10 reglas para lucir como un parisino en la 'ciudad de la luz'

Ponte al tanto de las películas y noticias, usa tus mejores prendas y prefiere el café negro; así nadie te confundirá con un turista
Fiona Dunlop
Autor: Fiona Dunlop
(Reuters) -

¿Hay una peor ciudad en el mundo que París para ser etiquetado como turista?

No te preocupes, no tienes que ser el torpe de la ciudad. Apégate a algunas reglas (11) y encajarás.

1. Ponte al tanto de las películas y exhibiciones más recientes

Las pláticas nocturnas en París están dominadas por temas culturales y opiniones, así que lee los periódicos Le Monde o Libération para enterarte de lo más reciente.

Le Monde se publica aproximadamente a las 15:00 horas, así que fácilmente puedes tomar una copia y leer los titulares de camino a la cena; de todas formas, nadie prestará mucha atención a lo que digas y te interrumpirán de inmediato.

En octubre, puedes unirte a la strutting vernissage (noche de inauguración) de la FIAC, una feria de arte contemporáneo y una glamorosa reunión anual.

En la división del cine, asegúrate de mencionar haber visto una oscura película independiente en la elegante MK2 Bibliothèque.

2. Esquiva el campo minado de los cafés

Siempre bebe un espresso parisino después del almuerzo o la cena, nunca café con leche, y ordena simplemente “un café” para pedir café negro (sin azúcar).

Para el desayuno, no pidas el café con leche. Un noisette (macchiato) también es básico.

A menos que estés dentro o cerca de una de las mejores pastelerías, los cuernitos en las cafeterías a menudo son esponjas sin sabor. Pero como parisino de todas formas debes ser muy delgado, y sin necesidad de ingerir pan.

Para completar la experiencia del café, siéntate durante algunas horas en una terraza, mientras hojeas malhumoradamente un libro de bolsillo o el periódico Le Monde, aunque en realidad observes a las personas detrás de tus lentes de sol.

3. Trata a los meseros como iguales

Los meseros parisinos son profesionales, no estudiantes ni actores desempleados, y esperan ser tratados con respeto.

Grita tu pedido, haz una broma inteligente (una referencia al escándalo político más reciente) y deja algunas monedas antes de seguir tu camino.

Lee: Cinco lecciones que aprendí de vivir en París

4. Confronta a los funcionarios públicos

Desarrolla una actitud insolente hacia cualquier fonctionnaire (funcionario público), quienes notablemente son personas maniáticas, difíciles, e incluso obstructivas, en Francia.

No te dejes intimidar; mantén el control al utilizar un tono firme e informado.

El fonctionnaire se deleita en el poder que tiene desde su escritorio. Sus trabajos son para toda la vida y la renuncia es algo de lo que no se escucha hablar.

5. Las mujeres visten casual durante el día y elegante durante la noche

Viste principalmente de negro, mantén un aspecto casual como recién salido de la cama en el día y un aspecto más preparado y depredador en la noche.

Los accesorios son clave, así que invierte en zapatos y relojes.

Después siguen los perfumes, preferiblemente algo etéreamente oscuro de Dipthyque o L’Artisan Pafumeur.

Equípate en la tienda Merci (111 boulevard Beaumarchais), la tienda conceptual de culto cerca de la Bastilla, o en el emporio del estilo, Colette, en la calle Saint Honoré.

Adopta a un amante más joven para los cafés ilícitos en las callejuelas románticas de La Rive Gauche, y utiliza una vélib (bicicleta alquilada) para moverte, sin casco, por supuesto.

6. Cómo deben vestirse los hombres

Como el existencialista icónico, Albert Camus, busca tu abrigo (negro) sube el cuello de tu chamarra, pon un cigarrillo Gauloise en tu boca y fúmalo... o pretende que lo haces.

Fumar todavía es genial en París, sin que importe el medio ambiente.

Serge Gainsbourg es otro difunto modelo a seguir, un roué (hombre dedicado al placer) poético del rock ‘n’ roll que lograba cantar con un cigarro en su labio inferior y con un trago en la mano.

La celebridad parisina que no debes copiar es Johnny Hallyday, un cantante bronceado de baladas que tiene una edad mucho más allá de la de la jubilación.

7. Evita los suburbios

Quédate en la ciudad.

Ningún parisino respetable vive fuera de la ciudad, ya que la simple palabra banlieue (suburbio) hace temblar a las almas con estilo.

Los suburbios, que alguna vez fueron vistos como demasiado prolo (proletarios), ahora son considerados ultrapopulares, con más espacio a un menor costo.

Si te decides por una estancia prolongada, los departamentos en el primer piso con techos altos son lo mejor, aunque un quinto piso sin ascensor es perfectamente aceptable. Las cocinas no son importantes, ya que siempre comes fuera.

8. Aprende a ser un flâneur, es decir, a pasear sin rumbo

No necesitas una meta específica para tu día, solo cruza los bulevares, librerías y cafeterías o pon tu brazo alrededor de tu novia/novio a las orillas del río Sena.

En verano, túmbate en la arena de las playas de París para mostrar tu cuerpo tonificado y comerte con los ojos a otros.

Nunca pasees por los Campos Elíseos, que son solo para los no parisinos.

Las áreas para deambular “bo bo” (bohemias burguesas) favoritas son Marais, el Canal Saint Martin y République.

Saint Michel en La Rive Gauche es para estudiantes y turistas, mientras que Saint Germain es para artistas que envejecen e intellos (intelectuales) adinerados, à la Bernard-Henri Lévy.

9. Ten un romance extra

Puede que no estés suficiente tiempo en la ciudad para lograrlo, pero las actitudes hacia el sexo son liberales al extremo, así que puedes seguir el ejemplo de los parisinos que comúnmente tienen amantes.

Las mujeres generalmente salen con hombres más jóvenes o casados; la expresión de cinq à sept (de 17:00 a 19:00 horas) se refiere a esas actividades después del trabajo.

El presidente François Mitterrand tuvo a una amante escondida con su hijo en un departamento oficial durante años.

Jacques Chirac era conocido por una serie de romances, mientras que François Hollande salía con alguien distinta a la madre de sus hijos.

Nicolas Sarkozy estaba tan enamorado de Carla Bruni que pudo haber sido el único parisino sin una amante.

10. Desarrolla un desprecio absoluto por el dinero

Para los parisinos el dinero no es un tema de discusión.

Nunca compares los salarios o te refieras al costo exorbitante de un restaurante.

Es de mala educación revisar una cuenta; aunque a veces es gratificante.

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Vale la pena dar una generosa propina al maître d'hôtel (gerente) de un grand brasserie para que servilmente te lleve a tu mesa favorita a tu llegada.

Ahí es cuando sabes que eres un verdadero parisino.

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