La falta de diversidad de género afecta a las juntas directivas en Asia

Las mujeres ocupan el 6% de los lugares disponibles en las juntas corporativas del continente, según un estudio de McKinsey
Asia mujeres trabajo
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Autor: Charles Riley | Otra fuente: CNNMoney

Las empresas en Asia tienen un gran problema de diversidad. Comparadas con sus contrapartes occidentales, sorprendentemente, pocas mujeres tienen posiciones de liderazgo en estas organizaciones.

El problema es más agudo en la cima de la escalera corporativa, donde en muchos casos, no se encuentra ninguna mujer.

Las mujeres ocuparon solo el 6% de las juntas directivas corporativas en Asia en 2011, según un estudio realizado por McKinsey. Eso pone a la región muy por detrás de Europa y Estados Unidos, donde el 17% y el 15% de las juntas son ocupadas por mujeres.

En Corea del Sur, solo aproximadamente el 1% de los miembros de las juntas directivas son mujeres. La cifra es del 2% en Japón, 5% en India, 6% en Indonesia y 7% en Singapur.

Incluso en Hong Kong; la capital financiera de Asia y una de las ciudades más progresivas de la región, los datos compilados por el defensor de la transparencia, David Webb, muestran que el 40% de las empresas no tiene mujeres en la junta. Otro 38% de las juntas solo tienen a una representante mujer.

“Donde estamos hoy en día es tan deplorablemente inadecuado”, dijo Su-Mei Thompson, CEO de The Women’s Foundation (Fundación de Mujeres) de Hong Kong. “Las estadísticas muestran que el ritmo de cambio es demasiado lento”.

El argumento para que más mujeres estén en las juntas corporativas (además de las cuestiones básicas de igualdad) es que las empresas toman mejores decisiones cuando se considera una variedad de puntos de vista. Incluso hay alguna evidencia en la que se sugiere que las empresas con juntas diversas superan en desempeño a sus rivales más homogéneos.

Hay algunos lugares destacados en Asia; Australia, por ejemplo. Pero en general, las mujeres en Asia están subrepresentadas sin importar la riqueza de su país natal o nivel de desarrollo. La disparidad es incluso más alarmante debido a que la mitad de los que se gradúan de la universidad en Asia son mujeres.

Parte de la brecha puede atribuirse a los factores culturales, que contribuyen a la tasa relativamente baja de participación femenina en la fuerza laboral en Asia. En países como India, las mujeres tienen tasas de alfabetización significativamente más bajas y un menor acceso a la educación. En otras partes de la región, las mujeres enfrentan un sexismo total y un club arraigado exclusivamente masculino.

La tasa de empleo de mujeres en Japón actualmente está alrededor del 60%, muy por debajo de la tasa del 80% para los hombres.

Las mujeres en Asia también encuentran presión en el hogar; y muchas mujeres educadas salen de la fuerza laboral después de tener hijos. El resultado final es menos mujeres calificadas en las filas de las empresas.

En el reporte de McKinsey se sugiere que las corporaciones tienen algo de culpa por no priorizar la cuestión. Según una encuesta realizada por el grupo, el 70% de los ejecutivos en Asia dijo que una mayor diversidad de género no era un imperativo estratégico.

“Si las empresas quieren ver a más mujeres en sus equipos de liderazgo, tendrán que abordar las cuestiones culturales y organizacionales que previenen que se muevan a través de la línea corporativa”, escribieron los investigadores de McKinsey.

Se ha logrado algo de progreso. Por ejemplo, la Bolsa de Hong Kong, presentó una regla que requiere que las empresas listadas reporten su diversidad en las juntas.

Aunque no dicta más mujeres en las juntas, Thompson dijo que forzará a las empresas a considerar la cuestión en una forma más seria.

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“Esperamos que las empresas no solo expresen lealtad a este requerimiento, y en realidad examinen realmente la composición de sus juntas”, dijo.

Por ahora, hay poca probabilidad de que haya reglas que requieran más diversidad; una estrategia probada en otros lugares con poco éxito. Por ejemplo, Noruega promulgó una ley en 2003 que forzaba a las empresas a designar mujeres al 40% de los puestos de las juntas. Después de algunas quejas, las empresas cumplieron, y hoy en día las salas de juntas del país son las más diversas del mundo. 

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