Cuando la tecnología te daña

Atención multitaskers y adictos a los gadgets; el exceso de tecnologías en la vida, puede convertirse en un problema de salud.
Tecnología en exceso puede derivar en trastornos psicológico  (Foto: )
Leonardo Peralta
CIUDAD DE MÉXICO -

Son las 9 de la mañana y el panorama es desolador: la charola de los pendientes llena, el teléfono parpadea con mensajes, al prender la computadora aparecen correos electrónicos con la fatídica etiqueta de urgente y, para colmo de males, el teléfono celular no deja de sonar. Todo esto acaba con tu paciencia: comienzan los gritos a quien se te ponga enfrente.

Ante la marea de información pierdes el hilo de las conversaciones y de los pendientes, mientras comienzas a preguntarte con temor (y luego con terror) si no padecerás alguna enfermedad mental que esté destruyendo tu cordura o si sólo es la falta de capacidad para sacar adelante el trabajo.

Esto, que algunos podrían confundir con un caso más de estrés laboral, en realidad es la manifestación de un trastorno psicológico denominado en inglés Attention Deficit Trait, ADT (rasgo de déficit de atención), un estado constante de miedo y culpa que desemboca en la dificultad para concentrarse, organizarse y poner prioridades —de hecho, los síntomas coinciden con muchos del Síndrome de Hiperactividad y Déficit de Atención (ADD, por sus siglas en inglés)—.

A pesar de las similitudes, existe una característica básica del ADT que lo diferencia del ADD. De acuerdo con investigaciones realizadas por las universidades británicas de Manchester y el Imperial College, el ADT se manifiesta porque las personas poseen un límite para recibir y comprender la información que les llega por todas partes: correo electrónico, servicio de mensajes por internet y telefonía. Edward Hallowell, reconocido psiquiatra experto en trastornos de atención, fue uno de los primeros en identificar el ADT. En una entrevista que ofreció a CNet, un portal de tecnología, explica que se dio cuenta del nuevo padecimiento, cuando recibió pacientes quienes al pasar una temporada en un ambiente relajado, les sucedía lo imposible: los rasgos de ADD desaparecían. “Me di cuenta de que los problemas de estas personas eran inducidos por su medio laboral. Una vez que volvían al trabajo, los síntomas también regresaban.”

Los investigadores aseguran que este nuevo tipo de trastorno tiene consecuencias negativas en las relaciones afectivas con otras personas y la familia, lo que a su vez crea más tensión mental. Por si lo anterior fuera poco, el estado alterado causado por la sobrecarga de información se combina con otros padecimientos psicológicos que surgen de la oficina como el estrés y la depresión. ¿El resultado? Oficinas donde hasta 36% de sus empleados masculinos (el género que más usa las nuevas tecnologías), en su mayoría en puestos gerenciales, padecen algún nivel de ADT. El problema es que, sin atención adecuada, aquellos que se encuentran bajo el yugo tecnológico pueden tratar de resolver sus problemas refugiándose en el alcohol o las drogas.

El trastorno nada más es una de las piezas de la gran cantidad de problemas mentales que hay en las compañías; los expertos afirman que se está llegando a niveles de epidemia.

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