¿Se aproxima una burbuja tecnológica?

La exuberancia en Silicon Valley va de la mano de las tecnológicas que ahora cotizan en Bolsa; Netflix y LinkedIn ya son públicas, se espera que 50 más hagan sus ofertas antes de cerrar el año.
silicon valley  (Foto: AP)
David A. Kaplan

Michael Dreyfus, de 49 años de edad, es un corredor de bienes raíces estrella en Silicon Valley. Durante el invierno percibió que el mercado de las viviendas se estaba recuperando, aunque no sabía qué esperar. Este febrero, los vendedores potenciales le presentaron una propiedad respetable en Palo Alto: cuatro habitaciones, tres baños, 700 metros cuadrados de propiedad. Necesitaba algo de trabajo. Recomendó a los vendedores pedir 1.9 millones de dólares (mdd).

Cuando la casa llegó al mercado en abril, subieron el precio a 2.3 millones de dólares. Llegaron siete ofertas que superaban ese precio. La casa se vendió en 2.7 mdd. La propiedad incluso recibió ofertas mientras la cocina estaba en reparaciones. Qué importa una fuga si el precio de mañana puede llegar a 3 millones de dólares. "Vivimos en un universo alternativo aquí", dice Dreyfus. 

Bienvenidos al extraño mundo de Silicon Valley en el verano de 2011, donde el fervor financiero está impulsando otro boom de bienes raíces. Se están invirtiendo miles de millones de dólares en capital emprendedor fresco, y las IPOs (oferta pública inicial) tecnológicas están llegando al mercado accionario cada semana. 

El resto del país podrá tener la moral en el piso, pero aquí el aire es fresco y los barcos de los nuevos capitanes ricos van viento en popa. Los empresarios están sacando nuevos planes de negocios, más inversionistas ángeles están participando en la acción de las pre-IPOs, la exuberancia llena el aire del norte de California. ¿Se tratará de un nuevo círculo especulativo?

Los sitios como LinkedIn y Pandora se hicieron públicos recientemente, con valuaciones multimillonarias, y sin ganancias que las justifiquen (al menos usando métricas tradicionales). LinkedIn ha estado comerciando a 750 veces sus estimaciones para las ganancias del 2012, y el resto del mercado se comercia a sólo 12 veces sus futuras ganancias. 

La semana pasada Zynga presentó su oferta inicial pública de 1,000 millones de dólares. La fiebre es contagiosa: Groupon, con base en Chicago, pronto tendrá su IPO, y LivingSocial, de Washington, D.C., también podría presentar su IPO pronto. Todos esperan que Facebook presente su IPO a principios del 2012. Su valuación, basada en el comercio en mercados secundarios privados, superó los 80,000 millones de dólares, lo que coloca a la compañía de siete años en la misma liga financiera que Amazon y Cisco. 

La adquisición de Skype por parte de Microsoft también presentó sus surcos. Las compañías de internet chinas, enlistadas en las bolsas estadounidenses, son otro marcador de entusiasmo posiblemente retorcido. Por ejemplo, Youku.com, el YouTube de China, se hizo público el pasado diciembre con 12.80 dólares, y llegó a 70 dólares en abril. Este junio cayó a casi 25 dólares. Podríamos decir que la acción bajó a la normalidad, o que estalló una pequeña burbuja, y cuando lo hizo, lo hizo en grande. Color.com se volvió su propia historia de precaución. En la primavera anunció que había recaudado 41 millones de dólares para una aplicación gratuita y ‘milagrosa' para teléfonos inteligentes, que permite a los usuarios compartir fotos. Pero cuando la aplicación salió fue un fracaso. 

El auge de las IPOs no está limitado a compañías populares de redes sociales. IronPlanet realiza subastas en línea en todo el mundo para comerciar equipo pesado, como perforadoras Caterpillar o tractores John Deere, y planea hacerse pública en el verano. Se espera que antes de que termine el año haya más de 50 IPOs tecnológicas, la mayor cantidad desde el 2000. Lo recaudado de las IPOs este trimestre, cerca de 12,000 millones de dólares hasta ahora, ya duplica el total del año pasado. Las inversiones empresariales en el 2010 fueron de 23,000 millones de dólares, lejos de los 99,000 mdd del 2000 pero muy por encima de los 10,500 millones de 1996.

Del epicentro del boom tecnológico y en los alrededores de Palo Alto, hasta la península de San Francisco, los ‘siliconillionaires' están por doquier. "Es una locura", dice un vicepresidente cuya compañía ha invertido en docenas de IPOs en el último año. "Las valuaciones son muy altas y no implican mucho riesgo. Fluye mucho dinero de etapas tardías, y gran parte proviene de otras punto-com, que tienen mucho dinero propio de inversión entrando, así que es circular". 

Hace una década, las puntocom y el mercado accionario colapsaron. El 31 de marzo del 2000, el Nasdaq llegó a 5132. En 2800 ahora, está casi a la mitad. Aún así, el vicepresidente advierte que las analogías con la última burbuja son inevitables. 

Boom y estallido: la forma del Valley 

Este valle de California es una tierra de miedo, ambición, fantasía y optimismo. No hay ningún algoritmo de Google para esto, pero determina si Silicon Valley está en un estado de boom o de estallido, o en algún punto intermedio. 

Hace sólo tres años el lugar era miserable. La recesión de 2008 paralizó al capital y limitó el crecimiento. La desesperación de la comunidad inversionista fue simbolizada en octubre de ese año en una PowerPoint de 56 diapositivas que presentó Sequoia Capital a sus compañías del portafolio. Su presentación de gráficas comenzó con la foto de una tumba que decía ‘RIP buenos tiempos'. De ahí todo iba en caída. 

El boom y el estallido han sido la forma de hacer las cosas de Silicon Valley, y de toda California desde la Fiebre del Oro. Genetech, en los 70, lanzó la industria de la biotecnología. Intel y Apple crearon las computadoras personales. Netscape creó la revolución web moderna. 

Las compañías tuvieron éxito, y los inevitables problemas. Algunas se recuperaron, y otras desaparecieron, como Netscape, cuya IPO en 1995 fue la sensación de 2,300 millones de dólares, sólo para ser vencida por Microsoft en la guerra de los navegadores. Compañías como Pets.com, que pasaron de la IPO a la liquidación en 269 días en el 2000, fueron el hazmerreir.

La valuación pública más alta de Netscape no es nada en comparación con la de Facebook, o incluso con la de Twitter, de cerca de 8,000 millones de dólares. El argumento de las grandes valuaciones, y contra Netscape en su momento, es que la generación actual de puntoscom tiene mejores planes de negocios y dependen de la admiración para medir la rentabilidad potencial. Las acciones de Netflix parecen ir a la alza, 50% arriba este año, pero nadie cuestionará los miles de millones de dólares en ingresos, o que sea el ‘Pie Grande' de las rentas de películas en línea.

¿Quién tiene razón? Si le preguntan a 10 personas, recibirán 11 respuestas. Hablan más de la psicología que de la economía. Ninguna burbuja se anuncia a sí misma. El sol encandila ahora, pero ¿sólo anuncia brillo o presagia oscuridad? 

Una señal segura de que algo burbujea es la prisa por hallar metáforas alternativas. Lee los blogs, asiste a conferencias tecnológicas, siéntate en Starbucks una hora en Sunnyvale en la tarde, y escucharás todo. Hay espuma y algo se fermenta. Hay prisa y chorros. O, nuestra favorita: el ‘cucú' salió del reloj. 

El consenso es que aún hay demasiado miedo en el mercado para prevenir la exuberancia de ser completamente irracionales. Para que haya una burbuja, dicen, la ambición debe superar al miedo. Y por ahora el miedo sigue al mando; es decir, la memoria del 2000 sigue viva. Metafóricamente, apenas estamos en 1995 o 1996. Después de todo, LinkedIn no es Pets.com, sino un negocio real que espera tener ganancias el año entrante. Consideremos la penosa trayectoria de MySpace, que solía ser el bebé social de Rupert Murdoch que competiría contra Facebook. La compró en 580 millones de dólares en 2005. Se deshizo de ella por 35 millones de dólares. La historia económica suele repetirse, así que no hay nada nuevo. Sólo debemos saber cuándo va a repetirse. 

"Creo que es una ‘wanna-bubble'", dice el observador de Valley, Paul Saffo. "Los inversionistas están desesperados por algo con un prospecto de rendimiento, y hay mucho dinero buscando casa". El inversionista Marc Andreessen, ex niño maravilla de Netscape que posó en la portada de Time en 1996 en un trono, dio un controversial discurso el pasado mayo en torno a la idea de una burbuja: "Una característica de una burbuja es que nadie cree que lo es. Si todos están decepcionados, es una buena señal". 

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Claro, excepto que en 1999 había señales claras de una burbuja, al igual que con el mercado de las viviendas en 2008. Como dice Randy Komisar, socio en Kleiner Perkins Caufield & Byers, "el único indicador a prueba de tontos en una burbuja es escucharla estallar". Pero Andreessen tiene razón en notar que el entusiasmo por compañías como el sitio de redes profesionales LinkedIn (él tiene dinero invertido ahí) no se ha expandido a compañías tecnológicas de la vieja línea. Esto se debe a que los más queridos del mercado (los medios sociales y móviles) están dirigidos al consumidor. 

La razón de precio a utilidad sigue relativamente baja para las compañías tecnológicas business to business como Cisco, HP y Microsoft. Las acciones de Apple, por muy altas que estén, se comercian en línea con el mercado, e incluso Google, la IPO fenómeno del 2004, está a un tercio de su cúspide. En contraste, a finales de los 90, la creciente marea del mercado alzó los botes tecnológicos. Los optimistas dicen que la marea sigue alta. "Yo creo que es un faro", dice Marc Benioff, presidente ejecutivo del gigante de la computación nube Salesforce, una compañía tecnológica en ascenso. "Estamos listos para la siguiente ola". 

La guerra por conseguir el mejor talento 

En Silicon Valley podemos ver los miedos de los vicepresidentes: no son sólo altas valuaciones y mucho dinero de inversionistas con pocos acuerdos llamativos, ni la prisa por hacer públicas compañías cuestionables. La información cultural señala que los autos rápidos, las casas costosas y las botellas enumeradas de vinagre balsámico quieren decir algo. 

Los ingenieros apenas presentables, graduados de Stanford y MIT, piden salarios iniciales más altos que los abogados. Sí, podrá llamarse progreso. 

Las guerras de apuestas por conseguir al siguiente gran ingeniero, alguien contento con ser un empleado con opciones, no alguien que quiera brincar al juego de las compañías iniciales, ha generado sueldos de hasta 250,000 dólares. Es casi el doble de lo que cobraban a finales de los 90. En Facebook, los ingenieros apremiados se fueron, usando mercados secundarios como SecondMarket y SharesPost para liquidar sus opciones de acciones en la compañía aún privada y trabajar en otras compañías iniciales. 

Lo que las IPOs solían hacer casi de forma exclusiva, ahora ocurre en ese mercado poco regulado. Aunque el estacionamiento de LinkedIn tiene más Prius que Porsches, el único Lamborghini se lleva los suspiros. Es dueño de un diseñador que fue a Los Ángeles para conseguir su auto, para tenerlo a tiempo para presumirlo en las oficinas centrales de Facebook o para la visita en abril de Obama. 

Pero las miradas son más de desdén que de envidia; lo ostentoso ya no es lo mismo en Silicon Valley, pero si el estacionamiento de Google dice algo, algunos empleados de LinkedIn conducirán con estilo en cuanto sus opciones se inviertan. De los 1,300 empleados pre-IPO en LinkedIn, la mayoría se volvió millonario el día de la oferta. Dejando de lado a los ejecutivos, las acciones valían 190 millones de dólares. El cofundador Reid Hoffman se volvió multimillonario ese día. La sala de exhibiciones de Telsa, en San Jose, está llena de tecnólogos jóvenes. Uno de ellos, en LinkedIn, mostró la idea de restricción del Valley: esperó para comprar su auto eléctrico de 100,000 dólares hasta que el sitio de redes sociales se hiciera público en mayo. 

Boom genera boom

Quizás se encontrarán un buen lugar para vivir. Los corredores de bienes raíces dicen que pueden tomar la temperatura de Silicon Valley según las viviendas. ¿Las propiedades reciben ofertas múltiples? ¿Los compradores preguntan más por el cableado que por los vecinos? 

Dreyfus, el corredor de Palo Alto, dice que las viviendas son un éxito en zonas de lujo, pero lo que le sorprende es que los compradores vengan de Nueva York y de Londres, tomando puestos administrativos en compañías como Facebook. Los compradores de casas de lujo, de más de 5 millones de dólares, suelen pagar en efectivo porque los empleados de compañías como LinkedIn no pueden vender sus acciones 180 días después de que se complete la IPO. El mercado puede volverse incluso más atractivo, lo que nos hace ver algo de espuma. 

Al igual que en Hollywood, en Silicon Valley todo el mundo sabe dónde viven las celebridades. Antes, los tecnólogos jóvenes compartían un apartamento y acumulaban cajas de pizza. Según informes, Zuckerberg gastó 7 millones de dólares en una casa de 520 metros cuadrados, cinco habitaciones, cinco baños y medio, alberca y spa; una propiedad privada cerca de las futuras oficinas centrales de Facebook en Menlo Park. En los últimos seis meses, el precio promedio de una casa en Palo Alto aumentó 24%, a 1.2 millones de dólares, según DataQuick. 

En el mercado de bienes raíces de San Francisco, que no suele ligarse a la economía de Silicon Valley, los corredores también sienten un boom. "San Francisco es una isla con inventario limitado", dice Grace Shohet, corredora con Hill & Co. También dice que un millón de dólares pueden comprar una casa de dos o tres habitaciones en un vecindario lindo como Noe Valley. Las casas son compradas por ingenieros jóvenes, o son rentadas por internos de verano, cada uno pagando entre 850 y 1,150 dólares, según la cercanía al refrigerador. 

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Todos tienen que comer, sin importar dónde vivan. No hay mejor lugar para comprar comida que Draeger's. En la sucursal de Menlo Park hay botellas de Chateau Petrus de 1,750 dólares, o foie gras de una onza por 15 dólares. Algún veinteañero en sandalias y playera en el pasillo de los dulces dijo: "mi compañía es tan exitosa que puedo comprar el dulce que yo quiera".

Ecos de tiempos difíciles

Lou Montulli conoce las burbujas. Fue ingeniero fundador en Netscape. Tuvo que pedir dinero para volar para entrevistarse con el financista de Netscape, Jim Clark. A sus 24 años, después de la IPO, Montulli se volvió multimillonario. Aunque nunca compartió la fama con Andreessen, fue el inventor de las cookies en los buscadores, y también presentó la Amazing Fish Cam, ahora la cámara en línea más vieja. Tiene un acuario de 600 galones en su compañía más reciente, Zetta, que almacena y respalda información. 

Ahora, a sus 40 años, no ve muchas señales de una burbuja, pero sí escucha los ecos de la era de Netscape. "Hay mucho dinero tras muy pocas compañías, las que muestran tracción y logran ingresos reales con grandes números de usuarios. Esas son las compañías por las que se apuesta". Pero dice que la cuestión es si dichas valuaciones, nacidas en parte de la escasez, afectarán a las compañías en las que el miedo aún supera a la ambición. 

El vicepresidente dice que "cuando el sol brilla, hay que cosechar". Parece que conoce la naturaleza de Silicon Valley. 

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