La 'Tomatina' en España cobra por primera vez la entrada a los asistentes

Los participantes pagaron 10 euros para tener acceso a la celebración; el gobierno lo hizo como una medida para controlar la afluencia
(Reuters) -

La lluvia, los rayos y los truenos no impidieron que hoy Buñol, localidad ubicada al este de España, se tiñera de rojo en su fiesta más internacional: la Tomatina. Una batalla de tomates en la que este año, por primera vez, se ha tenido que pagar para participar.

Un total de 15,000 personas procedentes de 60 países pagaron 10 euros (230 pesos) para participar junto a 5,000 vecinos de Buñol, que accedieron de forma gratuita a las calles acotadas para la Tomatina.

Los organizadores decidieron cobrar entrada para reducir a 20,000 los participantes en el recinto acotado en varias calles del pueblo, que llegó a reunir a 50,000 personas en ediciones anteriores.

Pero ni la lluvia ni el precio para poder participar impidieron que la guerra de tomates, con 130,000 kilos de esta fruta, durara una hora, como marca la tradición.

La previsión meteorológica se cumplió y una intensa lluvia, acompañada de rayos y truenos, cayó sobre los participantes que, lejos de verlo como un impedimento, lo festejaron.

Los asistentes a la Tomatina, ataviados con ropas viejas o disfraces y con gafas de bucear para protegerse los ojos, comenzaron a disparar tomates, tras aplastarlos para aminorar el dolor de su impacto.

En pocos minutos, un líquido viscoso y rojo comenzó a inundar la calzada y a cambiar el color de las fachadas y de la vestimenta de los participantes de esta contienda, que finalizó a las 11:45 horas (local) momento en que comenzaron a limpiar las calles cerradas para la fiesta.

La expectación que levanta la Tomatina, declarada en 2002 Fiesta de Interés Turístico Internacional, concentró en Buñol a un centenar de medios de comunicación de todo el mundo.

La proyección de la fiesta ha llegado hasta Estados Unidos y el pasado 24 de agosto se celebró en Petersburg (Virginia) el Tomato Royale, en la que unas 5,000 personas se enzarzaron en una batalla con tomates inspirada en la Tomatina.

La fiesta española nació en 1945 como una broma entre amigos, que se lanzaron tomates durante un desfile de gigantes y cabezudos, celebración que se mantuvo durante años hasta que en 1980 el Ayuntamiento decidió organizarla oficialmente.

Entonces empezó a convertirse en un espectáculo de dimensiones crecientes, cada vez con más toneladas de tomates cargados en camiones a disposición de un público cada año más numeroso.

El Ayuntamiento de Buñol invirtió este año cerca de 140,000 euros (unos 248,000 pesos) en la fiesta, que contó con un dispositivo de seguridad de más de 400 agentes, además de un plan de emergencia.

El teniente de alcalde y concejal responsable de las fiestas en esta localidad, Rafael Pérez, destacó que la celebración transcurrió sin incidentes ni daños personales y fue todo un éxito".

Como contrapunto a la Tomatina, hoy en la ciudad de Córdoba, en el sur de España, festejaron en un mercado su antitomatina en la que se pusieron a la venta tomates de la zona al módico precio de 50 céntimos de euro (unos 66 céntimos de dólar).

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A lo largo de la jornada, a la que llamaron "¿Qué culpa tiene el tomate?", se vendieron unos 400 kilos de esta fruta.

"Ellos los tiran y nosotros nos los comemos", explicó Máximo Doval, gerente del Mercado Victoria, donde se desarrolló esta iniciativa. 

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