LinkedIn, ¿una ‘burbuja’ en el Nasdaq?

A menos de dos meses de haber salido a Bolsa, la acción de la empresa ha pasado de 45 a 94 dólares; aunque el precio es similar al esperado por bancos, las finanzas ‘sufrirán’ por normas contables.
linked  (Foto: AP)
Kevin Kelleher

Consideremos al analista de investigación. Debe trabajar en uno de los puestos de Wall Street más visibles y menos glamorosos. Debe escribir con integridad mientras trabaja para el placer de los aseguradores y comerciantes. Está forzado a casarse tanto con la lógica fría de los análisis fundamentales como con la vida de ensueño irreal de una 'burbuja' de las especulaciones.

Claro, muchos analistas evitan correr con esta suerte si siguen sectores simples como químicos o equipo de maquinaria. Pero la vida es más compleja para quienes cubren acciones de Internet, sobre todo en mercados en los que se puede hacer dinero a partir de una burbuja inminente en las ofertas iniciales públicas web. El analista de investigación debe recurrir a una lógica más familiar con alquimistas medievales, cuya tarea era extraer oro puro de algo que todos los demás saben que es una piedra común y corriente.

Estamos comenzando a ver esta ‘alquimia 2.0' ahora que los aseguradores de LinkedIn están emitiendo informes sobre las ganancias. LinkedIn se hizo pública el 19 de mayo, a 45 dólares por acción. El primer día cerró en 94 dólares y creció a 107 dólares el día siguiente. Después, de pronto, el aire caliente comenzó a filtrarse del globo y cayó a 60 dólares, la semana pasada.

El pasado martes, los analistas optimistas empleados por los aseguradores de LinkedIn se presentaron con propano fresco para el ‘globo de aire caliente' de LinkedIn. La mayoría de sus informes tenía una sensación bipolar. Por un lado, señalaron adecuadamente que LinkedIn es una compañía bien manejada y posicionada para generar ganancias de sus redes sociales para profesionales. Por el otro, intentaron justificar su precio accionario post- oferta pública inicial, que es 27 veces sus ventas y 510 veces sus ganancias en los últimos 12 meses.

La cuestión no es si LinkedIn va a fracasar, sino si vale la pena comprarlo ahora. Y los analistas en las principales aseguradoras de LinkedIn han respondido esa pregunta con un fuerte ‘sí'.

JPMorgan dio a la acción una calificación de 'sobrepeso', la versión de Wall Street de una tía que se entromete al decirte que deberías comer más, y le dio un objetivo de precio de 85 dólares. Morgan Stanley le dio una calificación de ‘compra' y prevé un precio de 88 dólares a futuro. BofA Merrill vio ese objetivo de precio y elevó su objetivo a 92 dólares.

Y de cierta forma, funcionó. El viernes, antes de que se publicaran todos estos informes, la acción de LinkedIn se comerciaba a 70 dólares. Al cierre del martes, los reportes ayudaron a elevar la acción por encima de 85 dólares.

Para lograrlo, los analistas de las aseguradoras ofrecieron una ensalada picante de palabras: transformador, viral, agitador y penetración. ¿Ya te emocionaste? Mira esto: JPMorgan dijo: "Así como Facebook tiene resultados en lo social, LinkedIn está creando la gráfica profesional". Y Morgan Stanley afirmó que LinkedIn está "dando poder a los profesionales en un mundo conectado", algo que suena como una penetración de agitación, hasta que recordamos que eso es lo que el correo electrónico ha estado haciendo desde hace 20 años.

Por esto, se espera que LinkedIn pierda entre 19 y 25 millones de dólares bajo los principios de contabilidad aceptada general. Pero estos analistas ven que la compañía recuperará sus ganancias en 2012. Mientras tanto, están valuando a la compañía no en el precio a ventas o en el precio a ganancias, sino en algo llamado FCD: flujos de capital descontados.

El FCD es una métrica que podría sonar críptica para los inversionistas individuales. Pero es algo muy común: compara el valor actual de una propiedad contra los flujos de efectivo que espera producir en el futuro. Pero suele estar reservado para las inversiones conservadoras. No se invoca en sectores especulativos como la web, a menos que la gente esté algo desesperada.

Y los flujos de efectivo futuros de LinkedIn son especulativos. Pero, digamos que no lo son. Olvidemos por un segundo que LinkedIn está gastando lo recaudado de su oferta inicial pública para apalancar crecimiento futuro a expensas de las ganancias a cercano plazo. O que, para lograr ese crecimiento, está comenzando a ordeñar a sus usuarios en busca de ingresos de formas que quizás no les gusten. O que hay varias tormentas en el horizonte que podrían frenar la curva de crecimiento de LinkedIn.

Aún así, los aseguradores de LinkedIn están fijando su FCD muy alto. Morgan Stanley alegó que el FCD de LinkedIn valuaba a la acción en 88 dólares. JPMorgan pensó que significaba que la acción podría llegar a 100 dólares. Pero el 13 de junio, cuando la acción se comerciaba a 72 dólares, Evercore Partners, una compañía independiente, alegó que el FCD de LinkedIn valuaba a la acción en sólo 59 dólares. El objetivo de precio de Evercore en ese momento era de 70 dólares. El martes, otra compañía independiente, Montrose Securities, dijo que el valor justo de LinkedIn era de 62 dólares por acción.

La otra pregunta que los analistas alcistas nos hacen plantearnos es si realmente piensan que LinkedIn vale 85 dólares o más por acción, ¿por qué sus propias compañías valuaron la oferta inicial pública en 45 dólares? Eso sólo da más credibilidad a los escépticos como Joe Nocera, quien dijo que LinkedIn estaba dejando cientos de millones de dólares sobre la mesa con ese precio de oferta tan bajo.

Claro, a menos que LinkedIn quisiera dejar ese dinero sobre la mesa. ¿Por qué lo haría? No se me ocurre una buena razón, excepto que LinkedIn creyó que enlistar apenas el 10% de sus acciones crearía un desequilibrio entre la oferta y la demanda, lo que le permitiría ofrecer una mayor porción de acciones después bajo ese precio artificialmente inflado. Extrañamente, JPMorgan calificó a la pequeña flota como algo positivo para el precio accionario de LinkedIn.

Claro que LinkedIn y sus aseguradores nunca considerarían esa opción si son honestos. Después de todo, una piedra sólida no es oro, siempre será una piedra. Es raro pensar que la gente pueda confundirlas. Pero, ¿qué no es por eso que tenemos analistas? Su trabajo es separar el oro de verdad del oro falso.

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