Saborear experiencias positivas

Los momentos en los que las personas se sienten más relajadas y felices son los de la comida.
WEB felicidad comer  (Foto: Cortesía Tec Milenio.)

Seguramente lo has vivido: surge un incidente desagradable en el trabajo o en el tráfico y, aunque ya haya pasado, le das vueltas y vueltas para tratar de entenderlo. Aunque esto no te lleva a ningún lado, sino que aumenta tus emociones negativas como el enojo o la tristeza, sigues en el intento de entenderlo.

James Pawelski, filósofo especialista en los temas de bienestar y actual director de Educación del Positive Psychology Center de la Universidad de Pensilvania, explica que debido al instinto de sobrevivencia el cerebro tiene “velcro” para lo malo y “teflón” para lo bueno. Las emociones negativas nos cierran física y psicológicamente para protegernos, por lo que son intensas y muy notorias fisiológicamente.

Sin embargo las emociones positivas son más sutiles en sus marcadores fisiológicos y, en ocasiones, son fugaces o pasan inadvertidas. Pareciera que más que apreciar los bellos momentos de la vida, los damos por sentados o los sobrellevamos. Pero las emociones positivas son una de las formas en las que nos sentimos felices, así que al no tomar conciencia de ellas, ignoramos los momentos de felicidad. Los psicólogos positivos han descubierto que saborear las buenas experiencias es una manera comprobada de aumentar el bienestar. Chris Peterson, uno de los fundadores de la Psicología Positiva define a la intervención positiva de saborear como “la conciencia del placer y el atento deliberado de prolongarlo”1.

Bienestar en la mesa
Mihaly Csikszentmihalyi, otro de los padres de la psicología positiva y quien estará en México en el marco del II Foro de Ciencias de la Felicidad, ha empleado el método del muestreo de la experiencia (ESM) con el fin de estudiar cómo se sienten las personas a lo largo del día, en qué momentos sienten aburrimiento, felicidad o involucramiento. Estos estudios le han mostrado que aún en nuestras sociedades tecnológicas y urbanas, los momentos en los que las personas se sienten más relajadas y felices son los de la comida, a pesar de que al compartir los alimentos quizá no surjan otras dimensiones de la experiencia óptima, como una alta concentración o la conciencia de una habilidad para acometer un reto.

Quizá por eso los alimentos funcionales no han logrado el auge que se esperaría de una sociedad que busca la eficiencia. Para sentir satisfacción al comer no es suficiente con un licuado que sea nutritivo y equilibrado. Gran parte del placer está en saborear.

Comer con atención
La experiencia de saborear implica un uso activo del sentido del gusto, pero no exclusivamente. Comienza por la vista, al apreciar los colores de la comida, los ingredientes que la componen, la forma en la que está acomodada sobre el plato. También requiere poner atención a los olores, pues las especias muchas veces no pueden ser percibidas a simple vista, mientras que sus notas olfativas son más penetrantes y notorias. Después, al introducir el alimento a la boca, inicia propiamente el saborear, que no solo incluye el sentido del gusto, sino también el del tacto y el del oído. Hace tiempo leí un estudio que había encontrado que las personas hallan más satisfactorios los alimentos crujientes, los cuales identificamos por su textura, que ofrece una cierta resistencia, y el sonido que hacen estos alimentos al ceder a la presión de los dientes.

Mihalyi Csikszentmihalyi afirma que la experiencia óptima requiere de la concentración, es decir de invertir energía psíquica en la vivencia. Así ocurre con el saborear, pues educar y refinar el paladar requiere de mucha atención.

Saborear la experiencia
Como intervención positiva, saborear no se reduce a paladear los alimentos, sino a poder aumentar el disfrute de las experiencias, para poderlas revivir y generar bienestar. Para ello Chris Peterson recomienda las siguientes estrategias:
•    Compartir. Comenta con otros tu experiencia y qué hace valioso a este momento.
•    Recordar. Toma “fotos mentales” de la situación, o guarda un recuerdo físico del misma.
•    Felicitarte. Reconoce lo que has hecho bien, sin temor a un falso orgullo.
•    Agudizar la percepción. Distingue los elementos que conformaron el momento, lo que pasó, tus emociones.
•    Absorber. Sumérgete en el placer de esta experiencia, sin preocuparte por otras cosas.
Te invito a saborear los buenos momentos y revivir tus experiencias de felicidad.

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Autora: Claudia Morales Cueto.

1 Peterson, Chris. A Primer in Positive Psychology. Oxford University Press. NY, 2006.

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