Equilibrio emocional, clave para una vida saludable

Las emociones influyen en la alimentación y el balance energético.
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La nueva pirámide de alimentación saludable 2015 y los últimos datos del estudio nutricional ANIBES (Antropometría, Ingesta y Balance Energético en España), han sido la base sobre la que Javier Aranceta, presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), desarrolló su intervención en el curso Avances en nutrición y salud pública; a propósito del equilibrio en el balance energético, impartido en la Universidad Complutense de Madrid.

Los alimentos que adquieren un papel protagonista en la versión 2015 de la pirámide alimentaria son los cereales integrales de grano entero, las frutas, las verduras y las hortalizas. La cantidad recomendada es de tres piezas de fruta y dos de verduras al día.

Esta nueva propuesta de alimentación va más allá del consumo directo de ciertos productos e introduce el equilibrio emocional como uno de los factores más determinantes de las pautas alimenticias actuales. “El estado de ánimo repercute en la forma de comer y la forma de comer repercute en el estado de ánimo. Hay que racionalizar los hábitos de vida; ser conscientes de lo que compramos, cocinamos y comemos”, afirmó Aranceta.

Diversos estudios han llegado a la conclusión de que el estado de ánimo condiciona las necesidades alimentarias y viceversa.  Por ejemplo, la tristeza, el aburrimiento o el estrés,  determinan la relación de una persona con la comida, ya que pueden quitarle el apetito o hacer que coma compulsivamente.

Por otra parte, Javier Aranceta expuso que el sedentarismo, el bajo nivel de actividad física y el consumo escaso de frutas y verduras son los tres elementos que hacen de una persona “un candidato a sufrir sobrepeso u obesidad”. Para evitarlo, se recomienda tratar de llevar una vida más activa, con práctica de ejercicio moderado, por ejemplo, caminando 10,000 pasos al día. “Cada uno tiene que buscar su punto de equilibrio, comer con una frecuencia, una intensidad y un volumen que sean proporcionales al gasto”, concluyó Javier Aranceta.

El balance perfecto debe ser energético

Uno de los puntos más importantes en la nueva pirámide de nutrición es el balance energético que se refiere al equilibrio entre la energía que consumimos a través de los alimentos y la energía gastada durante el día, dos factores que ayudan a conseguir un peso saludable. Para lograrlo, es necesario alcanzar el equilibrio entre la ingesta energética (calorías) y el gasto energético (lo que gastamos a través del metabolismo basal, la termogénesis y la actividad física). Al hacerlo, se reduce en un gran porcentaje la posibilidad de sufrir sobrepeso.

De acuerdo al estudio “Dieta, nutrición y prevención de enfermedades crónicas” realizado por la organización Mundial de la Salud (OMG), “el gasto energético asociado a la actividad física es una parte importante de la ecuación de equilibrio energético que determina el peso corporal”.

En este equilibrio influyen factores como el tamaño de la ración, la frecuencia de consumo (es aconsejable fraccionar la ingesta total en 5 tomas diarias). Además es importante considerar los descubrimientos de la cronobilogía, es decir la importancia del momento para ingerir los alimentos. Por ejemplo, existe evidencia de que la ingesta tiene una mayor rendimiento metabólico a primera hora de día, de ahí la importancia del desayuno.  Cada individuo tiene que consultar a un especialista para determinar su alimentación de acuerdo a su estilo de vida.  

Cómo saber si una persona se encuentra en su peso ideal

Una buena forma de determinar si un peso es saludable es calcular el Índice de Masa Corporal (IMC), un número que relaciona el peso, estatura y la cantidad de grasa que un cuerpo debe poseer para estar sano. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2). Existen distintas páginas en internet donde se puede realizar este cálculo.

La definición de la OMS es la siguiente:

  • Un IMC igual o superior a 25 determina sobrepeso.
  • Un IMC igual o superior a 30 determina obesidad.

El IMC proporciona la medida más útil del sobrepeso y la obesidad en la población, puesto que es la misma para ambos sexos y para los adultos de todas las edades. Sin embargo, hay que considerarla a título indicativo porque es posible que no se corresponda con el mismo nivel de grosor en diferentes personas.

 

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