Steve Jobs es el CEO de la década

Cuatro industrias mundiales han sido desarrolladas gracias al talento del jefe ejecutivo de Apple; la década de Jobs comenzó en 1997, cuando regresó a Apple después de haber sido despedido.
Steve Jobs  (Foto: Archivo AP)
Adam Lashinsky

¿Qué les parece esto para dar inicio a una nota corporativa? Joven fundador es despedido de su compañía en 1980, regresa en 1990 y durante la siguiente década sobrevive a dos roces con la muerte, un escándalo legal y crea toda una línea de productos. Tiene una actitud opuesta por volverse la personalidad dominante de cuatro industrias distintas. Se ha vuelto multimillonario en varias ocasiones y es presidente ejecutivo de la compañía más valiosa de Silicon Valley.

Suena demasiado descabellado como para ser verdad, ¿o no? Y resulta ser la historia de la vida real de Steve Jobs y el impacto externo que tiene en todo lo que toca.

Lo que hace que esta declaración sea aún más impresionante es que hace apenas un año parecía ser que cualquier mención sobre sus logros sería parte de un panegírico. Pero sea como sea, Steve Jobs regresó.

Es como si el lema de su firma, "una cosa más", también aplicara para él. Después de haberse tomado seis meses de ausencia a principios de este año, periodo durante el cual recibió un transplante hígado, regresó para estar al frente de un fuerte ejército corporativo de 34,000 miembros que es tan poderoso, inspirador, creativo, reservado, imponente, arrogante, y sí, rentable, como cuando él y su cuate Steve Wozniak fundaron Apple en 1976.  

Los superlativos se han unido a Jobs desde que era joven. Ahora que tiene 54 años, hacer una breve recopilación de sus logros es una explicación suficiente de por qué es el presidente ejecutivo de la década, según Fortune (aunque los superlativos continúan). Tan sólo en los últimos diez años reordenó radical y lucrativamente tres mercados: el musical, el cinematográfico y el telefónico. Su impacto en su industria original, la de la computación, sólo creció.

Recrear cualquier negocio es un logro que define una carrera; hacerlo con cuatro es algo fuera de lo común. Piénsalo por un momento: Henry Ford alteró el curso de la industria automotriz que apenas comenzaba, Juan Trippe, de PanAm, inventó la aerolínea global, y Conrad Hilton internacionalizó la hospitalidad estadounidense.

En todos los ámbitos y en muchos que se le asemejan, estos empresarios se volvieron capitanes de la industria y definieron un solo mercado que no había sido dominando antes por nadie. Las industrias que Steve Jobs transformó por completo ya existían cuando él les puso el ojo.

Él es un hombre de negocios poco común, con una celebridad legítima a nivel mundial. Sus singularidades y predilecciones son tan bien conocidas que fueron fuertemente parodiadas en un episodio de "Los Simpson"; además, es buen amigo de Bono, el líder la banda de rock U2.

Los consumidores que nunca han revisado un informe anual o una revista de negocios saben que irradia buen gusto para el diseño, que tiene tiendas elegantes y un enfoque externo para la publicidad (realmente "piensa diferente").

Es bien sabido que es un hombre espectacular, un vendedor nato, un mago que crea un campo de distorsión en torno a la fama y un perfeccionista tiránico. Todo es cierto, claro, y las descripciones alimentan su leyenda.

Aún cuando pasa mucho tiempo discutiendo derechos de autor con diseñadores industriales y músicos, y a pesar de su atuendo poco corporativo, debes saber que Jobs es puro negocio: tal vez no presta atención a las investigaciones sobre el cliente, pero trabaja arduamente por crear productos que los consumidores puedan comprar.

Es un visionario, pero también tiene los pies bien puestos en la tierra. Monitorea de cerca varias métricas operativas y del mercado de Apple. No lo motiva el dinero, según su amigo Larry Ellison, presidente ejecutivo de Oracle. Es entendible que Jobs se maneje por una pasión visceral por Apple, su primer amor (del que fue rechazado y al que regresó tiempo después, lo que prueba que es posible regresar a casa), y es el vehículo mediante el cual puede ser árbitro de la moda y al mismo tiempo la fuerza para cambiar el mundo.  

A los resultados financieros no les falta destacar, ni por el lado de Apple ni por el de Jobs. La compañía valía cerca de 5,000 millones de dólares en 2000, justo antes de que Jobs lanzara la estupenda estrategia de "estilo de vida digital", en aquel entonces comprendida sólo por algunos críticos. Hoy vale cerca de 170,000 millones de dólares, tan sólo un poco más valiosa que Google. 

Su participación en el mercado de computadoras personales iba en picada en aquel entonces, y las fugas de capital eran tan severas que la bancarrota era una posibilidad. Ahora Apple tiene 34,000 millones de dólares en efectivo y en valores comerciables, lo que supera el total del capital en el mercado de su rival Dell. Las Macintosh conforman el 9% del mercado de computadoras personales en Estados Unidos actualmente, pero esa cantidad va en aumento.

Con 275 tiendas en nueve países, con el 73% de la participación en el mercado de reproductores MP3 en Estados Unidos, y con su indiscutible posición de liderazgo en la innovación en materia de teléfonos móviles, Apple y su presidente ejecutivo ya no son ningunos desamparados.

En 2006, Disney pagó 7,500 millones de dólares por Pixar, el estudio de animación computarizada que Jobs había criado y controlado. A cambio, Jobs se volvió un director de Disney y el principal accionista de la compañía de primera clase. Su valor neto, basado en sus acciones de Apple y de Disney, es de 5,000 millones de dólares. Otros ejecutivos han tenido décadas estelares pero ninguno se compara con Steve. 

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Con Jobs de nuevo al frente de su compañía, existen varios retos nuevos. ¿El papel de Goliat le quedará tan bien como le quedó el de David? ¿Cómo responderá a la competencia, sobre todo en el campo de teléfonos celulares, incluso cuando las computadoras personales pierdan relevancia? ¿Creó una organización directiva que le puede suceder? ¿Puede ser tan dominante en la década entrante como lo fue en la que está por terminar?

La "década" de Steve Jobs comenzó en realidad en 1997, cuando regresó a Apple después de haber sido despedido 12 años antes. Ese fue un año de ajustes, de inversiones humildes en Microsoft, de acomodos en la línea de producción de Apple, y eran sólo cuatro computadoras.

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