El ex CEO de HP: un ‘soltero’ cotizado

La salida de Mark Hurd de la firma por un escándalo sexual, le abre las puertas en la competencia; la industria aprecia su experiencia en el área de las tecnológicas y no acarrea cargos en su contra.
ceo-hp-mark-hurd  (Foto: Cortesía Fortune)
Adam Lashinsky

La salida de Mark Hurd de la dirección de Hewlett-Packard (HP) ha despertado el interés de los headhunters, los cazadores que buscan altos ejecutivos.

Ya sé que el tema de hoy es quién será el próximo CEO de HP. La empresa mentiría si afirma que no se verá alterada en lo más mínimo por la renuncia de Hurd. Un nuevo CEO reestructurará desde la raíz los rangos gerenciales y los efectos se dejarán sentir en todos los niveles ejecutivos.

Sin embargo, es igualmente tentador especular sobre dónde terminará Mark Hurd.

Toni Sacconaghi, respetado analista de Bernstein Research y profundo conocedor de HP, ha dedicado un apartado de su último reporte al posible destino de Hurd. Destaco lo siguiente:

Sospechamos que los competidores de HP buscarán tomar ventaja del vacío de liderazgo en HP, particularmente en los convenios con empresas, que podrían tener un modesto impacto en las finanzas hasta que el nuevo CEO sea nombrado. Además, observamos que Mark Hurd no tiene restricciones de empleo, lo que genera la pregunta de si podría laborar (como miembro del consejo, ejecutivo, consultor) para un rival de HP.

¿Sin restricciones de empleo? ¡Caramba! (Sacconaghi afirma que HP le dijo eso directamente. HP dice: "Mark Hurd está sujeto a un acuerdo de confidencialidad y no divulgación de información de dos años, previsto para evitar que Mark se embarque en actividades comerciales, así como búsqueda de clientes, empleados o proveedores donde exista conflicto"). En otras palabras, habría problemas si la competencia con HP fuera demasiado directa.

Primero exploremos si Hurd es elegible.

Lo es. Ha llegado a un acuerdo con Jodie Fisher, la actriz empleada en su oficina que lo acusó de acoso sexual. También ha alcanzado un acuerdo de indemnización con HP, lo que significa que no hay litigio de por medio entre él y la empresa. ¿Lo querrá otra compañía? Claro, ¿pero cuál?

Conjeturemos:

Dell. Obvia opción, pues Dell es tan poco a los ojos de HP que ni siquiera se le menciona entre sus rivales. La dirección de Dell está a cargo de un consultor (Kevin Rollins, quien una vez me dijo que el plan de Apple de vender canciones a un dólar era una idea tonta) y su fundador, Michael Dell. Este último no ha podido recrear la magia que tuvo cuando erigió la compañía. Ahora, su firma requiere calidad operacional y no visión. Dell debería despedirse a sí mismo como CEO y contratar a Hurd. Mark Hurd, por lo demás, cursó la universidad en Texas y trabajó allí en los inicios de su carrera. A Hurd podría gustarle dejar el nido de serpientes que es Silicon Valley.

General Motors. Ed Whitacre no estará siempre en la presidencia de la automotriz. Cuando Hurd asumió ese cargo en HP, se le criticó que no tuviera experiencia previa con una empresa de esas dimensiones. Bien, pues ahora ya puede constar en su currículo que ha dirigido algo del tamaño de GM.

Oracle. Larry Ellison le ha dedicado a Hurd un comentario de admiración en el diario New York Times este fin de semana. Ellison ha perfeccionado el arte de dirigir una compañía, atendiendo la estrategia y los detalles tecnológicos que más le interesan y dejando que otros se encarguen de los elementos operacionales. Sería interesante si designara a Hurd como director y él se quedara como presidente. Aunque el nombramiento no le gustara a Safra Catz, quien desempeña en Oracle las funciones que Hurd tenía en HP, los accionistas de la compañía de software estarían encantados.

Numerosas empresas financiadas a través de capital riesgo. Los inversores aprecian a Hurd y los que realmente lo valoran son aquellos que poseen grandes compañías que necesitan ser rescatadas. El modelo sería parecido al de David Calhoun, que salió de General Electric para dirigir  la firma de investigación de mercado Nielsen invitado por los capitalistas, quienes le dieron una enorme participación en el capital de Nielsen.

Hurd, con 53 años, trabajará de nuevo. Los interrogantes son: ¿Qué empresa tendrá la agresividad para captarlo? ¿Cuán restrictiva será la cláusula de confidencialidad en su acuerdo de separación de la empresa?

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