La receta para el caos vacacional: los 20 errores comunes de los viajeros

Empacar de más, no verificar el plan de tu teléfono antes de salir y usar tu guía de viajes todo el tiempo aumentarán el estrés en tu viaje
Autor: Chuck Thompson | Otra fuente: 1

El equipo de CNN Travel tiene gran experiencia al viajar.

En conjunto, hemos aterrizado en todos los continentes de la Tierra y casi hemos visitado todos los países. Pero de ninguna manera somos viajeros perfectos.

Cada uno de los errores al viajar que se presentan en esta lista proviene de una dolorosa experiencia personal y, con frecuencia, de repetir los mismos errores. (Eso sí, somos persistentes).

¿Cuáles han sido tus peores errores a la hora de viajar? Agrégalos a la lista en la sección de comentarios al final.

1. Empacar de más

En casa, cuando tienes todo tu guardarropa a la mano, no hay razón para no usar prendas distintas para ir al trabajo, a ejercitarte y a un club nocturno en un solo día.

Pero cuando tu vida está apiñada en dos maletas, tu moral sobre la moda cambia.

Esos calcetines que usaste en el avión deberían soportar un uso más.

La camiseta púrpura que usaste para dormir debería aguantar una tercera puesta.

¿La ropa interior de ayer? Pues…

Según una encuesta reciente de Travelodge, dos terceras partes de los viajeros típicamente regresan de un viaje sin haber usado al menos seis atuendos.

La lección: no necesitas un juego de cada cosa para cada día del viaje. Piensa en usar al menos dos veces (casi) todas las prendas.

2. No comprar algo en el momento en el que lo ves

Crees que vas a regresar a esa tienda. Crees que encontrarás una versión mejor y más barata en otra parte.

Pero no será así.

Esa evocadora pintura callejera o esas matrioshkas de Metallica que no compraste te perseguirán por el resto de tu vida.

Cuando veas algo que te guste, solo cómpralo y vive sin arrepentimientos.

3. No verificar el plan de tu teléfono antes de viajar al extranjero

¡Lo que tú llamas roaming internacional, tu proveedor de telefonía celular lo llama dividendos para los accionistas!

Enviar mensajes de texto durante una semana desde Singapur o Santa Lucía no debería costar más —y doler más— que una cirugía a corazón abierto. Pero eso ocurre todo el tiempo con los viajeros que no verifican el plan de su servicio de celular antes de partir.

4. Confiar en las descripciones que dicen que algo está “cerca del centro de la ciudad”

“Cerca del centro de la ciudad” es como un versículo de la Biblia: sujeto a amplia interpretación.

Cuando descubres que el dinero que ahorraste con el hotel “cercano al centro de la ciudad” se está consumiendo en pagar los traslados de 30 minutos y en escandalosas tarifas de taxi, sabes que has cometido uno de los pecados capitales de los viajes.

5. Tomar el servicio de transporte terrestre del aeropuerto

¿Esperar en la banqueta para abordar a una vagoneta empapada en sudor y arriesgarte a ser el último al que dejen en un recorrido por nueve hoteles, solo por ahorrarte unos cuantos pesos?

Tu tiempo es más valioso.

Adam Carolla resume brillantemente este clásico error de los viajes en su libro In Fifty Years We'll All Be Chicks.

“El transporte terrestre es el peor ahorro que puedes hacer. Tu viaje durará 90 minutos más de lo que habrías hecho en un auto de lujo o un taxi. Tienes la nada envidiable opción de que te dejen al final o de que te dejen primero y que un montón de perdedores que no pueden pagar un taxi —y que no tienen amigos ni seres queridos que tengan auto— sepan exactamente en dónde vives”.

6. No apretar bien las tapas del champú

Esas lindas botellitas de muestras de champú y acondicionador para el cabello son realmente útiles… hasta que mágicamente estallan en pleno vuelo y esparcen una capa pegajosa de jabón de glicerina por toda tu maleta.

7. Pensar que sabes cuándo es el momento perfecto para reservar un boleto

Leer las hojas del té de los cambiantes planes de tarifas de las aerolíneas es un arte, pero también es una ciencia un poco confusa.

El momento óptimo para comprar un boleto barato de avión es entre 21 y 34 días antes de un vuelo nacional e internacional, respectivamente, según una encuesta realizada en el sitio Kayak de Travelers Today.

Mientras tanto, los investigadores de la Universidad A&M de Texas simplemente descubrieron que los sábados y los domingos son los mejores días para encontrar tarifas con descuento.

¿La regla de oro? No existe. Los boletos serán más baratos cuando sean más baratos.

8. Excederte al tratar de obtener una rebaja

No hay una forma más rápida de amargarte con los locales que enfrentarte a un mercado lleno de vendedores y dependientes ávidos de vender.

Sí, entendemos el principio, pero ¿en realidad necesitas descontar el equivalente a seis pesos del precio de un bolso de mano bordado que de cualquier forma se va a quedar en el fondo del armario?

Solo compra la maldita cosa y evítale a tu corazón la ráfaga de cortisona innecesaria.

9. No cambiar dinero en el aeropuerto

En cuanto a los viajes al extranjero, comúnmente se cree que solo los viajeros aficionados cambian dinero en el aeropuerto porque el tipo de cambio de la moneda extranjera será mejor en la ciudad.

Usualmente lo es, pero con frecuencia no tanto.

En una revisión reciente, la paridad dólar-libra esterlina en el aeropuerto de Heathrow en Londres era de 1.71 dólares (22 pesos) por cada libra (sin comisión en cambios por más de 300 dólares).

Cerca de Oxford Circus, el tipo de cambio se anunciaba en 1.62 dólares (21 pesos) por cada libra, también sin comisión.

Con esos tipos de cambio, cambiar 300 dólares (3,800 pesos) en el aeropuerto obtendrías 175.43 libras, en comparación con las 185.18 que obtendrías en la calle. Así que puedes llegar a la ciudad como un campesino sin efectivo y pasar una hora buscando una casa de cambio aceptable o, por 10 libras menos, llegar con algo de dinero local en el bolsillo.

El mero factor de conveniencia hace que valga la pena cambiar al menos una cantidad simbólica de efectivo en el aeropuerto, aunque parezca un “robo”.

10. Subestimar el infierno que es Heathrow...o cualquier otro aeropuerto

Hablando de Londres, es fácil subestimar los varios cientos de kilómetros de terminales que probablemente tendrás que recorrer y el tiempo que desperdiciarás en las revisiones de seguridad que provocan multitudes y que hacen que los viajeros luzcan más como refugiados en un campamento de inmigración que miembros del jet set cosmopolita.

Llegar menos de dos horas antes de un vuelo internacional es arriesgado.

Imagina que cruzas un estadio de futbol y te darás una idea de la travesía andina que es llegar desde la estación del Heathrow Express hasta el sitio donde una multitud de viajeros clama por subir a los ascensores que los llevarán tan solo al inicio de su viaje estilo El Mago de Oz hacia la Terminal 1.

11. Comprar unas sandalias baratas

Piensas: “Solo las voy a usar por una semana, tal vez ni siquiera las lleve a casa, ¿para qué comprar unas buenas?”.

Tendrás la respuesta cuando se rompa una correa y te destroces la planta del pie por caminar más de un kilómetro y medio a través de los lechos de lava del lugar.

Y además tienes que regresar.

12. Temer a la comida callejera

Nadie quiere enfermarse durante las vacaciones, pero ¿por qué viajar hasta Tailandia y no probar la comida local?

A los locales les desagrada intoxicarse con la comida tanto como a ti. Si están haciendo fila, tómalo como una recomendación y asume que estarás bien.

(Aquí entran en escena las exageraciones en la sección de comentarios: “Casi muero por un falafel contaminado” y “los locales son inmunes a las bacterias”).

13. Comprar un tambor el primer día de una excursión de tres meses por Asia

Lo sabemos, es la antítesis del error de viaje número dos, pero hay algunos grilletes que no quieres arrastrar por todo el continente.

No solo porque todos los huéspedes del hostal en el que te quedes se volverán instantáneamente tus enemigos cuando te vean entrar dificultosamente en el dormitorio, sino porque: a) nunca tocarás esa cosa, y b) regresarás a casa, entrarás en la nueva tienda de música que reemplazó a tu librería favorita mientras no estabas y encontrarás 10 ejemplares mejores del mismo instrumento.

14. Confiar demasiado en las guías de viaje

Hacer un plan de viaje confiando solo en tu guía es como hacer un plan para formarte en el banco durante una semana.

Las guías son geniales —las usamos todo el tiempo—, pero lo mejor es tomar solo una o dos recomendaciones al día de una guía que han leído, o descargado, miles de viajeros que piensan como tú.

15. No comprar el seguro de viaje completo

No somos un montón de despilfarradores —excepto cuando el jefe saca la tarjeta de crédito de la empresa en el pub—, pero muchos de los errores de esta lista se resumen a agregar una cantidad considerable de estrés a tu vida en aras de ahorrar unos cuantos pesos.

Si terminas necesitando el seguro de viaje que compraste (medida que un porcentaje considerable de nuestro personal considera tonta para empezar), querrás tener la cobertura completa.

Solo porque te encuentres en un país en el que la cerveza sea barata no significa que los servicios de salud lo sean.

Esa póliza barata puede pagar tu vuelo a casa cuando choques una motoneta en un camino serpenteante en alguna isla paradisíaca, pero no cubrirá los más de 60,000 pesos que gastarás en suturas y baños de esponja que acumulaste durante una estancia de tres días en un hospital en el extranjero.

16. Fotografía obsesiva

La obsesión/obligación de documentar cada escena urbana, estatua y platillo de entrada mata a la espontaneidad y a la experiencia intensamente emotiva que debería ser la columna vertebral de todo viaje.

Es tan fácil tomar fotos que un clic lleva a otro.

Antes de que te des cuenta, tendrás 300 fotos de edificios antiguos, puestas de sol borrosas y platos de comida.

Felicidades. Ahora tu viaje está definido por imágenes de baja calidad en un teléfono que —créenos— nadie en casa querrá ver durante 20 minutos.

17. No verificar los requisitos de la visa antes de partir

¡Carnaval en Río!

Es una pesadilla hecha realidad cuando te rechazan en el mostrador el día de la partida porque no te enteraste de que Brasil requiere que los ciudadanos de tu ignorante país tengan una visa antes de viajar.

18. Intentar ir a Berlín un fin de semana

Con 890 kilómetros cuadrados, Berlín es un Goliat metropolitano, mayor que la ciudad de Nueva York (780 kilómetros cuadrados) y —como lo descubre rápidamente quien la visita por primera vez— tiene muchos lugares para ver, comer, beber y perderse.

19. Usar una tarjeta de crédito para sacar dinero

Esta es la forma más rápida para pagar en exceso por tener el privilegio de pagar en exceso.

Las empresas de tarjetas de crédito cobran una elevada cuota por transacción (de hasta el 15 %) por usar la tarjeta para sacar dinero en efectivo.

Estas transacciones especiales también tienen tarifas relacionadas más elevadas que otras compras: el banco propietario del cajero automático cobrará una cuota; si estás retirando una moneda extranjera el tipo de cambio será mezquino, y si no estás pagando el total de tu saldo cada mes, las empresas de tarjetas de crédito de algunos países aplicarán tus pagos parciales a las compras normales (a una tasa de, digamos, 9 %) antes de aplicarlos a los retiros de efectivo (que tienen una tasa de interés mucho más alta), aprovechándose de tu desesperación en cada centavo.

20. No imprimir los detalles de tu reservación

Ya están en tu computadora y en tu teléfono, así que ¿para qué molestarse con tener una copia física con el nombre y la dirección de tu hotel? Porque tu teléfono, computadora, tableta u otro aparato electrónico podría no funcionar con la red local tan pronto como aterrices, especialmente si viajas al otro lado del océano.

¿Ahora, a dónde se supone que debes ir?

¿Cuáles han sido tus peores errores al viajar? Agrégalos a nuestra lista en la sección de comentarios.

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Nota del editor: Lee más historias de viajes en CNN Travel

 

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