Steve Jobs, ofendido por HTC

El CEO de Apple lanzó una demanda contra HTC por ‘robar’ su tecnología para sus celulares; los expertos opinan que Jobs debería canalizar su indignación en su negocio y no en las cortes.
Steve Jobs  (Foto: CNN)
Philip Elmer-DeWitt

Hay una nueva teoría que explica por qué Apple decidió demandar a HTC (e indirectamente a Google).

En el largo ensayo que John Gruber escribió para su blog Daring Fireball, aparece una cita de John Siracusa que expone el núcleo del problema de patentes entre Apple y HTC:

"Para mí, la demanda por patente interpuesta por Apple huele a la manifestación de la particular concepción de injusticia que tiene Jobs."

En el contexto del ensayo de Gruber -una diatriba apasionada y muy digerible sobre por qué el sistema de patentes de software ya no sirve-, esta cita dice la verdad.

Apple, como la mayoría de las empresas tecnológicas, usa el sistema de patentes principalmente por motivos defensivos. Amasa un portafolio de patentes redactado de un modo tan amplio e impreciso que puede servir para llevar a juicio a cualquier empresa (como le sucedió a Nokia en octubre, con la contrademanda por robo de patentes).

Lo que distingue a la demanda que Apple interpuso contra HTC, explica Gruber, es que esta vez ellos decidieron atacar primero, algo que Apple no había hecho en una corte de patentes desde aquella batalla legal contra Microsoft, que por cierto Apple perdió.

Ese caso, que ocurrió en 1988, podría ser un precedente revelador. El sistema operativo Android de Google, que se usa en casi todos los smarthpones fabricados por HTC, señalados en la demanda de Apple, está evidentemente construido a partir del trabajo de los diseñadores e ingenieros de software de Cupertino.

Por eso, Gruber sugiere que Jobs no está preocupado por los productos de HTC, sino ofendido. Y cita el comunicado de prensa que Jobs difundió el martes: "Podemos cruzarnos de brazos y observar a la competencia robar nuestros inventos patentados, o podemos hacer algo al respecto. Hemos decidido actuar. Creemos que la competencia es sana, pero los competidores deberían crear su propia tecnología original y no robar la nuestra."

"Ese no es el lenguaje usado en una disputa por derechos de autor o el inicio de una negociación cortés. Son las palabras de un hombre agraviado" escribe Gruber. Y añade que es fácil entender la indignación de Jobs, especialmente bajo la luz del daño que Windows le ocasionó a la cuota de mercado de las Mac. Pero el asunto es que en el mundo del software todo dios "roba" (por usar el mismo verbo) de los otros.

El mismo Jobs lo admite en un documental de la PBS de 1996, titulado "Triumph of the Nerds", donde cita la frase de Picasso "el buen artista copia, el mejor artista roba" y añade refiriéndose a Apple "Nunca hemos tenido vergüenza de robar excelentes ideas."

Al lanzar el primer golpe contra HTC, opina Gruber, Apple parece estar acercándose al lado oscuro. E incluye un fragmento de una carta abierta que el desarrollador de Mac, Will Shipley, dirigió a Jobs:

"Si Apple se convierte en una compañía que usa su poder para aplastar a la competencia en lugar de usar su cerebro, descubrirá que las personas más inteligentes dejarán paulatinamente de trabajar para ellos. Lo sabes, viste que así sucedió en Microsoft."

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Gruber termina su ensayo diciendo:

"No espero que Apple se conduzca de forma desinteresada, no los coloco en un estatus idealista independiente ni espero que peleen en desventaja. Y sólo un tonto argumentaría que una empresa no debería nunca buscar reparación de daños a través de recursos legales. Pero creo que para una compañía es mejor negocio llevar su agresividad al mercado, y no a la corte."

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