Los adultos mayores, del analfabetismo tecnológico a la adopción digital

La capacidad adquisitiva y la rápida innovación son algunos de los retos que enfrentan los ancianos para adaptarse a la tecnología
Los adultos mayores, ¿existen en internet?
Autor: Leonardo Peralta | Otra fuente: CNNMéxico

Angelina Sepúlveda conversa en Facebook con uno de sus exalumnos, que es empresario en Hidalgo, a poco más de 100 kilómetros de la ubicación de Sepúlveda.

Platicar con conocidos en la red social es algo perfectamente cotidiano, la singularidad es que la exprofesora de francés en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) tiene 77 años y esta es una de sus primeras incursiones en el mundo virtual.

Es la primera vez que Angelina Sepúlveda y sus tres compañeros de clase —todos mayores de 60 años—, exploran el mundo de la tecnología, como casi el 14% de los adultos mayores en México (9% usa correo electrónico y 4% un teléfono inteligente), según un análisis de la consultora en telecomunicaciones The CiU publicado en agosto.

Actualmente, muchos niños de cinco años o menos ya interactúan con teléfonos móviles y tabletas; en contraste, muchos adultos mayores no tienen el más mínimo conocimiento. “La mayoría de los alumnos llega con nada; no saben prender ni apagar (la computadora)”, explica Édgar Pérez, instructor en el Centro Cultural Aragón, administrado por el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam).

La capacidad de atención en este centro es de apenas 15 personas cada trimestre, es decir, atienden a unos 60 alumnos cada año. “Los cursos de computación son de lo más peleado, el día de las inscripciones tenemos adultos mayores que llegan a primera hora de la mañana”, dice Maricruz Serrano, la encargada del centro.

El Inapam administra cuatro centros en el Distrito Federal y “en el resto de los estados, se coordina la capacitación con las delegaciones estatales del DIF y con los institutos de educación de las entidades”, explica Oscar Cruz, subdirector de comunicación e imagen del Instituto. Cruz dijo que no hay cifras oficiales sobre la cantidad de adultos que toman clases de computación.

Algunos de los principales retos de los adultos mayores son el nulo conocimiento que tienen de las computadoras y otros dispositivos electrónicos, el acceso a las tecnologías a través de dispositivos, ya sean móviles o de escritorio, y la creatividad para aplicar su aprendizaje a problemas de la vida cotidiana.

Reto 1: primer acercamiento

El programa inicia con el conocimiento del teclado, el ratón y su relación con la interfaz del usuario. “Por medio de ejercicios de dibujo en el programa Paint, comienzan a familiarizarse con la computadora”, dice Pérez, ingeniero en sistemas computacionales, quien cuenta con una década de experiencia en educación tecnológica de adultos mayores.

Una vez superado el primer escollo, viene el aprendizaje de los programas: “les proporcionamos nociones de software de oficina para que puedan hacer labores como la redacción de cartas y sencillas hojas de cálculo”.

Posteriormente, lleva a los alumnos hacia el mundo de internet: “les enseñamos a abrir su cuenta de correo, si no la tienen, a usar el navegador Google Chrome y entrar en redes sociales como Facebook”.

Reto 2: aplicación cotidiana

“Hemos estado usando mucho el correo electrónico y me ha gustado mucho porque recibimos cosas muy bonitas que me envían mis compañeros y mis exalumnos”, explica Sepúlveda, quien comienza a padecer los efectos de la sobrecarga de información: “Ayer abrí mi correo y me encontré con más de setenta correos almacenados, tengo muchos correos que ver”.

Estas clases no son solo una diversión. Las habilidades adquiridas tienen todo tipo de uso. “Hubo un alumno que directamente nos dijo que quería aprender a usar internet para conseguir novia, pero otros alumnos buscan una manera de aprovechar lo aprendido en su trabajo diario”, relata Maricruz Serrano.

El instructor recuerda también el caso de una alumna que aplicó los conocimientos en su trabajo como administradora de un edificio: “En lugar de dibujar carteles de aviso, ahora envía los mensajes por correo electrónico”.

Reto 3: poder adquisitivo

El ingreso promedio de una persona adulta mayor ronda los 5,000 pesos mensuales, según el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), por lo que el rubro "tecnología" está lejos del presupuesto de la mayoría.

En ocasiones, los adultos mayores heredan los dispositivos móviles de sus familiares más jóvenes. “Generalmente, los hijos o nietos donan a sus abuelos y padres computadoras y otros dispositivos que ya no usan”, dice Pérez.

Otras familias les regalan dispositivos electrónicos. Alejandra Ramírez, también estudiante, cuenta que "mis hijos, al saber lo que aprendía, me compraron una computadora”.

Sin embargo, en general “los adultos mayores suelen ser jubilados o viven con familiares, por lo que no tienen mucho dinero para invertir en gadgets”, reconoce Serrano.

Reto 4: habilidades

A medida que los adultos envejecen, sus capacidades físicas y mentales disminuyen. Al superar los 85 años de edad, hasta el 45% de los adultos mayores padece algún grado de deterioro mental, mientras que hasta un 40% padece algún tipo de deterioro perceptual (como sordera o ceguera), según el Instituto Nacional de Geriatría.

Sobre la utilidad de las clases, Pérez dice que “la tecnología les permite hacerse de nuevas herramientas y romper el mito de que después de cierta edad ya no pueden integrarse a la tecnología”, mientras a sus espaldas los alumnos intercambian por correo electrónico presentaciones de Power Point con música y mensajes motivacionales, lo que para ellos representa el último grito de la moda digital.

Para los adultos mayores, estos nuevos conocimientos les ayudan a seguir adelante en sus vidas, incluso a nivel laboral. "Estimamos que hasta cuatro de cada diez ofertas de empleo que llegan a nuestro servicio de vinculación laboral necesitan algún tipo de habilidades informáticas”, dice Cruz.

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Además, aprovechan las habilidades y los conocimientos aprendidos para los más diversos fines: “Ahora me puedo comunicar con mis exalumnos y puedo buscar textos en francés, el idioma por el que pasé muchos de los mejores momentos de mi vida”, dice Angelina Sepúlveda.

Sin embargo, los alumnos de Pérez siguen adelante, incluso dando ellos mismos lecciones. “En una ocasión a mi hijo le ayudé a resolver un problema. Cuando no podía introducir su contraseña a la computadora, le dije que le quitara las letras mayúsculas y pudo entrar a su computadora”, presume Alejandra Ramírez.

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