El suicidio de un adolescente transgénero, ¿qué lo llevó a hacerlo?

Leelah Alcorn decidió suicidarse después de que sus padres no aceptaran que quería ser mujer, pues su religión cristiana no se los permitía
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Ashley Fantz
Autor: Ashley Fantz
(Reuters) -

Cuando Josh Alcorn expresó su deseo de vivir como mujer, sus padres originarios de Ohio, Estados Unidos, dijeron que no podían permitirlo.

“No apoyamos eso, religiosamente”, dijo la madre de Alcorn a CNN este miércoles, con la voz cortada. “Pero le dijimos que lo amábamos incondicionalmente. Lo amábamos a pesar de todo. Amaba a mi hijo. Las personas necesitan saber que lo amaba. Era un buen niño, un buen chico”.

Tachando el nombre “Josh”, Alcorn de 17 años firmó con el nombre “Leelah” en una nota suicida en Tumblr.

La nota fue programada para publicarse después de la muerte de Alcorn este domingo. Alcorn fue golpeado por un tractor-trailer en la Interestatal 71 a aproximadamente las 02:15 horas, unos 6.4 kilómetros de su casa en la pequeña ciudad de Kings Mills, en el noreste de Cincinnati.

La Patrulla de Carreteras de Ohio investiga la muerte como un suicidio.

“Por favor no estén tristes, es para algo mejor. La vida que hubiera vivido no hubiera valido la pena… porque soy transgénero”, dijo en la nota. “Podría entrar en detalle explicando por qué me siento así, pero esta nota probablemente va a ser lo suficientemente larga así. Para ponerlo en palabras sencillas, me siento como una chica atrapada en el cuerpo de un chico, y me he sentido desde esa forma desde que tenía cuatro años. Nunca supe que había una palabra para esa sensación, ni que fuera posible que un chico se convirtiera en chica, así que nunca le dije a nadie y continué haciendo cosas tradicionales ‘de chico’ para intentar encajar”.

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Su muerte encendió reacciones intensamente emotivas en redes sociales. El hashtag #LeelahAlcorn lleva mensajes de apoyo para todas las personas transgénero. Muchas publicaciones son notas de odio y vengativas dirigidas a los padres de Alcorn.

En su entrevista con CNN, Carla Alcorn se refirió a Josh como su hijo y utilizó pronombres masculinos.

Después de la muerte, una publicación en Facebook aparentemente de Carla Alcorn decía que su hijo “se fue de casa al cielo esta mañana. Salió para caminar en la madrugada y fue golpeado por un camión. Gracias por los mensajes, amabilidad y preocupación que han enviado. Por favor continúen manteniéndonos en sus pensamientos”.

Algunos en redes sociales tomaron esa publicación y republicaron su mensaje, tachando los pronombres masculinos y el nombre Josh y reemplazándolos con pronombres femeninos y el nombre Leelah.

'Simplemente dejó de hablar de esto’

En la nota de Leelah, explica que cuando tenía 14 años, entendió por primera vez lo que significaba transgénero y “lloró de felicidad”.

“Después de 10 años de confusión finalmente entendía quién era, inmediatamente le dije a mi mamá, y reaccionó extremadamente negativa, diciéndome que era una fase, que verdaderamente nunca sería una chica, que Dios no comete errores, que estaba mal. Si leen esto, padres, por favor no le digan esto a sus hijos”, dice en la nota. “Incluso si eres cristiano o estás en contra de las personas transgénero no le digan eso a alguien, especialmente a su hijo. Eso no hará nada sino que los hará odiarse. Eso es exactamente lo que me hizo”.

Carla Alcorn dijo a CNN que su hijo estaba deprimida y que consejeros y un psicólogo le dieron medicación para adolescentes.

"Simplemente dejó de hablar sobre (ser transgénero)”, dijo.

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Este miércoles se preocupó de que mensajes de odio dirigidos a ella y a su esposo dan a entender que son “personas horribles”, dijo. Tiene otros hijos y están increíblemente tristes por haber perdido un hermano.

Dijo que no ha habido un funeral porque las personas han amenazado con protestar. Carla Alcorn insistió en que su hijo solo le habló una vez sobre ser transgénero. La primera vez que escuchó el nombre Leelah fue en su nota de suicidio.

“Nunca dijo ese nombre antes”, dijo.

‘La crueldad de la soledad’

Sin embargo, la nota de suicidio de Leelah, dice que luchó durante mucho tiempo para ganar la aceptación de sus padres como adolescente transgénero.

“Mi madre comenzó a llevarme con un terapeuta, pero solo me llevaba con terapeutas cristianos (quienes eran muy sesgados) así que en realidad nunca obtuve la terapia que necesitaba para curarme de mi depresión. Solo tenía a más cristianos diciéndome que era egoísta y estaba mal y que debía buscar a Dios para obtener ayuda”.

A los 16 años, escribió que se percató de que sus “padres nunca entrarían en razón” y que tendría que esperar hasta que tuviera 18 para comenzar cualquier tipo de tratamiento médico para hacer la transición a ser una mujer.

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Eso, dijo, “rompió mi corazón completamente… me sentía desesperanzada, que solo iba a verme como un hombre vestido de mujer durante el resto de mi vida”.

Carla Alcorn recordó que le pidió una cirugía de transición.

Le dijo que no, porque “no tenía el dinero para nada como eso”. En su nota de suicidio, Leelah dijo que lloró hasta dormirse esa noche.

Leelah le dijo a sus amigos que era transgénero.

Escribió que hizo pública su homosexualidad en la escuela, un movimiento que fue apoyado por sus amigos pero que enojó a sus padres.

“Querían que fuera el chico cristiano heterosexual perfecto, y obviamente eso no era lo que quería”.

Carla Alcorn dijo que le quitó el acceso a redes sociales porque el adolescente buscaba cosas “inapropiadas” en internet pero no decía qué eran esas cosas.

Leelah describe qué era no tener redes sociales para conectarse con amigos: “Esta fue probablemente la parte de mi vida en la que estaba más deprimida, y me sorprende que no me suicidé. Estuve completamente sola durante cinco meses. Sin amigos, sin apoyo, sin amor. Solo la decepción de mis padres y la crueldad de la soledad”.

Todo comenzó a sentirse como demasiado peso, escribió. Convencida de que tenía pocos amigos, y sintiendo la presión de ahorrar suficiente dinero para mudarse de la casa, mantener altas sus calificaciones y enfrentar personas en la iglesia que sentía que solo la juzgaban, decidió terminar con su vida.

"Nunca voy a encontrar un hombre que me ame”, escribió. “Nunca voy a ser feliz”. Leelah instruyó dar todas sus cosas y dinero al movimiento de derechos civiles de transgéneros y a grupos de apoyo transgénero.

"La única forma en la que descansaré en paz es si algún día las personas transgénero no son tratadas de la forma en la que yo fui tratada, en que sean tratados como humanos, con sentimientos válidos y derechos humanos. El género necesita enseñarse en escuelas, mientras más pronto, mejor. Mi muerte necesita significar algo. Mi muerte necesita ser contada en el número de personas transgénero que se suicidaron este año. …Por favor, arreglen la sociedad”.

Dos días después de su muerte, en un duelo que solo entienden los padres que tienen que enterrar a un hijo, Carla Alcon repite que amaba a su hijo. “Era un músico y artista increíble”, dijo. “Era un chico increíble”.

Más educación, tiempo y compasión

No lejos de donde viven los Alcorn, Shane Morgan pensaba mucho en Leelah.

El director ejecutivo del grupo de defensa de Columbus, TransOhio, dijo que el suicidio de Leelah evocó recuerdos de cómo fue hace 15 años luchar con decirle a sus amigos y familiares que era transgénero.

“Dije que era homosexual. …No entendía qué era la identidad de género en ese tiempo”, dijo. A medida que Morgan creció y conoció personas diferentes y tuvo experiencias nuevas, ganó confianza y valentía.

Escribió una carta a su familia y amigos, diciéndoles que era transgénero. Dijo que con la excepción de su padre y hermano, todos eran cariñosos.

Morgan dijo que entiende el enojo que algunas personas sienten hacia los padres de Leelah, pero “no hay excusas para amenazar a la familia”.

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Desde la muerte de Leelah, los padres de niños transgénero envían fotografías y cartas a TransOhio diciendo cuánto los ha sacudido la tragedia y que aman y aceptan a sus hijos a pesar de todo.

Su mayor temor es que sus hijos se sientan no amados. Y en las estadísticas se muestra que eso puede llevar a suicidios como el de Leelah.

En un estudio de 2011 del Centro Nacional de Igualdad Transgénero de Estados Unidos se encontró que el 41% de 6,450 personas encuestadas transgénero y que no están conformes con su género, intentó suicidarse.

Si hubiera podido hablar con Leelah, Morgan le hubiera dicho que entendía cuán difícil es y cuán terrible se siente. Le hubiera dicho que cuando creciera un poco, sería más libre pada adoptar otro tipo de familia; una de amigos que la aceptarían y la apreciarían.

“No le hubiera dicho que todo mejora, sino que cambia”, dijo. “Hay personas que nunca pudo conocer. No sé si alguna vez conoció a alguien transgénero. Pero pudo haber visto algo más. Le pudieron dar algo de esperanza”.

Aidan Key también conoce bien qué es sufrir una adolescencia transgénero. El fundador de la organización de educación familiar y organización de apoyo, Gender Diversity, en Washington, creció en un hogar fundamentalista cristiano y ahora trabaja con familias con creencias religiosas profundas para ayudarlos a entender qué significa ser transgénero.

Se considera lo suficientemente afortunado de tener una madre y hermana gemela que lo adoran sin importar su identidad de género.

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“Mi compasión está allí para los padres. Todo lo que quiere cualquier padre es amor para sus hijos, que sus hijos vivan buenas vidas. Transgénero es algo nuevo en la sociedad, y no lo hemos enfrentado o discutido como sociedad. Lo mantuvimos en una esquina oscura donde algunas personas todavía creen que es una especie de comportamiento sexual desviado”, dijo Key.

“Si los padres hubieran contactado para pedir más información o dicho ‘esto es demasiado. Necesitamos algo de tiempo’ o si hubieran accedido a un grupo que los recibiera para hablar, eso tal vez hubiera hecho la diferencia para Leelah”.

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