El Muro de Berlín en bicicleta, un viaje cultural por la historia

Nada como un paseo a lo largo del Muro para conmemorar los 25 años de su caída y absorber la historia que lo rodea
berlin en bicicleta
berlin en bicicleta  berlin en bicicleta
Jason Overdorf
Autor: Jason Overdorf | Otra fuente: CNNTravel
(CNNTravel) -

Un saxofonista solitario toca bajo la sombra de un paso a desnivel mientras una horda de ciclistas observa un conjunto de vías de tren enmarañadas.

Este sitio aparentemente sombrío es tan buen lugar como cualquiera para iniciar un recorrido en bicicleta por el "Camino del Muro de Berlín", una ruta de 160 kilómetros que se desarrolló para conmemorar y transformar uno de los capítulos más sombríos de la historia de la ciudad.

En este sitio (que alguna vez fue popular entre los desertores porque los trenes de Alemania Oriental pasaban por una esquina de la zona occidental), el 9 de noviembre de 1989, decenas de miles de personas saturaron un punto de revisión oficial luego de que se abriera la frontera a causa de un error burocrático.

Los cartógrafos dividieron el Camino del Muro o Mauerweg en 14 secciones de entre 11 y 33 kilómetros de largo que recorren el Muro en toda su extensión.

El Muro se construyó en 1961 y dividió la ciudad al rodear a Berlín Occidental. Representó la división de Alemania posterior a la Segunda Guerra Mundial y era una isla de libertad al otro lado de la Cortina de Hierro.

'Cultura, política y naturaleza'

El Camino del Muro es una combinación singular de atracción turística y zona recreativa, dice Michael Cramer, político del Partido Verde y aficionado al ciclismo; concibió el plan a principios de la década de 1990 y ahora trabaja en un Camino de la Cortina de Hierro que abarque toda Europa, inspirado en el éxito del Camino del Muro.

"Es un paseo por la historia, la cultura, la política y la naturaleza", dice.

Ese sentimiento deja sentir su impacto mientras pedaleo por el Mauerpark hacia el monumento al Muro en la calle Bernauer, en donde una torre de observación y una sección del desolado Corredor de la muerte permanecen inmutables.

Aunque la idea de Cramer hoy parece una empresa obvia, al principio no fue tan fácil.

Los berlineses odiaban a tal grado el Muro que mucha gente quería que se borrara toda huella.

En 1989 y 1990, los cazadores de recuerdos se la estaban llevando tan rápido que el gobierno pasó de demolerla a protegerla prácticamente de la noche a la mañana.

Los expertos pronosticaban que la población crecería a un ritmo sin precedentes y los desarrolladores inmobiliarios tenían la mira puesta en el antiguo Corredor de la muerte casi con tanta avidez como los famosos agentes de la Stasi de Alemania Oriental.

"En ese entonces, todos los políticos y los medios de comunicación decían: 'no, no, queremos borrar el Muro'", cuenta Cramer. "Pero 10 años después, en 2000, tuvimos éxito".

La ruta se terminó de construir en 2009, costó unos 10 millones de euros (unos 174 millones de pesos) y atrae a toda clase de ciclistas.

Todas las secciones de la ruta se enlazan por medio del transporte público de Berlín. El sistema acepta bicicletas, por lo que los ciclistas pueden elegir entre varios paisajes y terrenos.

Es plana y está pavimentada, así que no se necesita tener una condición de atleta para recorrerla y una bicicleta urbana común o una fixie de una sola velocidad sirven tan bien como una más sofisticada.

Mejor aún, nunca se llena aunque atrae a miles de visitantes cada año, dice Martin Wollo Wollenberg, director de una empresa de recorridos llamada Berlin-on-Bike.

"Mientras recorres el Muro zigzagueando a lo largo de la ciudad, te das una idea de la separación", dice Wollenberg. "En muchos lugares aún se nota mucho la diferencia entre Este y Oeste".

Para los turistas que van por primera vez a Berlín, unos 40 kilómetros del camino pasan justo por el corazón de la ciudad.

No solo pasa por el centro de documentación de la calle Bernauer, sino también por el Reichstag, por la Puerta de Brandenburgo, por el punto de revisión Charlie y por muchos otros sitios históricos de importancia, por lo que es una ruta excelente para recorrerla en una entretenida excursión guiada de cuatro horas.

Para los ciclistas más comprometidos, el camino hace las veces de senda natural y recorre los bosques de distritos anteriormente occidentales tales como Kladow y Wannsee.

Las hileras constantes de pinos sembrados facilitan la identificación del antiguo Corredor de la muerte.

En 29 puntos a lo largo del camino hay unas placas conmemorativas que cuentan la historia de algunas de las casi 250 "víctimas del Muro", tales como Peter Bohme, un joven cadete del Ejército Popular Nacional de Alemania al que mataron de un disparo mientras trataba de escapar hacia Berlín Occidental en 1962.

Hay letreros a intervalos regulares, por lo que es prácticamente imposible perderse y cada sección tiene algo que despertará el interés del viajero: el puente en el que intercambiaban a los espías capturados, una antigua atalaya que ahora usa la brigada forestal o la famosa iglesia de Nuestro Salvador, cuyos muros alguna vez fueron parte de la fortificación.

Además, los ciclistas nunca están a más de dos o tres kilómetros de la cervecería al aire libre más cercana.

Cómo recorrer el Muro

Quienes gustan de hacer las cosas por su cuenta pueden rentar una bicicleta por unos 10 euros al día (unos 170 pesos) y hay locales para ello en toda la ciudad.

Visit Berlin ofrece folletos gratis con mapas completos de las 14 secciones del camino y descripciones breves, aunque solo había una versión en alemán cuando yo estuve allí. Ese mismo material está disponible en internet.

La "Guía ciclista del Camino del Muro de Berlín" de Cramer está disponible en internet por 10 dólares (unos 130 pesos) o en la tienda de recuerdos del Centro de Documentación del Muro de Berlín en la calle Bernauer.

La Excursión por el Muro de Berlin on Bike recorre 15 kilómetros del Camino del Muro en unas cuatro horas. Los guías de la empresa hablan alemán e inglés y dan información sobre la construcción y demolición del Muro y de la vida en Alemania Oriental.

Por 14 euros, más cinco por la renta de la bicicleta (unos 320 pesos), vale la pena hasta para quienes consideran recorrer el resto de la ruta por su cuenta.

Jason Overdorf es un periodista galardonado y escritor de viajes; sus artículos se han publicado en los diarios The Washington Post y The Atlantic. También es corresponsal en Berlín para el diario estadounidense GlobalPost.

La sección de viajes de CNN a menudo publica patrocinios de los países y regiones sobre las que tratamos. No obstante, CNN se reserva el control editorial absoluto de todos sus reportajes. Lee las políticas aquí.

Nota del editor: Visita CNNTravel.com para conocer más historias sobre Berlín y el mundo.

Ahora ve
El papel de las redes sociales en el eclipse
No te pierdas
×