Tetrapléjicos disfrutan de videojuegos

Por 30 años un ingeniero de Montana ha creado controles manipulables con la boca; los fabrica a mano y los vende a un precio sólo suficiente para cubrir el costo de producción.
Control  (Foto: Photos to Go)
HELENA (AP) -

Para Rubén Ríos anotar un touchdown implica chasquear la lengua, para librarse de una tacleada sopla en un tubo. Ríos es un tetrapléjico sin movilidad de sus hombros hacia abajo. Para jugar un videojuego como "Madden NFL 11" usa un aparato que combina el control de los labios, tubos para soplar y succionar, y una barra de control operada con la cabeza.

El control bucal es una innovación de Ken Yankelevitz, un ingeniero de Montana cuyo pasatiempo es fabricar a mano controles únicos que permiten a los tetrapléjicos disfrutar de videojuegos que suelen requerir dos manos.

Pero a medida que el ingeniero retirado se acerca a los 70 años de edad, los jugadores paralíticos temen que no haya alguien para reemplazarlo.

Yankelevitz ha creado esos controles durante 30 años casi sin ayuda. El ingeniero aeroespacial fabrica los controles en su taller de Montana y los vende a un precio sólo suficiente para cubrir los costos.

Los jugadores con limitaciones y sus partidarios dicen que los tetrapléjicos se benefician con la funcionalidad y los precios.

Yankelevitz empezó a trabajar en controles bucales de videojuegos en 1981 para la consola Atari, a fin de dar a los paralíticos la oportunidad de disfrutar de una de las pocas actividades accesibles para ellos. El diseño era sencillo en los primeros modelos, ya que los usuarios regulares sólo debían empujar unos pocos botones y manejar una barra direccional.

Con el tiempo, el ingeniero adoptó los diseños a consolas más complejas, incluso las plataformas XBox y PlayStation. No tiene relación formal con las compañías porque dice que no están interesadas por no haber un mercado suficiente.

Los jugadores tetrapléjicos pueden ejecutar una docena de comandos con la boca. Es un sistema complicado cuyo aprendizaje puede resultar difícil, pero para los tetrapléjicos, que padecen de parálisis de los dos brazos y las dos piernas, y que dependen de terceros, el artefacto les permite hacer algo sin ayuda.

"Después de mi lesión, realmente no había nada que pudiera hacer", compartió Ríos, quien perdió el control de su cuerpo después de recibir una herida de bala en 1988.

Cuando empezó a usar un control de Yankelevitz en 1991, eso cambió porque fue un alivio poder disfrutar de algo al mismo nivel que sus amigos.

Yankelevitz está disminuyendo su ritmo de producción, no quiere dejar de crear sus controles, pero no lo podrá hacer eternamente.

No será fácil reemplazarlo. El ingeniero fabrica sus controles a mano, aprovechando sus habilidades profesionales para soldar decenas de interruptores y circuitos. Los aparatos los ofrece por poco más de 200 dólares e incluye una garantía de un año para reparaciones.

"Si la intención fuese una ganancia, no habría modo de lograrlo con esto", agregó.

Indicó que las compañías grandes y los fabricantes de videojuegos no han manifestado interés en producir los controles debido al mercado escaso.

Ha vendido poco más de 800 controles a lo largo de 30 años, y expresó que la construcción en fábrica tendría costos prohibitivos, superiores a los 1,000 dólares cada uno.

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Los tetrapléjicos son un pequeño porcentaje de una comunidad creciente de jugadores con todo tipo de incapacidades que buscan juegos y controles más accesibles, según Mark Barlet, un veterano incapacitado de 37 años, videojugador y presidente de la fundación AbleGamers. Su organización trabaja para promover el acceso a los videojuegos.

Barlet explicó que los videojuegos son una conexión importante con el resto del mundo para quienes padecen de limitaciones y, calificó al control de Yankelevitz como "único en términos de accesibilidad".

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