Texas pide a sus residentes vacunarse contra la epidemia de tosferina

El estado registra un aumento de casos de esta enfermedad ya que se han reportado 2,000 casos hasta ahora este año
Autor: Tom Watkins
(Reuters) -

Los funcionarios de salud de Texas, Estados Unidos, recomiendan a los habitantes del estado asegurarse de que estén vacunados contra la tosferina, una enfermedad que a veces es fatal y está en camino de contagiar a más residentes este año que en cualquier otra década. 

“Si continuamos el ritmo de casos que tenemos hasta ahora este año en Texas, tendremos más casos que los que se han reportado durante los últimos 50 años”, dijo la médico Carol J. Baker, profesora de Pediatría en el Colegio de Medicina Baylor de Estados Unidos y directora ejecutiva del Centro para Concientización de las Vacunas en la Investigación en el Hospital Infantil de Texas en Houston. 

La amenaza incrementa considerando que los científicos estiman que 10 casos de tosferina, ocurren por cada caso que se reporta, dijo en una entrevista telefónica, añadiendo que “claramente tenemos una epidemia”. 

Este año, Texas contabiliza aproximadamente 2,000 casos, dos de ellos mortales, y se espera que el total exceda a los 3,350 registrados en 2009, año en el que se registró el último brote, indicó el Departamento Estatal de Servicios de Salud de Estados Unidos.

No parece haber ninguna explicación para el aumento, dijo Chris Van Deusen, vocero del departamento. “Realmente parece ser una serie de factores”, dijo en una entrevista telefónica, al señalar que los brotes tienden a ocurrir en ciclos. “Vemos un aumento y muchas personas estarán expuestas y desarrollarán inmunidad natural”, lo que llevará a menos casos, dijo.

“Luego desaparece y (el número de casos) subirá de nuevo”.

Las cifras son un poco imprecisas con respecto al brote, en cuyos casos no se han enfocado en alguna área, dijo. Ha aumentado la conciencia y en los últimos años las pruebas para diagnosticar la enfermedad mejoraron, lo que significa que los médicos pueden identificar más casos de lo que solían, comentó.

Pero no hay duda sobre la seriedad de la enfermedad. Dos de cada 100 adolescentes y cinco de cada 100 adultos con tosferina son hospitalizados o tienen complicaciones, incluidas la neumonía y la muerte, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés).

La agencia federal de salud del país recomienda que las mujeres reciban la vacuna en cada embarazo, idealmente entre la semana 27 y 36 de gestación; debido a que aproximadamente un 30% al 40% de los bebés que contraen tosferina la contraen de sus madres. También recomiendan que a los dos meses de edad, los infantes sean atendidos con una serie de cinco vacunas contra la tosferina. 

Esa primera vacuna debe ser seguida por inyecciones a los cuatro y seis meses, y los refuerzos entre los 15 y 18 meses y de nuevo entre los cuatro y seis años de edad para que la inmunidad de los niños sea sólida en los primeros meses de vida, cuando son más vulnerables.

“Queremos asegurarnos de que reciban las vacunas en esos momentos para que la disminución de la inmunidad no sea un problema”, dijo Van Deusen.

Se recomienda una vacuna separada para los niños entre 11 y 13 años y para los adultos. Es considerada especialmente importante para las personas que están cerca de recién nacidos, debido a que las bacterias que causan la enfermedad se propagan fácilmente.

Se utilizan antibióticos para tratar la enfermedad.

El auge de la enfermedad en Texas no se replica en toda la nación, según los CDC. Este año las cifras han disminuido, con 14,270 casos reportados en todo agosto, comparados con 32,680 casos en agosto de 2012.

Un vocero de los CDC dijo que estaba consciente de que este año no había brotes grandes en Estados Unidos. “No mantenemos una lista exhaustiva de brotes de tosferina debido a que los estados solo alertan a los CDC si necesitan ayuda”, dijo Jason McDonald en un correo electrónico.

Sin embargo, el estado de Washington, al noroeste de Estados Unidos declaró una epidemia el año pasado, y California lo hizo en 2010.

“Es nuestro turno”, dijo Baker.

Desde enero, el Hospital Infantil de Texas en Houston recibió a 63 pacientes menores de siete meses de edad con tosferina, 62% de los cuales fueron hospitalizados, indicó. De estos, el 41% fue tratado en la unidad de cuidado intensivo; tres de ellos durante más de un mes. “Es una enfermedad muy grave”, dijo.

Mientras más jóvenes sean los pacientes, mayor es el riesgo para sus pulmones. “Todas esas vías respiratorias son pequeñas”, dijo. “Cuando están bloqueadas, es un gran problema y tienen que ser conectados a máquinas de respiración y a veces un bypass cardíaco es necesario solo para recibir oxígeno en el cerebro”.

La enfermedad puede causar una tos tan violenta que las costillas de los pacientes se fracturan y se desmayan.

Aumentar las tasas de vacunación es un problema, particularmente debido a que la serie requerida para conferir protección es compleja. Aunque más del 90% de los niños en todo Estados Unidos recibe las primeras tres dosis, el número que recibe los refuerzos es mucho más bajo, explicó Baker, quien fue directora del Comité Asesor de Prácticas de Vacunación en los CDC de 2008 a 2010. El comité establece la política estadounidense sobre vacunas.

En total, 45% de las mujeres embrazadas en el Pabellón para Mujeres del Hospital Infantil de Texas reciben la vacuna durante el embarazo, lo que supera ampliamente al promedio estatal de menos del 10%, pero eso no es suficiente, dijo. “Necesitamos hacerlo mejor”.

En Estados Unidos durante la década de 1930 y la de 1940, antes de la vacunación generalizada contra la tosferina, la cifra anual comprendía aproximadamente 300,000 casos y más de 4,000 muertes, dijo. En 2006, había 15,600 casos y 27 muertes.

Aun así, la tosferina es la enfermedad más prevalente entre el panteón de las enfermedades en contra de las cuales son vacunados los estadounidenses, y no hay un indicador de que desaparecerá pronto, dijo Baker, quien citó como obstáculos para progresar a aquellos padres que se niegan a vacunar a sus hijos y aquellos adultos que no sabían que necesitaban hacerlo.

Aunque los periodistas están reportando casos sobre Texas este año, fácilmente podrán escribir sobre Nueva York o Georgia después, dijo. “La tosferina va a ser, en mi predicción, un problema constante”.

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