Vaya al psicoanálisis... en Second Life

Los avatares con serios problemas ya pueden acceder a consultas y terapias en el mundo virtual; habrá candados para impedir que otros puedan escuchar al paciente y al psicólogo.
La conectividad y la innovación son los motores de la socied
CIUDAD DE MÉXICO (Excélsior) -

El Espacio Psicoanalítico de Barcelona experimenta nuevas formas de dar terapia en Second Life (SL), el mundo virtual donde se interrelacionan más de diez millones de personas de todo el mundo.

La institución, con más de once años de experiencia, creó un lugar en el cual los avatares, personajes creados por los jugadores, contarán con atención psicoanalítica virtual y formación simultánea en ambos mundos.

El psicoanalista y codirector de centro, José María Blasco, explicó a Excélsior que ellos decidieron ingresar a SL porque así pueden brindar sus servicios a personas que se encuentran lejos de Barcelona.

"En enero de 2007 probé Second Life y quedé inmediatamente fascinado por la calidad de la experiencia. Al poco tiempo los fabricantes de la plataforma anunciaron planes para incorporar voz tridimensional y decidimos abrir una extensión virtual de la institución."

La versión virtual del Espacio Psicoanalítico de Barcelona que está funcionando desde hace dos meses, también ofrece clases en "mixed reality", es decir, simultáneamente en la realidad y en Second Life.

"A cada clase asisten alumnos reales y virtuales, de modo que nuestras aulas en SL operan como una extensión virtual de nuestras clases reales (de ahí el nombre de extensión virtual). Y con una instalación adecuada de audio se logra la comunicación bidireccional en tiempo real con los alumnos", dijo Blasco.

En cuanto a la clínica, el sitio dispone de consultas siguiendo el modelo de las realizadas en la vida real (Real Life o RL, dicen los iniciados).

"Disponemos de mesas, sillas, divanes, etcétera. Los pacientes llegan, les abrimos la puerta, se tumban en el diván o se sientan en la silla."

Para evitar problemas de confidencialidad, la institución utiliza un canal privado de voz proporcionado por Second Life, con tecnología VoIP, para garantizar que nadie, excepto el paciente y el psicoanalista, pueda oír lo que en estas sesiones se dice.

Además, disponen de sistemas de protección de la intimidad que impiden el acceso a otras personas mientras el paciente se encuentra en consulta.

"Para las terapias de grupo nos reunimos en salas habilitadas especialmente, e impedimos, por la duración del grupo, el acceso a las islas de extraños, para garantizar así la confidencialidad", indicó.

El especialista explicó que aunque se trata de espacios virtuales los psicoanalistas identifican la personalidad real de los avatares en los perfiles que estos crean y por eso no se produce ningún engaño.

"Hemos observado que algunos pacientes pueden llegar a hablar de sus fantasías o sus problemas con más facilidad si los atribuyen a sus avatares, puesto que éstos son ellos mismos pero al mismo tiempo no son ellos mismos. En este sentido la misma inmersión en Second Life puede tener un efecto terapéutico, cuando está insertada en un tratamiento", añadió.

El experto aclaró que algunas personas se inhiben al intentar explorar Second Life (hemos visto casos claros de agorafobia, miedo a los lugares abiertos), mientras que otras dan rienda suelta a algunas de sus fantasías, lo que, enmarcado en una terapia, puede llegar a tener efectos benéficos. "Hay que resaltar, en todo caso, que para sicoanalizarse en SL no hace falta ser un jugador, basta con tener un avatar creado para la terapia y usarlo exclusivamente para ella", aseguró.

La extensión virtual de esta institución es un proyecto ambicioso, en el que invirtió más de siete meses de trabajo y unos diez mil euros para poner el proyecto en marcha, el cual inició con la adquisición de instalaciones.

Para desarrollar sus actividades dispone de dos islas contiguas,

Freudiana (haciendo una clara referencia a Sigmund Freud), que se encuentra el Campus, recinto vallado y con jardines de 25 mil metros cuadrados, en el que está la dirección del Espacio Psicoanalítico, edificio destinado a la celebración de reuniones institucionales, entrevistas y terapias de grupo con los directores.

También está el Aula Magna, edificio neogótico que incluye un salón con capacidad para tres profesores y 44 asistentes, una sala de reuniones y el Aulario, compuesto de dos salones, cada uno con capacidad para 36 alumnos.

En la isla

Lacaniana (por Jacques Lacan, el siquiatra, doctor y psicoanalista francés) situada en el oeste de la extensión virtual, se hacen las consultas de los directores.

Con este espacio virtual, hasta ahora el único de su tipo creado en Second Life, Blasco espera que cada vez más usuarios se animen a participar... y a abrir su mente.

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