invadir el carril de las bicicletas. Si decides conducir un automóvil, es ilegal utilizar un teléfono móvil mientras manejas, y si te encuentras con una bicicleta, las leyes holandeses ponen la responsabilidad en el conductor del automóvil. Así que, si vas a una cafetería de cannabis, es mejor que no manejes un automóvil, o incluso una bicicleta.

Tus amigos tienen razón. Eres suertudo si vienes a Amsterdam. Es una ciudad muy especial. Ya sea que quieras disfrutar o no de su libertad recuerda que hay mucho más en Holanda que cafeterías de cannabis y luces rojas. Y definitivamente vale la pena visitar el Rijksmuseum.

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