Verizon y su iPhone para 2011

La firma de telecomunicaciones podrá distribuir el móvil de Apple usando su tecnología en todo EU; analistas prevén que se vendan entre 8 a 9 millones de dispositivos de Apple Verizon en EU.
verizon  (Foto: CNN)
Sarah Ellison

El teléfono más sonado en Estados Unidos es uno que ni siquiera existe oficialmente: el iPhone de Verizon. Desde el lanzamiento del iPhone de Apple en 2007 (que alteró la sensación en torno a las redes de AT&T) los consumidores han pedido a gritos un iPhone para Verizon, como si fuera la segunda llegada del Mesías. Cuando Verizon Wireless, el operador de telefonía móvil más grande de Estados Unidos, accedió a vender el iPad de Apple con una tarjeta MiFi que funciona en la red de Verizon, los analistas tecnológicos y mediáticos estuvieron atentos a la especulación de que las verdaderas noticias (el anuncio de la llegada del tan esperado iPhone para Verizon) se fueran a apagar. "Apple y Verizon iPhone Wireless lo están logrando, pero ¿hay planes más grandes en proceso? preguntó el sitio tecnológico Appolicious después de que las compañías anunciaran un pacto con el iPad. La respuesta fue sí. Fortune ha confirmado que el iPhone de Verizon será lanzado a principios de 2011.

Que tantos estadounidenses esperen que el iPhone de Verizon (los analistas estiman que Apple podría vender entre 8 y 9 millones de unidades el próximo año, en comparación con los 22 millones de iPhones que se han vendido hasta la fecha en todo Estados Unidos) es en parte una prueba de los esfuerzos de Ivan Seidenberg, quien ha estado a la cabeza de una y otra compañía predecesora de Verizon Communications desde 1995, cuando se convirtió en presidente ejecutivo de Nynex.

Desde entonces, Seidenberg ha transformado una compañía telefónica aburrida de 13,000 millones de dólares (mdd) al año en ventas en un gigante tecnológico con 108,000 mdd en ventas el año pasado. Lo logró gracias a una serie de adquisiciones y a una inversión conjunta en redes inalámbricas junto con el servidor con base en el Reino Unido, Vodafone, que hoy en día atiende a una industria líder de 93 millones de clientes en Estados Unidos, muchos de los cuales han desconectado sus teléfonos fijos de Verizon a favor de una existencia más móvil. "Una de las grandes fortalezas de Ivan es que no teme ‘canibalizar' su propio negocio", dijo Blair Levin, ex jefe de personal en la Comisión Federal de Comunicaciones, y ahora socio en el Instituto Aspen. "Lo que hizo Ivan es como si hace 15 años GM hubiera decidido ser líder en autos eléctricos y hoy lo fuera". A finales de octubre, Verizon Wireless accedió a pagar una multa de 25 millones de dólares, y rembolsar a los clientes, por tarifas cobradas erróneamente a aproximadamente 15 millones de clientes.

Seidenberg, de 63 años, es el presidente ejecutivo que ha conservado más tiempo su puesto dentro del Dow 30. Pero no empezó ahí; comenzó a trabajar para New York Telephone desde que salió de la escuela. A los 19 años fue considerado apto para hacer el servicio militar, dijo Seidenberg en una entrevista reciente en las oficinas centrales de Verizon, en Basking Ridge, Nueva Jersey.

"Sólo dos compañías en todo Estados Unidos me contratarían: Con Ed o una compañía telefónica", después de aceptar un puesto como asistente de ensamblador de cables, el nativo del Bronx fue enviado a Vietnam, donde sirvió al ejército durante dos años antes de resultar herido en Khe Sanh. Regresó a casa, comenzó a trabajar en la compañía telefónica y estudió de noche. En el transcurso de 16 años logró obtener su título de licenciatura de la Universidad de la Ciudad de Nueva York y una maestría de la Universidad Pace de Manhattan.

Como saben socios y rivales, sería un error subestimarlo porque sólo ha trabajado para la compañía telefónica; creó un imperio tan amplio e indispensable que todas las compañías tecnológicas, desde Google hasta Microsoft, y ahora Apple, deben encontrar la forma de asociarse con él. De hecho, ha logrado superar a sus oponentes y convertir a enemigos en aliados con una intensidad silenciosamente característica. A principios de este año incluso convenció a Google de emitir un marco de políticas conjuntas apoyando el derecho de Verizon para priorizar el tráfico en sus redes inalámbricas, alterando la postura de Google de que la información debía fluir libremente en sistemas fijos e inalámbricos; ese fue un gran logro para Seidenberg. 

Aunque gran parte del crecimiento de Verizon proviene de la adquisición de otras compañías de telecomunicaciones, Seidenberg ha mostrado la voluntad para tomar riesgos, invirtiendo 23,000 millones de dólares para llevar líneas de fibra óptica directamente a las casas de los consumidores para ofrecerles servicios de Internet y televisión por cable más veloces bajo la marca FiOS. Aún pone malas caras, sobre todo cuando se trata de los jóvenes y exitosos de la innovación: "es fácil que las compañías de Silicon Valley crean que tenemos un IQ bajo, pero creo que el mundo ha cambiado y ellos ven muchas inversiones en las redes, en los productos y servicios en desarrollo".

El próximo iPhone de Verizon pondrá a prueba esas inversiones. Como se sabe, el uso de la información inalámbrica en los dispositivos son una carga para la red de AT&T. Los usuarios de iPhone que se quejan del servicio de AT&T no siempre se dan cuenta de cuánto contribuyen a esta presión, en parte porque el iPhone recurre persistentemente a torres de AT&T, interruptores y computadoras para atrapar información. Aunque Seidenberg no hizo comentarios sobre el iPhone específicamente, él y Lowell McAdam, su presidente operativo y posible heredero al puesto, tienen confianza en que la red de Verizon se sostenga. McAdam señaló que Verizon ya carga con el peso de la información para un teléfono, el Motorola Droid (que funciona con el sistema operativo Android de Google), y que los usuarios promedio de Droid consumen más información que el usuario de iPhone promedio.

Pero hay muchos menos Droids en la red de Verizon que iPhones en AT&T (la compañía no dijo cuántos). Y cuando llegue el iPhone, la red de Verizon, considerada la más rentable de Estados Unidos, será asaltada por millones de usuarios hambrientos de información descargando aplicaciones, viendo videos y sí, también haciendo llamadas.

Los primeros en comprar serán varios suscriptores a Verizon que no han estado del todo satisfechos y que de cierta forma se sienten como fanáticos de los Cachorros en medio de una multitud de fans de los Yankees cada vez que están conviviendo con sus amigos, que no dejan de usar sus iPhones. Pero AT&T también puede esperar algunos desertores: el 18% de los usuarios del iPhone de AT&T entrevistados por Credit Suisse señalaron que considerarían cambiar de compañía si Verizon tuviera iPhones. David Geffen, usuario actual de iPhone, dijo que no puede esperar a que Verizon lo ofrezca.

El acuerdo para el iPhone de Verizon, que pronto será revelado, casi no logra concretarse; los ejecutivos de Verizon dicen que dejaron pasar una oportunidad para ser la red exclusiva del teléfono en 2005, sobre todo porque sintieron que el presidente ejecutivo de Apple, Steve Jobs, quería tener demasiado control sobre cómo y dónde se venderían los dispositivos, además de que se quedaría con una proporción muy grande de las cuotas mensuales. Verizon no quería despedirse del mantenimiento de sus dispositivos ni de la relación con sus clientes. Apple recurrió a AT&T y las pláticas entre Apple y Verizon se suspendieron por dos años.

Seidenberg rompió el silencio en la primavera de 2007, meses después del lanzamiento del iPhone. En las oficinas centrales de Cupertino, California, en presencia de Jobs, preguntó: "dónde estamos en su empresa?". Y así fue como, en medio de las preocupaciones de Verizon por ceder el control y compartir cuotas, Apple estaba teniendo dudas para crear un aparato para la red CDMA de Verizon, porque no empleaba tecnología que permitiera a un teléfono operar en todo el mundo, como lo hace la red de AT&T.

Seidenberg intentó asegurar a Jobs que Verizon estaba creando rápidamente redes de cuarta generación (4G) más veloces y de funcionamiento global. También intentó convencer a Jobs de que Verizon contaba con una red 3G superior que la de AT&T. Jobs escuchó y accedió a mantenerse en contacto. Apple no hizo comentarios. 

En junio de 2007, AT&T y Apple lanzaron el iPhone con grandes fanfarrias, pero no tomó mucho para que comenzaran las quejas por el servicio. En septiembre, cuando Apple bajó el precio del dispositivo y la demanda cayó, AT&T y Apple recibían quejas de llamadas cortadas y retrasos en la red entre usuarios del iPhone. McAdam, presidente ejecutivo de la empresa conjunta de Verizon Wireless en aquel entonces, entró al ataque. Llamó a Jobs en diciembre de 2007 y le dijo que debían hablar sobre algún negocio conjunto. "Hace dos años no logramos llegar a un acuerdo pero quizás valdría la pena volver a hablar para asegurarnos de que no se nos haya escapado nada", dijo. Jobs, según McAdams, aceptó diciendo "tienes razón, quizás se nos escapó algo". 

Los primeros frutos de esas conversaciones aparecieron este octubre: Verizon comenzó a vender iPads que funcionan en la red de Verizon (AT&T tiene un acuerdo similar). El próximo paso: el iPhone sigue siendo un secreto y ninguna compañía hablará de él. Pero la gente familiarizada con su desarrollo dice que será un éxito. Se dice que Verizon venderá su propia versión del iPhone 4, que funcionará en la red 3G con base CDMA de Verizon. Infortunadamente para los viajeros, la primera versión del teléfono no funcionará fuera de Estados Unidos; no contará con un chip especial que lo convierte en "teléfono mundial", pero puede tener algunas de las aplicaciones de Verizon en el iPad, como televisión en vivo para los clientes del servicio de cable FiOS.

AT&T desea suerte a su rival. "Nosotros llevamos la mitad de la información en línea de Estados Unidos en la red 3G más veloz", dijo Larry Solomon, vocero de AT&T. "La red de Verizon no ha sido puesta a prueba todavía, así que no sabemos si podrá manejar la carga de la información o no". Antes de que llegue la competencia, AT&T ha estado firmando contratos nuevos de dos años para evitar que los clientes opten por cambiar de servidor y contraten a Verizon.

Verizon sabe que habrá fricciones, pero por ahora Seidenberg puede probar la victoria de haberse ganado a un nuevo amigo en el Valley. Según Seidenberg, Jobs le dijo en diciembre de 2009: "las decisiones que tú tomaste en Verizon son las que nosotros tomaríamos en Apple", y Seidenberg agregó: "creo que comenzó a vernos como si tuviéramos un IQ un poco más elevado".

También existe el capítulo de Seidenberg con otro gigante de Silicon Valley (y rival de Apple), Google. Cuando el presidente ejecutivo de Verizon llegó a Google, en Mountain View, California, a mediados de 2007, quizás esperaba abucheos. "Había una gran tensión entre mi lado del mundo y las telecomunicaciones", recuerda el presidente ejecutivo de Google, Eric Schmidt, pues las compañías tecnológicas, sobre todo Google, adoraban el principio de la neutralidad de la red, que aseguraba que todo el tráfico en Internet, desde videos de fútbol en YouTube hasta información de monitoreo médico, serían tratados igual.

Las compañías de telecomunicaciones como Verizon se oponían a este principio, diciendo que el tráfico en Internet debía ser priorizado para que fluyera apropiadamente y los usuarios pudieran tener una experiencia de calidad.

De hecho, Seidenberg no fue atacado en Google (quizás porque nadie lo reconoció). Como dijo recientemente Schmidt a los empleados de Google, "entra sólo y se pasea por el edificio", antes de reunirse en una sala con Schmidt y con el cofundador Sergey Brin. Aunque después discutieron en torno a la neutralidad de la red y de otros problemas de regulaciones, esa primera reunión cambió el rumbo de la relación Google-Verizon. Seidenberg encontró la forma de trabajar juntos, y desde entonces, Verizon ha sido la red favorita para los teléfonos que funcionan con la plataforma Android de Google, un sistema operativo inalámbrico que permite que los fabricantes de aparatos creen teléfonos atractivos y con capacidad multimedia. Pero esto no fue un desarrollo sorprendente dado que Verizon ha tenido que saturar sus tiendas con aparatos para que puedan competir con el iPhone. "Ivan ha probado ser un competidor formidable y un socio fenomenal", dijo Schmidt.

La reunión Seidenberg-Schmidt también preparó el camino para la reducir la tensión en torno a la neutralidad de la red. Schmidt dice que le conmovió ver cómo Verizon accedía a abrir su propia red inalámbrica a aplicaciones web y servicios, en vez de aferrarse a un enfoque de "pared" que mantenía las ofertas de las terceras partes detrás de una raya. Veri­zon también comenzó a suavizar su postura en torno a algunos principios gubernamentales de neutralidad de la red.

Pero Verizon sintió que necesitaba mostrar a Google por qué la innovación padecería si las leyes limitaban que la compañía telefónica administrara el tráfico en su red inalámbrica.

Verizon creó sitios de pruebas en territorio de Google, sobre todo para probar teléfonos Android pero también para probar la complejidad de manejar una red inalámbrica. Schmidt logró ver con sus propios ojos que el desempeño de la red (y la marca de Verizon) sufrirían si un cliente intentaba descargar una película en su teléfono al mismo tiempo que un ajustador de una compañía de seguros intentaba llenar un formulario en el lugar del accidente.

Ese tipo de compromiso tan alto ayudó a que los equipos de políticas de Verizon y Google se unieran en Washington. Las negociaciones se encendieron en el verano, y en agosto, ambas compañías emitieron su postura ante la Comisión Federal de Comunicaciones, la agencia gubernamental a cargo de implementar las reglas del Internet. Las compañías apoyaron el derecho de la Comisión para obligar a los operadores de las redes a tratar justamente y con equidad a todo el tráfico en Internet, y aceptaron que las compañías que no lo hicieran deberían ser castigadas.

Pero también dijeron que las redes inalámbricas, y algunos servicios nuevos en redes fijas, como servicios educativos, deberían quedar exentos de la regulación de neutralidad en la red. El mundo tecnológico atacó a Google por lo que muchos consideraron una traición a su lema de "no hacer maldades". Pero no es ninguna sorpresa que Seidenberg admire la practicidad de Schmidt. "Merece ser reconocido por participar en eso", y dice que Verizon ganó puntos por aceptar que necesitaban mejores políticas. "Los dos ganamos un poco".

Seidenberg afinó sus habilidades de negociación ya comprobadas en Washington, un terreno de entrenamiento para ejecutivos de telecomunicaciones. En 1981 se volvió jefe de la oficina de regulaciones de Nynex.

Aunque no socializa con otros presidentes ejecutivos, Seidenberg es un fuerte hombre corporativo. "Es un presidente ejecutivo de primera", dice Philippe Dauman, presidente ejecutivo de Viacom. "No creo que lo haya escuchado alzar la voz". Ha aplicado sus habilidades en la política para trabajar como presidente ejecutivo de la Mesa Redonda de Negocios, el podio corporativo más importante en Washington, y aprovechó su postura para criticar a la administración de Obama (aunque no a su persona) y a los legisladores demócratas. A principios de este año acusó a los legisladores demócratas de crear un ambiente hostil para las inversiones y para la creación de empleos.

Su falta de ostentación es una ventaja. Le ayuda a merodear por lugares como Google sin ser descubierto, tomando información, creando estrategias. "Mide el trabajo y lo que éste requiere, y después se pone en acción", dijo Maggie Wilderotter, presidenta ejecutiva de Frontier Communications, quien compró algunos de los negocios de telefonía rural de Verizon a principios de este año por 8,600 millones de dólares.

Desde hace años, Seidenberg midió el trabajo de presidente ejecutivo de Verizon: cuando Nynex se fusionó con Bell Atlantic en 1997, Seidenberg aceptó el puesto número dos hasta 1998, cuando Bell Atlantic compró a GTE. Seidenberg aceptó compartir el puesto principal con Charles Lee de GTE hasta que Lee se retiró en 2002.

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Ahora, Seidenberg enfrenta el retiro (cumplirá 65 años en diciembre de 2011). Creó una gran compañía por medio de adquisiciones e inversiones, pero gran parte de sus 15 años en la presidencia ejecutiva se pasaron en luchas legales y regulatorias para lograr que Verizon ofreciera nuevos servicios como televisión de paga y telefonía de larga distancia. "Yo lo veo así: los soldados que aterrizan en la playa no son los que construyen los hospitales", dijo, "lo que sigue es más poderoso y más interesante que lo que hemos hecho en el pasado".

Aunque suena un poco nostálgico por dejar Verizon cuando la compañía está por entrar a una nueva fase muy emocionante, dejó claro que no tiene planes de quedarse cuando McAdam tome su puesto en 2011. Como fan de los Knicks y cinéfilo (dice que muchas de sus referencias de la cultura pop provienen de El Padrino y A Bronx Tale), quizás se dedicará a ir a partidos y ver una que otra película. Si así lo quisiera, podría revisar los marcadores de los partidos y los horarios de las películas con un iPhone de Verizon completamente nuevo.

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