Skype: el acuerdo más célebre de 2011

Su compra y las valuaciones de Facebook y LinkedIn podrían insinuar una ‘burbuja tecnológica’; su alianza con Facebook y la sociedad con Verizon muestran que, quizá, Skype vale hasta 85,000 mdd.
skype cel  (Foto: Cortesía Skype)
Kevin Maney

En septiembre del 2009, Silver Lake Partners y la compañía de inversión Andreessen-Horowitz compraron Skype a eBay, donde se había vuelto el ‘Kurt Cobain' de las compañías tecnológicas (muy popular, aunque muy problemático). El valor del acuerdo era de 2,750 millones de dólares (mdd). 

En mayo del 2011, los nuevos dueños anunciaron que venderían la compañía a Microsoft por 8,500 millones de dólares.

¡Voilà! 6,000 millones de dólares en menos de dos años.

Para muchos, el acuerdo de Skype es visto, junto con la exuberancia de la oferta inicial pública de LinkedIn y la altísima valuación privada de compañías como Facebook, como una señal de una ‘burbuja tecnológica' que se infla rápidamente: ¿qué más puede explicar un precio tan elevado para una compañía que perdió 7 millones de dólares en el 2010 y 418 millones el año anterior? ¿Qué pudo haber cambiado en sólo dos años para hacer que Skype fuera casi tres veces más valioso?

Mucho, según los ejecutivos detrás de la transacción, quienes hablaron en exclusiva con la revista Fortune sobre los movimientos estratégicos y tácticos que hicieron para transformar a la compañía de un servicio torpe de telefonía por Internet en una aplicación de video y voz sofisticado y de crecimiento. De hecho, Skype tenía planes para hacerse público, y sus respaldos se sentían confiados en que habría tenido éxito por su cuenta. "Teníamos la fantasía ocasional de llamar a Microsoft y apresurar el acuerdo", dice Marc Andreessen, fundador de Andreessen-Horowitz. "Estoy fascinado con el acuerdo, pero estaría igualmente emocionado si se deshiciera".

La clave para arreglar el servicio de telefonía, con quien eBay tuvo problemas para integrar a su sitio de subastas, fue ganarse a los fundadores de Skype, Niklas Zennström y Janus Friis, quienes en realidad tenían los derechos del software subyacente del servicio. Sin tal propiedad intelectual, sería imposible liberar el potencial de Skype. El problema es que ambos habían quedado a un lado después de la adquisición por parte de eBay, y no tenían ninguna intención de lanzar un hueso a los siguientes individuos que quisieran comprar su invento. De hecho, cuando Silver Lake lanzó su oferta de compra, Zennström -sueco- y Friis -danés- demandaron a todos los involucrados.

Egon Durban -el socio de Silver Lake que estaba a cargo de la transacción- se dio cuenta de que necesitaba ayuda con los fundadores. Así entró Andreessen, un fundador también (Netscape, Opsware), miembro de la junta de Facebook y de eBay, y 'gurú' de una nueva generación de empresarios tecnológicos. Para Andreessen, el servicio de videoconferencia por Internet era un diamante en bruto, una de las pocas compañías tecnológicas del efecto red que habían sido creadas.

Andreessen aceptó invertir 50 millones de dólares del dinero de su compañía de inversión en el acuerdo, bajo la asunción audaz de que él y Durban se ganarían con el tiempo la confianza de los fundadores. Y tuvo razón: Zennström y Friis aceptaron una participación del 14% en la nueva estructura de la propiedad a cambio de dar todo el IP a Skype. Con los derechos del software de Skype asegurados, los inversionistas cambiaron de parecer.

Durban, que pasó la mitad de su tiempo en un periodo de dos años atendiendo asuntos de Skype, se concentró en llevar una nueva administración. Él y Andreessen cambiaron silenciosamente a 29 de los 30 altos ejecutivos del servicio de videoconferencia por Internet. Por otro lado, el reciente despido de ocho ejecutivos antes del cierre del acuerdo con Microsoft causó una gran conmoción (pues iban a perder su oportunidad de pagos millonarios). Gracias a su condición de compañía respaldada por inversionistas con opciones para hacer concesiones, Skype logró duplicar sus puestos de ingeniería y abrir instalaciones en Silicon Valley.

De inmediato, el nuevo equipo comenzó a lanzar aplicaciones agregadas y nuevas versiones de Skype cada cuatro y seis semanas, y agregó varios negocios significativos como: aplicaciones para teléfonos inteligentes, acuerdos para incluir a Skype en productos del consumidor como televisores y consolas, y asociaciones con Facebook y con Verizon Wireless. "La asociación con Facebook fue crítica", dice Durban. "Y las sociedades con las compañías telefónicas... ellos nos consideraban el enemigo. Hacer que Verizon se uniera mostró que uno de los proveedores más grandes del mundo no estaba en guerra con nosotros, sino que nos mostraba su apoyo".

De hecho, Skype se encontró de pronto haciendo cambios tectónicos en las comunicaciones. La ola de iPhones, iPads y Androids en 2009 y 2010 llevó a las compañías telefónicas inalámbricas a la realización de que su negocio más rentable sería la oferta de servicios de datos, no las llamadas; y se dieron cuenta de que las aplicaciones como Skype eran activos que podrían ayudar a aumentar las ventas de teléfonos inteligentes y de costosos planes de datos.

Para el otoño de 2010, justo un año después de la compra, Skype estaba creciendo. Los usuarios habían aumentado a 600 millones en comparación con los 400 millones del año anterior, y el uso de su servicio de videollamadas aumentaba. Pero necesitaba un presidente ejecutivo que hiciera a la compañía pública. Josh Silverman, presidente ejecutivo de Skype cuando era una unidad de eBay, había conservado su puesto. Durban contactó a Tony Bates, ejecutivo en Cisco. Hablaron por casi tres horas... claro, por Skype.

Pero la clave fue la reunión entre Bates y Andreessen. "Siempre fui un gran admirador pero no lo conocía", dice Bates. "Entrar a la oficina de Andreessen-Horowitz fue una experiencia. Tienen una gran biblioteca en el recibidor, y busqué un par de libros que considero especiales. Uno es Neuromancer, de William Gibson. No lo encontré, así que fue un  buen tema para abrir una conversación".

Bates, un británico con buen conocimiento técnico y habilidades en compañías grandes, fue uno de los pocos ejecutivos... "una aguja en un pajar", dice Dubran. Fue alguien que podía discutir con ingenieros testarudos regados por todo el mundo. Se unió en octubre de 2010, y Skype pospuso su oferta inicial púbica, lo que dio a Bates tiempo para poner en mejor forma a la compañía.

Los ejecutivos no sabían cómo funcionaría a su favor este retraso. A principios de 2011, Skype estaba desarrollando nuevas formas de hacer dinero, incluyendo la venta de publicidad al aire durante las videollamadas por el servicio. Los ejecutivos comenzaron a hablar del negocio de videos y de la futura oferta inicial pública. Peter Klein, director financiero de Microsoft, había escuchado estas pláticas y se acercó a Durban en abril. Microsoft, que estaba buscando formas de mejorar sus esfuerzos tenues en software de telefonía móvil, vio a la empresa como un socio potencial para llamadas de voz y video. También vio al software como una forma interesante de apoyar su plataforma de juegos Xbox con conexión de banda ancha.

Durban, quien entre bromas compara el acuerdo con casarse con una de sus hijas, y Andreessen, tienen la ‘actitud de mamá' cuando deben hablar de los detalles de las negociaciones. Microsoft se negó a que Klein participara en esta historia, pero claramente, Microsoft no estaba apostando contra otro comprador, sino contra la valuación que Skype esperaba asegurar de su oferta pública.

Para Durban, Andreessen y Bates, 8,500 millones de dólares en efectivo era una oferta demasiado buena para rechazar. Hasta ahora, las autoridades antimonopolio de Estados Unidos autorizaron el acuerdo, y está pendiente la aprobación de la Unión Europea.

¿Microsoft pagó de más por Skype, contribuyendo a una ‘burbuja tecnológica' nueva? El vocero Frank Shaw compara el acuerdo a la inversión de 240 millones de dólares por parte de Microsoft por una participación de 1.6% en Facebook en el 2007, que ahora vale cerca de 1,300 mdd según los informes, que afirman que el valor de Facebook es de cerca de 80,000 millones de dólares. "La historia no siempre se repite", dice Shaw, "pero hay similitudes en lo que la gente dice sobre el acuerdo de Skype".

Sin duda, Microsoft comprará un activo global bien posicionado y de rápido crecimiento con una marca invencible. Pero eso fue lo que eBay pensó cuando compró Skype en el 2005 por 2,600 millones de dólares. Ahora el demonio es la forma en la que se manejen esos activos, y si pueden integrarse con productos y servicios existentes. eBay arruinó todo en ambos casos. Si Microsoft hace lo mismo, podríamos terminar escribiendo esta historia de nuevo en algunos años, pero con nombres distintos... o quizás con los mismos nombres.

 

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