Buscadores: la nueva ventana indiscreta

Los buscadores como Google, Yahoo y Microsoft saben demasiado sobre ti; utilizan tu información durante meses, gracias a lo que tratas de localizar en Internet.
Google buscador
Jia Lynn Yang
NUEVA YORK -

Google acaba de publicar su lista anual de las búsquedas más populares del 2008, esa llamada lista "zeitgeist" del 2008 es un recordatorio de la cantidad de cosas que revelamos sobre nosotros mismos cada vez que tecleamos un término en la barra del buscador.

Los buscadores se han convertido en una versión moderna del antiguo oráculo, el lugar al que se acude para preguntarlo todo, y tras un proceso algorítmico las repuestas aparecen. (Sabemos, por ejemplo, que en 2008 interrogamos sobre Obama, pero también sobre qué es el amor, la vida o la cienciología).

Google y compañía reúnen mucha información sobre nosotros mientras surfeamos la red, incluyendo el día y la hora de la búsqueda, los términos que buscamos, nuestra dirección IP (es el número de identificación de nuestra computadora) y, lo más importante para los anunciantes, nuestra ubicación.

Empresas como Google, Yahoo y Microsoft saben que les conviene guardar bien la información de sus usuarios, pero esos datos también son clave para sus modelos de negocio: los necesitan para mejorar sus métodos de búsqueda, para atraer anunciantes y desarrollar un marketing que corresponda a intereses individuales.

"Hay muchas herramientas gratis online, pero no son realmente gratuitas, terminamos pagándolas con pequeñas dosis de información personal que, más tarde, son capturadas y usadas para extraerles información (data mining) y realizar publicidad dirigida" explica Greg Conti, profesor de informática en West Point y autor del libro ‘Googling Security: How Much Does Google Know About You?'

¿Basta con proteger tu identidad?

La práctica de reunir y almacenar información de usuarios ha sido discutida durante mucho tiempo, pues los críticos sostienen que viola la privacidad del usuario. Pero los motores de búsqueda afirman que esos datos son vitales para poder innovar y mantenerse competitivos.

Recientemente Yahoo dijo que mantendría la información personal en su base de datos por sólo 90 días, a diferencia del periodo de 13 meses que anteriormente almacenaba. Este otoño Google también se comprometió a reducir el tiempo de 18 a nueve meses. Microsoft, por su parte, retiene tu información durante 18 meses.

Al llegar a la fecha límite, las empresas borran u ocultan la información personal, modificando o eliminando tu dirección IP. Google y Yahoo, por ejemplo, bloquean los últimos tres dígitos de dicha dirección, pero los críticos afirman que esa medida no es suficiente, es como quitarle el último dígito a un número telefónico, los números anteriores siguen proporcionando toda la información.

Expuestos en la Red

La pregunta importante es: ¿qué tanto les importa la privacidad a los usuarios?

El profesor Conti interrogó a 250 universitarios al respecto, y descubrió que ellos sabían o sospechaban que sus hábitos al navegar en la Red eran registrados, pero no les importaba. "Ellos necesitaban la información online y eso pesaba más que cualquier preocupación a largo plazo [sobre su privacidad]" afirma Conti.

Este desinterés no es extraño en la era de Facebook, donde muchos estudiantes son miembros de redes sociales y les gusta enumerar sus películas favoritas y contar lo que hicieron durante el fin de semana. Los mercadólogos sostienen que este flujo libre de información refleja que la gente realmente quiere publicidad dirigida específicamente a sus ellos.

Pero la privacidad debería importarnos a todos. Recordemos lo que sucedió con AOL, que en 2006 accidentalmente reveló detalles de las búsquedas online realizadas por 650,000 de sus usuarios, exhibiendo búsquedas demasiado íntimas.

Los consumidores podrían tomar conciencia de la importancia de resguardar la intimidad realizando el siguiente ejercicio: si pudiéramos ver todo nuestro historial de búsquedas, nos daríamos cuenta de la cantidad de información que estamos dando y confiando a otros. Para muchos, como para esos desafortunados usuarios de AOL, sería como dejar que lean su diario.

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