Facebook y el precio de la privacidad

Las recientes críticas a la red social han hecho que la firma modifique sus parámetros de acceso; el sitio ahora sondea la aceptación de estos cambios, y espera que la gente termine por agradecerlo.
facebook-3-AP.jpg  (Foto: AP)
Jessi Hempel

¿Una reacción anti-Facebook? Para nada, aunque la prensa reporte que expertos en tecnología como Leo Laporte y Peter Rojas (cofundador de Engadget) hayan cancelado sus perfiles en la red social y que algunos senadores estadounidenses le hayan exigido a la empresa mayor control de la privacidad.

Los datos reflejan lo opuesto: Facebook ha ganado 10 millones de usuarios activos desde que anunció una serie de nuevas funciones en el marco de la conferencia "f8", un evento para desarrolladores realizado el 21 de abril. Algunos bloggeros tecnológicos de alto perfil pueden haber dejado el sitio, pero la gente no los ha imitado. El número de desactivaciones de cuentas, de acuerdo a un portavoz del sitio, se ha mantenido sin cambios.

Sin embargo, la política de privacidad del sitio que Facebook no puede proteger a sus usuarios. La preocupación es que el sitio haya hecho pública cierta información personal cuando la gente creía que todo el contenido de su perfil era de acceso restringido. Hay quejas de que el texto sobre políticas de privacidad (de 45,000 palabras) es demasiado complicado para el usuario común. Jeff Jarvis de BuzzMachine lo describe incluso como una "maraña talmúdica", indicando que Facebook debería encontrar una forma más elegante (tipo Apple) para expresarse.

Los problemas con la privacidad

Estas preocupaciones son válidas, pero deben entenderse en el contexto de la cambiante conducta en la red. Cuando hablamos de privacidad, nos referimos al control sobre nuestra información personal. Este aspecto es cada vez más importante a medida que las nuevas tecnologías nos permiten compartir una mayor cantidad de datos. Así que deseamos restringir cierto tipo de información a ciertas personas. Por ejemplo, sólo quiero que mis amigos vean fotos de mi familia, pero me gustaría que mis colegas y lectores vean el enlace a mi último artículo escrito.

La fundadora de la consultora de medios sociales Altimeter Group, Charlene Li, lo pone en estas palabras: "¿Cuál es el precio de la privacidad? Un envío gratis." Es decir, damos nuestros datos personales a cambio de cosas que valoramos y no nos damos cuenta de ello. ¿Reflexionas sobre el uso que puede dársele a la información que das en un cuestionario online a cambio de un envío gratuito? ¿Te pones a pensar que quizás tu buzón se llena de correo basura porque tu agente hipotecario vendió tus datos personales cuando solicitaste un préstamo?

Personalización instantánea

Al anunciar en la conferencia "f8" la herramienta "personalización instantánea", Facebook introdujo una nueva conducta en la red: si la función tiene éxito, otros sitios que visites tendrán ya bastante información sobre ti cuando llegues. La red social presentó esta opción de importar información del perfil  personal a sitios en Internet como Pandora. Luego de pinchar sobre la barra inferior en Pandora.com para aceptar la integración con Facebook, el sitio me mostró también la música que mis amigos de Facebook están escuchando.

Mi primera reacción fue de terror, luego la encontré divertida. Esa es la reacción típica ante las nuevas herramientas de comunicación... recuerdo que la primera vez que tuvimos un identificador de llamadas, sentí una enorme invasión de la privacidad. Ahora no contesto el teléfono si no reconozco al que llama.

Esta no es la primera vez que Facebook ofrece a sus usuarios nuevas formas de hacer las cosas en línea. Cuando en 2006 Mark Zuckerberg presentó la herramienta "news feed", no gustó mucho, pero con el tiempo los usuarios la adoptaron. Esa es la forma en que Facebook introduce la mayoría de los cambios: los suelta, escucha a los usuarios, los suaviza y deja que se acostumbren a ellos. Mejor pedir perdón después que pedir permiso primero.

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La compañía comprende la gravedad de los cambios de conducta que ocurren en su plataforma social, que sirve a 400 millones de miembros. Facebook ha abierto una oficina en Washington DC y es ahora más proactiva al discutir la forma en que se comparte la información en Internet. Los ejecutivos de la empresa bloguean de manera regular sobre las decisiones que toman, y sus ingenieros modifican los diseños y herramientas constantemente para reflejar mejor las necesidades de usuarios y anunciantes.

A fin de cuentas, el éxito de Facebook tiene que ver más con lo bien que escuchan y responden a sus usuarios, y no tanto con la privacidad de la información. Si los usuarios aceptan los cambios, Facebook florecerá. Si no los aceptan, tal como sucedió con el fallido sistema publicitario Beacon, la empresa habrá de reajustar su estrategia. Por ahora les funciona.

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