Google antepone competitividad a negocio

El gigante tecnológico ha buscado obligar a los proveedores de internet a evolucionar o extinguirse; ejecutivos de la empresa analizaron la banda ancha y la encontraron limitada.
google  (Foto: CNN)
Paul Smalera

El esfuerzo de Google por proporcionar Internet de alta velocidad no se dirige tanto a crear una nueva fuente de ingresos como a inyectar competitividad al disfuncional negocio de las conexiones.

Como si se tratara de conquistar tierras salvajes, Google anunció que buscaba zonas donde instalar su nueva red de banda ancha ultra-rápida, y en el acto ciudades y pueblos se arrojaron a los brazos del gigante.

¿Y por qué no? Si la brecha digital es hoy más grande que nunca.

Un reciente informe de la Comisión Federal de Comunicaciones de EU (FCC) concluyó que 93 millones de estadounidenses no contaban con servicio de Internet de alta velocidad, siendo el principal obstáculo su costo. Asimismo, el Berkman Center de Harvard ubicó en el puesto 16 a la red de banda ancha de EU entre las de las naciones desarrolladas del mundo,  apenas superando a Luxemburgo.

Para el CEO de Google, Eric Schmidt, esta mediocre posición no es sólo una razón para avergonzarse frente a Suecia (primer lugar) o Reino Unido (onceavo), es también un grave obstáculo para el crecimiento de Google. Lo mismo aplica para Facebook, eBay, Twitter, Amazon.com, iTunes Music Store y cualquier sitio web o servicio online que puedas imaginar. Pero es Google la que, por interés propio, ha decidido hacer algo al respecto: obligar a los proveedores de Internet a evolucionar o extinguirse.

Actualmente, el acceso a Internet de alta velocidad en territorio estadounidense está dividido por fronteras geográficas, económicas y regulatorias que tienen poco sentido en la era digital. Las empresas cableras como Comcast, Cox yTime Warner Cable se reparten las regiones mediante convenios locales diseñados para una forma de comunicación: el cable coaxial conectado atrás del televisor. Las compañías telefónicas, como Verizon, intentan meterse en el negocio y conseguir el cambio de cable de cobre a fibra óptica, mientras que las compañías de satélite, como DirecTV, pretenden llenar algunas brechas.

Al parecer, los directivos de Google han estudiado la banda ancha (cara, escasa y sin competidor) y percibieron algo parecido a Hotmail, ese servicio brutalmente lento, limitado y cargado de spam que decidieron destruir hace seis años. Y como antes hicieron con Gmail, hoy se preparan para alterar el juego.

La FCC quiere que para el 2020 estén disponibles velocidades de 100 megabits por segundo, pero Google planea proporcionar acceso de 1 Gigabit por segundo a las afortunadas comunidades que consigan entrar a su programa piloto. Comparada con las velocidades actuales, la diferencia será como viajar en un cohete en lugar de una patineta.

Para Google una banda ancha más veloz no es un lujo, los jóvenes han abandonado el televisor y casi todo el contenido visual lo obtienen online. Las búsquedas por ese contenido se realizan mayoritariamente a través de Google o YouTube, e incluso si no nacen allí, eventualmente el usuario es conducido a un sitio con publicidad de Google. El buscador ha ganado, por ahora, la guerra por el dominio de Internet, y sigue lanzando nuevos productos para proteger ese dominio (como Buzz). Lo que le resta por hacer no es ampliar su cuota de mercado, sino ampliar el mercado mismo.

Si la competencia se nivela, Google conseguirá robarle espectadores a las cableras. Quizá esa sea la razón por la que estas compañías no tengan prisa por proporcionarles a sus clientes las altas velocidades para conectarse que sí pueden ofrecer.

Las fuerzas culturales y del mercado podrían estar apuntando a que cada vez es más importante el ancho del "cable" que el número de canales que ofrece, pero los proveedores de servicios de Internet no se ven presionados para cambiar las cosas, incluso cuando cuentan con la tecnología para triplicar su ancho de banda. Tampoco están dispuestos a bajar los precios, por el contrario, los canales de cable y los productores de contenido están presionando a las cableras a subir las tarifas (al punto que lo que pagamos por banda ancha pronto será usado para las compañías de cable para subsidiar las cuotas que debe pagar a los canales de cable). Los altos precios del acceso a Internet no los provoca eBay, sino canales como ESPN.

Así, Google quiere que su servicio de Internet a velocidad ultra-rápida sirva para presionar a los proveedores de servicios de Internet, obligándonos a mejorar la banda ancha y a bajar los precios. Con esta sabia inversión, Google demostrará que sí se puede tener acceso a Internet de alta velocidad sin pagar a las cableras y sin escandalosos márgenes de ganancia. Y la estrategia funciona, poco después del anuncio de Google, Cisco (quien provee de hardware a AT&T), Comcast y otras compañías dijeron que revelarían noticias importantes sobre la velocidad de la Red.

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Google no quiere guerra, ha advertido que su proyecto será piloto, es decir, una prueba limitada para algunos miles de hogares estadounidenses. El buscador no quiere convertirse en un proveedor de servicios de Internet. Su único objetivo es azuzar a Cisco y a sus proveedores de Internet para que hagan los ajustes necesarios y proporcionen un mejor servicio a 300 millones de personas.

Es el intento de Google por cambiar por completo una industria, activando el botón apropiado para despertar el osificado corrillo de proveedores de servicios de Internet. Quizá bajo todos sus cables se oculte un cohete.

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