OPINIÓN: Un mito sobre Jesús, el verdadero origen de la Navidad

La Navidad surge de las antiguas tradiciones de mediados de invierno y la necesidad de dar sustento a la historia del Mesías
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Jay Parini
Autor: Jay Parini | Otra fuente: 1
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Nota del editor: Jay Parini es poeta y novelista y da clases en el Middlebury College, en Estados Unidos. Acaba de publicar una biografía de Jesús titulada Jesus: The Human Face of God. Síguelo en Twitter: @JayParini.

(CNN) — La Navidad se acerca y las miradas se centran naturalmente en Belén, en donde se supone que el Príncipe de la Paz nació hace más de 2,000 años. Incontables cristianos (algunos por devoción, otros por costumbre) llegan a la amplia gama de iglesias que representan a alguna de las miles de denominaciones conocidas. De hecho, la World Christian Encyclopedia indica que se pueden identificar más de 33,820 denominaciones en casi 200 países. ¡Es mucha fragmentación en más de dos milenios!

Con todo, es difícil tener en mente que la Navidad es un asunto religioso y no de compras; los vendedores llenan los pasillos con cualquier cosa que te llame la atención: bastones de caramelo, guirnaldas eternamente verdes, pesebres, imágenes de Santa Claus, del hombre de nieve, lo que se te ocurra.

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Los altavoces de los centros comerciales retumban con los horribles villancicos. De hecho, la Navidad es un evento tan laico como espiritual, un día de asueto civil que representa más del 19% de las ventas anuales al menudeo; eso se tradujo en tres mil millones de dólares (unos 42 mil millones de pesos) en ventas en 2013.

Para los proveedores de bienes, hay buenas razones para creer en la Navidad.

Pero ¿qué piensan realmente de la Navidad los cristianos que se toman en serio su religión? Sospecho que la mayoría no piensan mucho en ello.

Disfrutan los días que preceden al día en cuestión (la sensación de expectación) en el mes previo a la Navidad (época conocida como Adviento) y cantan himnos especiales y oran. El ritmo del llamado año litúrgico dependen en gran medida de la Navidad; el 25 de diciembre es una especie de cenit, un momento de esperanza que llega en la época más oscura del año (no es accidente que se relacione con el solsticio de invierno), un momento en el calendario en el que el día es el más corto y la noche la más larga, al menos en el hemisferio norte.

De hecho, los festivales de mediados de invierno, tales como la Saturnalia y el Dies Natalis Solis Invicti, se celebraban ampliamente en la antigua Roma. En el Egipto antiguo había un festival que marcaba el nacimiento del dios-sol, Horus, cuya madre (Isis) era virgen. De hecho, este niño "yacía en un pesebre", una de las muchas similitudes con la historia de la Navidad.

Los estudiosos han analizado a profundidad esto que se remonta a uno de los escritores cristianos más antiguos, San Epifanio de Salamina, quien notó las similitudes. (Los detalles de esta relación se encontrarán en un libro que Barbara G. Walker y D.M. Murdoch acaban de publicar: Man Made God: A Collection of Essays [el hombre hecho dios, una colección de ensayos]).

No hay duda que las culturas antiguas sentían una profunda necesidad de proclamar un nuevo sol, el inicio de una nueva temporada agrícola y astrológica que anunciaba la esperanza "en el crudo invierno", como dice un hermoso himno cristiano.

Sin embargo, el primer escritor cristiano, el apóstol Pablo, cuyos escritos preceden a los cuatro Evangelios por décadas, al parecer nunca escuchó hablar de la Navidad. Aunque sus muchas cartas ocupan una buena porción del Nuevo Testamento, Pablo no menciona ni siquiera una vez el pesebre en Belén, la estrella en el cielo, a los Reyes Magos, a los ángeles que cuidaban los rebaños por las noches, a José y María huyendo… nada de lo que usualmente asociamos con este importante festival eclesiástico.

¿Por qué? ¿La iglesia cristiana temprana no estaba consciente del origen de Jesús?

Vale la pena señalar que el primero de los evangelios, el de Marcos, no menciona la Navidad. Tampoco el cuarto evangelio, el de Juan, en donde sólo se hace una vaga alusión al origen de Jesús en el himno inicial, en el que se lee: "En el principio era el Verbo". No había pesebre, ni estrella en el cielo. Nada más que un misterioso himno griego que hablaba sobre el Verbo, que en griego es logos, una de las palabras griegas más difíciles de traducir y que yo traduciría como "entendimiento".

Pero en las primeras reuniones cristianas reinaba la poderosa necesidad de tener un mito sobre el origen, una historia que contara los inicios del hombre que finalmente se volvió el Mesías, el Cristo. Probablemente inspirados en los mitos persas, Mateo y Lucas inventaron historias de la Navidad que casi no tienen nada en común. De hecho no se pueden conciliar.

En el evangelio de Mateo hay tres reyes. Nos dice que Herodes el Grande emitió la orden de matar a todos los niños menores de cierta edad. Nos dice que los padres de Jesús lo llevan a Egipto, en donde permanece oculto hasta que puede regresar a salvo.

En el de Lucas vemos una Navidad más amable y gentil, no hay reyes magos, no hay un Herodes malvado, no hay huida a Egipto. Nos dice que los pastores cuidan sus rebaños por la noche. Como habría ocurrido con cualquier varón judío hijo de padres devotos, llevaron a Jesús al gran templo de Jerusalén a que lo circuncidaran. Es una historia encantadora.

Los cristianos no celebraron la Navidad en los primeros dos siglos. De hecho, los principales escritores de la cristiandad temprana ni siquiera mencionan la festividad y uno de ellos (Orígenes de Alejandría) de hecho se burla de las celebraciones de natividad porque las considera paganas.

No fue sino hasta mediados del siglo IV que los almanaques empezaron a contemplar la Navidad como celebración. Conforme la cristiandad avanzaba hacia Europa Occidental, la idea del Adviento como temporada importante culminó con la obvia consolidación de la Navidad.

Se relacionó con varias tradiciones locales en Alemania, Escandinavia y otras partes. Había antiguas celebraciones celtas relacionadas con el solsticio de invierno que se conectaban con la idea del Yule, que significa rueda del año; estas ocasiones ceremoniales contemplaban la quema de un tronco de Yule. Los árboles brillantemente decorados también eran parte de la celebración y obviamente se llevaron a las tradiciones cristianas.

El gran éxito de la cristiandad en el mundo tuvo mucho que ver con su capacidad de asimilar las tradiciones religiosas anteriores en los lugares en donde se trasplantó y la temporada navideña debe considerarse una mezcla de muchas tradiciones antiguas y profundas.

Pero nunca debemos olvidar que los mismos cristianos (y yo soy uno de ellos) la consideran un momento sagrado, un momento de renovación espiritual, una época del año en la que la oscuridad da paso a la perspectiva de luz.

Sin importar los detalles de su nacimiento, Jesús se volvió la Luz del Mundo para quienes siguen su camino. Él es, ciertamente, el Príncipe de la Paz, y nos invita a cambiar nuestra mentalidad, es una vía para vencer a la violencia en el mundo por medio del amor y la gracia.

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Esta es la Buena Nueva que proclamaron los escritores de los evangelios.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Jay Parini.

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