No compres un libro, réntalo: Amazon

La firma ofrecerá a los propietarios de Kindles un servicio de préstamo de libros digitales; por el momento, este programa sólo permite el acceso a 5,000 títulos de la biblioteca de Amazon.
kindle fire  (Foto: AP)
JP Mangalindan

Hay muchas cosas que gustan del ecosistema Kindle. Jeff Bezos y Amazon se han asegurado de que así sea. Una de las selecciones de libros digitales más grandes del mundo está al alcance con una aplicación que sincroniza diversas plataformas y que "sencillamente funciona".

Desde luego, también tiene cosas que no gustan, dependiendo si eres consumidor, editor o competidor: libros protegidos con DRM que hacen que el usuario se lo piense dos veces antes de preferir a la competencia, o una implacable reducción de precios en los dispositivos de lectura o e-readers de la compañía. La última novedad, un programa de préstamo de libros electrónicos, me preocupa especialmente.

El programa bibliotecario, denominado Kindle Owners Lending Library, permitirá a los propietarios del Kindle y Kindle Fire con membresía Premium sacar un texto de una limitada selección de 5,000 títulos, una cifra muy pequeña considerando que la Kindle Store ofrece más de un millón de ellos. Los usuarios podrán pedir un libro y devolverlo cuando quieran, pero solamente podrán sacar uno a la vez y únicamente un título por mes.

Aunque llevo tiempo esperando un programa de préstamo de libros digitales como éste, me pregunto qué implicaciones tiene esa estrategia. 

Con Netflix Instant, Spotify y el propio servicio de streaming de películas de Amazon, hemos visto cómo las compañías de Internet se mueven hacia un modelo de negocio tipo "todo lo que puedas comer", donde los usuarios pagan una tarifa fija por contenido digital.  

Los beneficios para el consumidor son obvios. Bajo esa opción, los suscriptores de Netflix Instant y de Spotify pueden disfrutar de más contenido que si lo pagaran a la carta. ¿Por qué pagar un dólar por canción en la tienda iTunes de Apple si puedes pagar 10 dólares mensuales para escuchar todas las canciones que quieras? 

Daniel Ek, CEO de Spotify, dijo a la revista Fortune hace unos meses que dar a los usuarios 'acceso' a contenido bajo el modelo buffet es el futuro, pues una vez que lo prueban, se enganchan y contratan un plan Premium. Y claro está, eso es estupendo para el negocio.

No obstante, para los usuarios también hay un inconveniente, aunque no muy obvio: al suscribirse a uno de estos servicios, el usuario renuncia a la titularidad o propiedad del contenido que consume. En el caso de Amazon, pagas una tarifa fija por el servicio Amazon Prime, pero en realidad los libros digitales que te prestan no son de tu propiedad. 

Es alquilar vs. poseer en su forma más básica. En un escenario, desembolsas dinero por algo que será tuyo. En el otro, estás pagando por el uso temporal de un bien, un servicio o una propiedad. Dependiendo de la cantidad de contenido que consumas, a corto plazo 'rentar' o 'alquilar' puede ser más ventajoso en términos de costo que 'poseer'. Pero a largo plazo, podría decirse que se te da menos por tu dinero. 

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Por otro lado, puede ocurrir que los suscriptores abandonen el servicio. Tal vez creas que nunca ocurre, pero mira el caso de Netflix, una compañía por la que todos apostaban hasta que cometió un error al elevar los precios y segregar su división de alquiler de DVD. Esos dos pasos en falso le costaron 800,000 clientes en el último trimestre. 

Ello no quiere decir que Amazon o Spotify correrán la misma suerte, o que el modelo de negocio 'todo lo que puedas comer' sea una mala idea per se. Pero me preocupa que la propiedad digital pueda convertirse un día en un concepto caduco, que a los consumidores no se les den opciones, y que todos terminemos con más dinero... pero sin posesiones.

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