La paradoja tecnológica de Google

La firma se encargó de destruir a los antiguos portales que iniciaron Internet con su buscador; pero su correo, red social, mapas, noticias, imágenes… eso suena a lo que no quería ser.
google portal internet  (Foto: AP)
Kevin Kelleher

Google ha tomado la forma de todos los servicios que pueblan Internet. Su lucha por organizar toda la información del mundo lo ha empujado más allá de su cuadro de búsquedas. Cuando Google vio que a la gente le gustaba Yelp, agregó las reseñas de los usuarios. Vio que nos gustaron los cupones de descuento basados en ofertas grupales, y lanzó Offers. Por años persiguió a Facebook, hasta que ideó Google+, luego sumó los juegos sociales a la ecuación.  Ahora, con la compra de Motorola Mobility por 12,500 millones de dólares, está apropiándose de una parcela del Internet móvil.

Es como si la compañía nos preguntara "¿Por qué buscar en otra parte tus necesidades en la red?"  Google quiere ser para Internet lo que Wal-Mart fue para el sector minorista en la década de los 90, o lo que Amazon ha sido para ese sector en el último decenio. Quiere ser la única opción, quiere ser el dominio que gobierne al resto.

Quiere, en otras palabras, ser un portal.

Claro está que Google no lo admitirá. En el pasado, corregía a los blogueros que se atrevían a llamarlo ‘portal'. Y sus esfuerzos por crear páginas de inicio (home pages como iGoogle, What Do You Love?) han sido más bien tibios. Los portales tradicionales como Yahoo y MSN de Microsoft siempre han pagado a los editores para colocar el contenido que producen, mientras que Google simplemente agrega lo que está publicado en la red. Es una fina línea entre dirigir a los cibernautas a la información que quieren, y concentrar contenido sin pagar a los editores.

Hay otra razón por la cual Google no quiere atribuirse el nombre de ‘portal'. Pocas etiquetas son tan poco glamorosas en la industria web como la de ‘portal'. El término huele a los primitivos años de los 90, cuando dinosaurios como Lycos, Excite y AOL gobernaban el cibermundo. Los portales eran para los novatos, que necesitaban que alguien los tomara de la mano mientras navegaban por la web.

Pero no nos equivoquemos: Google está convirtiéndose en un portal. Es posible que la compañía aún obtenga el 98% de sus ingresos de la publicidad en Internet, pero esos dólares de la publicidad proceden cada vez menos del icónico cuadro de búsquedas de Google. Provienen de anuncios de YouTube, de anuncios de Gmail, y de servicios más nuevos como Google+, Offers y Games. Todas estas iniciativas imitan los servicios que son el medio de vida de los portales: el correo, los videos, el comercio electrónico y los juegos.

Lo cual es especialmente extraño, pues el sencillo cuadro de búsquedas de Google marcó el final de los portales web. En lugar de recorrer los amurallados jardines del dominio de Yahoo, digamos, las búsquedas de Google ofrecían la libertad de transitar por todo Internet. Luego vino Facebook, y el modelo de búsquedas de Google parecía condenado a convertirse en un portal. De allí que la compañía lanzara Google+, una red social que se sumaba al extenso menú de funciones que poco tienen que ver con la búsqueda.

Google ha enfrentado una segunda amenaza a sus ingresos derivados de las búsquedas: la explosión de las aplicaciones móviles en smartphones, que permiten a los usuarios acceder a contenido en Internet sin utilizar los motores de búsqueda. Cuando debutó el iPhone de Apple, el dispositivo ofreció una visión de Internet donde Google simplemente era prescindible.

Pero Google respondió con Android, una adquisición a la que pocos le dieron importancia pero que pronto se convirtió en un sistema operativo optimizado para móviles que ejecutaba funciones de Google como Maps, Wallet y Local. La reciente compra de Motorola Mobility sugiere que el gigante tecnológico quiere integrar hardware y software para crear un dispositivo móvil que, a diferencia del iPhone, dependa de los productos de Google (y su respectiva publicidad). El teléfono Android es un portal en el bolsillo, y el portal pertenece a Google.

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Al final del día, un portal es simplemente una suite de funciones combinadas para crear una entrada de acceso a contenido web, ya se trate de un directorio como Excite, una atiborrada página de inicio como Yahoo, o una plataforma móvil como Android. El objetivo es hacer que los usuarios vayan a ti cuando quieran navegar por la red, y obtener una parte de los ingresos una vez que los hayas ayudado a llegar a su destino.

Para seguir creciendo, Google debe adoptar el modelo de negocio contra el que inicialmente se reveló. Tiene que convertirse en esa puerta de entrada a través de la cual accedemos a la Web. Google debería admitirlo: su destino es convertirse en un portal.

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