8 películas de horror basadas en la ciencia

Por:
Aline Juárez

Desde experimentos genéticos, hasta virus que convierten a las personas en zombis, los filmes expresan el miedo de la humanidad a la ciencia

1. 'Cujo'

1
Sin Pie de Foto
cujo pelicula mascota perro  Sin Pie de Foto  (Foto: Tomada de YouTube)

Freud acuñó el concepto inquietante extrañeza (unheimlich) para referirse a la angustia que provoca sentir que alguien sumamente familiar, de pronto es un desconocido.

Esto es lo que sucede en la película Cujo, en la que un perro, tras contagiarse de rabia se transforma en un feroz asesino. El animal sucumbe a la infección y se transforma de adorable cachorrito San Bernardo a una bestia de 120 kilos sedienta de sangre.

A diferencia de otras cintas de terror, el escenario descrito por Cujo es factible. De hecho, el cambio de conducta es uno de los síntomas más notorios de la rabia: los animales salvajes, usualmente huraños, de pronto no tiene reparos para acercarse a los humanos, y las mascotas, siempre amigables, despliegan una agresividad pocas veces vista según el departamento de Salud del estado de Illinois y la página de internet GeoSalud, dedicada a la difusión de temas médicos.

2. 'El ciempiés humano' (Human centipede)

2
Human centipede pelicula
Human centipede pelicula  Human centipede pelicula  (Foto: Tomada de YouTube)

Al encender el televisor, Tom Six se topó con el reporte sobre un pederasta. “¡Deberían castigar a este hombre cosiéndole la boca al ano de un trailero, y a uno muy gordo!”, espetó indignado el cineasta. Asombrados, sus amigos apenas atinaron a decir: “¡Ésa es una idea espantosa, Tom!”. “¿Lo es?”, pensó el director, “entonces aquí tengo algo bueno para hacer una película de horror”. De esta manera nació el largometraje El ciempiés humano.

El argumento se centra en un cirujano alemán que secuestra a tres personas para realizar un experimento: suturar el recto de una de sus víctimas a la cavidad bucal de otra, con la finalidad de crear un macabro trío de siameses unidos entre sí por un muy largo tracto digestivo.

El eslogan con el cual se publicitó la obra decía: “Médicamente posible,al 100%”. ¿Pero lo es? Six jura que sí, los médicos disienten. Por mera fisiología hacer que el ano de una persona y el esófago de otra se toquen, es improbable.

Finalmente, nadie podría nutrirse de materia fecal y tendría infecciones como la hepatitis, el cólera, la E. coli, amibiasis y tifoides, transmitidas por comer partículas de heces. Aunque la ciencia ha avanzado, no lo ha hecho como para crear un ciempiés humano, y nos alegramos de eso.

3. 'Exterminio' (28 Days Later)

3
muvi
28 days later  muvi  (Foto: 20th Century Fox/Fox Searchlight Pictures)

Para Sean Hoade, de la Universidad de Alabama, no hay criaturas más cinematográficas que los zombis. "No piensan, sólo actúan, ¿algo funcionaría mejor en pantalla?". A decir del profesor, si estos engendros son tan populares, es porque tocan miedos como el que todos sentimos ante el canibalismo, mutilación o virus parecidos al descrito en Exterminio.

Esta es una de las películas que mejor ilustra lo que sería el apocalipsis zombi, y como muestra tenemos su primera escena, cuando el protagonista despierta de un coma de 28 días, sin saber que durante ese lapso una pandemia arrasó con el Reino Unido. Aún perplejo por el largo sueño, Jim abandona el hospital tan sólo para verse en una urbe prácticamente desierta, de no ser por las hordas de contagiados que vagan erráticamente por las calles.

En su momento, contingencias como la del virus AH1N1 hicieron que la Ciudad de México luciera tan desolada como el Londres de Exterminio. Al respecto, científicos se han preguntado si podría darse en el mundo real una epidemia como la de la cinta, y la respuesta es sí, en un improbable caso de que un virus como el de la rabia mutara y de pronto fuera transmisible por el aire, como si se tratara de un resfrío.

4. 'Frankenstein'

4
muvi
frankenstein  muvi  (Foto: Universal Studios)

Alrededor de 1780, Luigi Galvani trabajaba con el cadáver de una rana cuando su bisturí se electrificó y soltó una descarga en la pata del batracio, la cual se contrajo, como si el animal deseara escapar de un salto. De ahí, el fisiólogo italiano conjeturó que si podía reanimar de esta manera un cuerpo muerto, entonces en la electricidad estaba la clave de la vida. Esta idea se popularizó y, a la postre, Mary Shelley tomo la idea como el argumento central de la novela Frankenstein.

Las adaptaciones de este libro al cine han sido poco fieles, excepto en un aspecto, todas recrean cómo Víctor von Frankenstein arma a su criatura a partir de retacería humana, y cómo le da vida al hacer que un rayo recorra su cuerpo.

¿Podríamos construir un humano a partir de cadáveres? No. Pese a que es posible tomar las manos  o el rostro  de un occiso y trasplantarlos a un individuo, injertar una cabeza humana escapa a las posibilidades de la tecnología actual.

Pero, ¿es factible dar vida a base de descargas eléctricas? La respuesta es sí; quizá no como soñaba Shelley, pero cualquier sujeto con un marcapasos en el pecho podrá dar fe de este milagro.

5. 'Cronos'

5
muvi vampiro
cronos  muvi vampiro  (Foto: Prime Films S.L. /October Films)

Más fantástica que de horror, la película Cronos refleja un deseo que desde siempre ha tenido el hombre: vivir eternamente. Si los alquimistas medievales buscaban insistentemente el elíxir de la vida, en la ópera prima de Guillermo del Toro la clave de la inmortalidad está en un artefacto del siglo XVI.

Si el filme produce escalofríos es porque toca nuestro miedo más primigenio, el que tenemos a la muerte, pues, decía Freud, de ahí emanan los demás temores.

“Todo se soluciona, menos morir”, dice la sabiduría popular, aunque hay científicos que opinan lo contrario, como Ginés Morata, ganador del Premio Príncipe de Asturias en 2007. “Sabemos que el envejecimiento está genéticamente controlado, y la muerte quizá lo esté, y algo con estas características es o será manipulable. Si partimos de que los genes del envejecimiento pueden manipularse, en teoría podemos aspirar a la inmortalidad”.

Sea desde la alquimia o la genética, prolongar la vida al máximo es una cruzada perpetua, pues los científicos que exploran esta posibilidad no difieren de los aventureros que buscaban la fuente de la eterna juventud, y tampoco de los protagonistas de Cronos.

6. 'Ovejas asesinas' (Black Sheep)

6
muvi
black sheep  muvi  (Foto: Australasian Film Ltd./The Weinstein Company/Icon Film Distribution)

Se trata, literalmente, de lobos con piel de oveja. Los monstruos de este filme son borregos con su ADN alterado para ser feroces carnívoros. El eslogan de la película lo advierte: “Hay 40 millones de ovinos en Nueva Zelanda, y están furiosos”. Bajo esta premisa no hay engaño, y el espectador es sometido a múltiples escenas gore perpetradas por mamíferos que, en vez de formar manadas, como dicta la naturaleza, integran verdaderas jaurías.

Al estilo de Los pájaros de Hitchcock, la cinta explota el miedo natural que sentimos ante las concentraciones de animales desbocados y nuestro temor a lo artificial, a aquellos seres creados, bajo diseño, en un laboratorio.

Ovejas asesinas pretende ser un filme de horror con tintes cómicos, el presupuesto científico en el que se sustenta el guión no lo es. ¿Es posible introducir ADN de una especie en otra? Hace mucho esto dejó de ser ficción y, de hecho, hay muchos ejemplos de cómo los genetistas fusionan características de la fauna más improbable.

¿Qué se obtiene de mezclar un cerdo con una medusa? Puercos fluorescentes. Se trate de porcinos u ovejas, y para retomar el título de otra obra en la que los animales atacan al hombre, la genética ha dado los primeros pasos para gestar un movimiento casi orwelliano, una verdadera rebelión en la granja.

7. 'La piel que habito' (The Skin I Live In)

7
muvi
the skin i live in  muvi  (Foto: Warners España/Sony Pictures Classics/20th Century Fox)

La piel es el último contenedor de nuestra esencia, la barrera que marca el límite entre lo que somos y el mundo externo, y que alguien nos la arranque para trasplantar una distinta, equivale a que nos roben la identidad. Planteado de esta manera, lo anterior suena monstruoso, pero eso es lo que tiene en mente el protagonista del filme.

En el más reciente largometraje de Pedro Almodóvar, un cirujano plástico, obsesionado con crear una epidermis resistente al fuego, coloca injertos a una prisionera con la esperanza de que, al final, luzca como su difunta esposa.

En este filme todo orbita en derredor de la piel. En este último aspecto la ficción tiene mucho de ciencia, pues este tipo de procedimientos se conoce desde 1869.

De aquellos días hasta la fecha, la medicina ha avanzado mucho, pero no como se describe en la película. Se dispone de piel artificial, como la que usa el cirujano, pero ésta es tolerada apenas un par de semana antes de que el cuerpo la rechace. Además, no existe piel que sea a prueba de fuego; lo que sí hay son cultivos dérmicos para tratar quemaduras.

8. 'El doctor Jekyll y el señor Hyde'

8
muvi
dr jekyll  muvi  (Foto: Famous Players-LaskyCorporation/Paramount Pictures)

Más que un filme de terror es un retrato psicológico, un recordatorio de que toda persona, sin importar lo virtuosa que parezca, tiene un lado oscuro que desea manifestarse y vagar libre por las calles, sin atender los mandatos de la ética o la moral.

En la historia, Jekyll crea una pócima para que estas dos facetas suyas se escindan. Al beber la poción, el médico pierde sus buenas maneras y se transforma en el concupiscente y sádico Hyde.

La trama impacta porque refleja algo propio de cada individuo, pues a decir de Freud, nadie se salva de tener personalidad dividida, “producto del conflicto entre nuestros instintos y nuestra cultura”.

Robert Louis Stevenson se basó en un personaje real para escribir este libro, William Brody, un hombre respetable que dedicaba sus noches a las conductas más ruines. El escalofrío que nos deja esta cinta nada tiene que ver con pócimas alteradoras de conducta, sino con el hecho de saber que los Jekyll y los Hyde existen, que a diario aparecen en los periódicos y que, si no tenemos suerte, pueden chocar con nosotros al doblar la esquina.