¿Debes o no regañar a un niño que no es tu hijo?

Muchos padres se han enfrentado al dilema de si es correcto regañar al hijo de otra persona cuando se porta mal
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Autor: Kelly Wallace | Otra fuente: 1

Nota del editor: Kelly Wallace es corresponsal digital de CNN y editora invitada de temas de familia, carrera y vida. Lee sus demás artículos y sigue sus reportajes en CNN Parents y en Twitter.

(CNN) — Imagina que estás con tu familia en una reunión de cumpleaños cuando uno de tus familiares regaña a tu hijo con una cachetada.

Estoy segura de que si eso ocurriera en mi casa, mi esposo y yo competiríamos por ver quién se acerca primero a ese familiar para decirle claramente lo mucho que nos desagradó lo que hicieron.

Lee: Dar nalgadas a los niños está 'bien', dice el papa

La idea de regañar al hijo de otra persona es ciertamente una noción controvertida en el mundo moderno de la paternidad, ya que tendemos a tomar cada decisión sobre crianza con mucha mayor seriedad que nuestros padres más relajados en las décadas de 1960 y 1970.

El concepto también sirve de guión para una serie que se estrenará a mediados de febrero de 2015 en la televisora estadounidense NBC, titulada The Slap (la cachetada), que se basa en una novela y un programa de televisión australianos que llevan el mismo nombre.

Aunque la serie parece atractiva, con base en mi recopilación poco científica de opiniones de madres y padres de todo Estados Unidos y en las redes sociales, creo que la noción de abofetear o golpear al hijo de otra persona tiende a depender de si estás a favor de la disciplina física.

"Yo no daría nalgadas a mis hijos", dijo Janeane Davis, madre de cuatro hijos y fundadora del blog Janeane's World. "No doy nalgadas a mis hijos. No creo que nadie más debería hacerlo".

Jennifer Bosse, madre de dos hijos y escritora independiente en el blog Defining My Happy, dice que nunca daría nalgadas ni permitiría que otro padre diera nalgadas a su hijo como forma de regaño, "sin importar las circunstancias".

No obstante, Laura Beyer, madre de dos hijos ya mayores, dice que ella dio "nalgadas, 'tiempos fuera', lo que fuera con tal de recuperar el control de la situación".

Si no se considera la disciplina física, hay más consenso entre los padres respecto a que a veces no es correcto llamar la atención a los hijos de otras personas, aunque a veces sea necesario.

David LeRoy, padre de dos niños y propietario de una empresa de tecnología en Chicago, dice que ha tenido que hacerlo con mucha frecuencia.

"Regañar con seriedad es lo más lejos que he llegado, a menos que el niño esté a punto de lastimarse o lastimar a alguien más", dijo. LeRoy creó un grupo de Facebook para padres afroestadounidenses en 2013.

Habló sobre las veces en que sus amigos lo visitaron y sus hijos estaban "desatados". Tuvo que alzar la voz, advertirles seriamente e informar a sus padres sobre su comportamiento, cuenta.

"Algunos (de los padres) lo tomaron bien, se levantaron del sillón e hicieron algo. Un padre me dijo que esta es la forma en la que su hija se expresa y que es excéntrica. No en mi casa, jajaja", escribió LeRoy en un correo electrónico.

Sin embargo, puede la situación puede volverse espinosa, especialmente si otros padres se molestan cuando impartes disciplina a sus hijos.

Beyer recuerda que una vez salió con una persona que tenía "una hija de nueve años que estaba fuera de control, estilo Jerry Springer" y que "pateaba, golpeaba, daba puñetazos y faltaba al respeto descaradamente a su padre".

Beyer cuenta que la primera vez que tuvo que intervenir, le dijo a la niña que le quitaría su teléfono celular y que la enviaría a su habitación. La relación no pudo soportar la tensión causada por el comportamiento de la niña y la disciplina que ella sintió que era necesario impartir.

"Causó muchos desacuerdos entre nosotros y a final de cuentas provocó la ruptura porque él simplemente se rehusaba a asumir la responsabilidad de la crianza de la niña; siempre decía que su comportamiento era culpa de la madre", agregó.

Tracey Koch, de Idaho, Estados Unidos, dijo que una vez su esposo le quitó a un niñito un juguete que estaba usando para lastimar a otros niños en su casa; la madre del niño dejó de hablarle durante un tiempo, aunque nunca mencionó el incidente.

"Creo que a la gente le molesta que alguien más castigue a su hijo. Sin embargo, no necesariamente quieren reconocerlo", dijo la mujer que tiene dos hijos y trabaja como enfermera.

Me sumo al grupo de padres que no quieren reconocer que les molesta que alguien más trate de disciplinar a su hijo. Sé que no debería ser así, pero por alguna razón, me molesta.

Sin duda, el ego tiene que ver en esto.

Rhonda Woods, madre de tres hijos, cree que si vas a regañar al hijo de otra persona, es necesario tomar en cuenta las circunstancias y definir la forma de disciplina.

Cuando sus hijos invitan a sus amigos a la casa, ella trata y disciplina a los niños como lo haría con sus propios hijos.

"Les digo a todos los amigos de mis hijos que cuando están en mi casa, son mis hijos", cuenta Woods, agente inmobiliaria de Connecticut, Estados Unidos. Cuando hay algún problema, les informa a los niños que cometieron una infracción, les explica qué estuvo mal, les ayuda a resolver el problema y a encontrar la forma de no volverlo a hacer.

"Reconozco que no siempre lo hago con un tono de voz equilibrado".

Lo que probablemente es más problemático, de acuerdo con muchos padres, es cuando estás en una situación en público y te enfrentas al dilema de regañar o no al hijo de alguien a quien no conoces.

Bosse, madre de dos niños pequeños, cree que esta es la situación más difícil de evaluar, por mucho.

Cuenta que una vez un niño acosaba continuamente a uno de sus hijos.

"Luego de observar y esperar a que el otro padre interviniera, finalmente tuve que acercarme y decirle al niño que no estaba bien", dijo Bosse.

"La situación me causó gran frustración porque no creía que me correspondía intervenir y hablarle al niño, pero al mismo tiempo no podía permitir que acosaran así a mi hijo".

Davis, de Janeane's World, dijo que si era necesario disciplinar a un niño en un lugar público, le diría algo discretamente al padre para que el niño no la oyera.

"Yo no regañaría al hijo de otra persona si el padre estuviera presente", agregó. "Si el padre decide no disciplinar al niño o no puede, entonces alejaría a mi familia de esa situación".

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Woods les ha dicho cosas a los niños que se portan mal en público aunque sus padres estén allí.

"Creo firmemente que la comunidad tiene que intervenir. La mayoría de la gente está dispuesta a ver y juzgar sin ayudar".

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