Adiós 'Yeti para jardín de tamaño real': SkyMall dice adiós tras 25 años

Millones de pasajeros se entretuvieron con las descripciones de los locos productos que vendía este catálogo que se fue a la quiebra
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Autor: Chuck Thompson
(Reuters) -

El catálogo SkyMall, un amigo fiel de los viajeros aburridos durante 25 años, se ha declarado en bancarrota. De acuerdo con los documentos de la corte, un clásico en los vuelos empezó a decaer cuando las aerolíneas empezaron a aflojar las reglas que permiten a los usuarios usar electrónicos en el aire.

El año pasado, las aerolíneas Delta y Southwest terminaron sus contratos con SkyMall. Un vocero de la compañía no respondió de inmediato a la petición de comentarios. Cualquiera que fuera la causa parece que vender productos extraños no es un negocio muy estable.

En 2009, su sitio web generó ganancias de 80.5 millones de dólares (mdd), haciéndolo uno de los 200 principales sitios de comercio en línea en el mundo. Añade 50 mdd en ganancias de la revista y la compañía estaba generando un estimado de 130 mdd hace apenas 5 años.

Sin embargo, en su declaración de bancarrota, la compañía con base en Phoenix reportó tener bienes de entre uno y diez mdd.

Un tributo a SkyMall

Nunca conocí a nadie que hubiera ordenado algo de SkyMall.

Yo nunca compré ni un solo producto del catálogo.

No compré el Stay Fresh Feline Drinkin Fountain (Mantente Fresco Fuente para beber Felina) que mantenía a los gatitos felices e hidratados mientras viajabas por el Tibet.

Ni el iGrow Hair Rejuvenation Laser (iGrow Laser Capilar Rejuvenecedor).

Definitivamente ni el pendiente de oro de 14 quilates con una moneda griega de 2,000 años incrustada en él, que en los buenos tiempos del catálogo a principios de los 2000 se vendía por 199.95 dólares.

Quizás simplemente no viajo dentro de los círculos correctos, pero fuera de las páginas del alabado catálogo nunca logré ver un solo spa portátil o un robot cortacésped, ni hablar de la ropa, equipaje y artículos para el hogar que en realidad llenaban el grueso de sus páginas.

Eso, por supuesto, no me detuvo para apreciar el descomunal orgullo que SkyMall tenía dentro de la cabina de cada avión comercial importante durante sus casi 25 años en los cielos.

SkyMall no era solo un molesto quita espacio en el bolsillo de atrás de un asiento metido entre propaganda de la aerolínea, tarjetas de seguridad y bolsas para vómito; era la única broma confiable durante las interminables esperas en la pista, la única cosa que las aerolíneas nos ofrecían que podía garantizar cinco sólidos minutos de entretenimiento.

Por la cantidad de tributos en línea generados a raíz del anuncio de bancarrota del catálogo famoso por expresar interés en estatuas de jardín de Pie Grande y otras necesidades duraderas, uno pensaría que SkyMall había existido desde siempre.

De hecho, apenas habíamos tenido acceso al Ionic Breeze Personal Air Purifiers (Brisa iónica, purificadores de aire personales) y limpia lenguas vibrantes desde 1990, cuando un contador estadounidense visionario llamado Robert Worsley lanzó el catálogo que inadvertidamente mantuvo a millones de pasajeros entretenidos en esos enloquecedores vuelos entre San Diego y Scranton, y alrededor del mundo.

SkyMall tuvo un predecesor —el catálogo GiftMaster también destacaba productos extraños que nadie nunca compraría, pero que aparantemente sí vendía— pero ahora nos están diciendo que la era dorada de las compras a bordo ha terminado debido a las presiones de la tecnología.

Tal vez hubo un elemento de mal manejo detrás de la caída de SkyMall, pero no puedo evitar pensar que esta caída significa la disminución de algo mucho más triste que las ventas: nuestro sentido del humor.

Con rabia, ansiedad y frustración para los viajeros cruzando los cielos de nuestros cada vez más tensos cielos, tal vez era inevitable que esas risas fáciles y momentos robados de frivolidad en cabina finalmente tendrían que tomar el camino de las mantas, almohadas y cocteles complementarios.

Volar no es tan divertido como solía ser, todos lo sabemos, y con la desaparición de SkyMall, se acaba de poner aún menos divertido.

Penelope Patsuris y Katie Lobosco contribuyeron a este reporte.

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