Intel apuesta a sector móvil... otra vez

Tras fracasar en la creación de chips para teléfonos inteligentes, la firma lanza un nuevo proyecto; presentó un prototipo de ‘smartphone’ con el que busca promover su microprocesador Medfield.
intel  (Foto: AP)
Michal Lev-Ram

Hay dos clases de presidentes ejecutivos: los que aman la atención y los que la odian. Paul Otellini, presidente ejecutivo de Intel, entra en la última categoría. Pero en enero, mientras realizaba una presentación ante varios miles de personas en el Consumer Electronics Show (CES) en Las Vegas, a Otellini no parecía molestarle la atención.

En un momento 'tipo Steve Jobs', sacó un reluciente smartphone de 10 centímetros de su bolsillo y lo sostuvo en alto para que el público lo viera. El dispositivo incluía muchas monerías, como una cámara frontal y trasera, y una salida HDMI para video de alta resolución.

Pero lo más sorprendente de todo era lo que el público no podía ver: el pequeño microprocesador Intel -llamado Medfield- en el interior. El teléfono no estaba a la venta (se trataba de un prototipo que Intel había construido), pero la multitud aplaudió de todos modos. Después de años de demoras y pasos en falso, pareció que Intel finalmente tenía un producto viable para mostrar sus esfuerzos en el sector de teléfonos móviles.

"¿Me hubiera gustado que hubiera sucedido antes? Sí", dijo Otellini a Fortune en una entrevista en sus oficinas centrales en Silicon Valley la semana siguiente a su discurso en Las Vegas. "¿Creo que es un problema que estemos entrando hasta ahora? No, creo que estamos en el inicio de este asunto. Tenemos la oportunidad de redefinir lo que significa la computación en tu bolsillo, y no veo ningún otro jugador en la industria con ese potencial".

Intel, con 54,000 millones de dólares en ingresos anuales, es el mayor fabricante de chips del mundo. Emplea a 100,000 trabajadores, incluyendo algunas de las mentes más brillantes de la industria de los semiconductores. Pero cuando se trata de impulsar teléfonos móviles, Intel no está presente. No existe un solo teléfono móvil disponible en el mercado que utilice un procesador Intel, y ése no es un problema menor, ya que gran parte del mundo está incrementando su uso de teléfonos móviles y tablets para hacer tareas que antes se realizaban en computadoras de escritorio y portátiles.

La destreza de Intel en la fabricación de sólidos y poderosos chips ha sido su mayor obstáculo para irrumpir en el mundo móvil, que requiere de procesadores de baja potencia. Hace un año y medio, Otellini decidió que necesitaba gerentes e ingenieros con fuerte experiencia móvil. Contrató a Mike Bell, un ejecutivo proveniente de Palm y Apple, que había contribuido al desarrollo del iPhone. Bell, quien ahora es uno de los líderes del recién formado grupo móvil y de comunicaciones de Intel, fue el encargado de construir un prototipo, o diseño de referencia, que mostrara a los fabricantes lo que Intel puede hacer en el sector móvil.

El dispositivo, que utiliza el chip Medfield, llegó a ser conocido internamente como FFRD, abreviatura de 'diseño de referencia de factor de forma', por sus siglas en inglés (los nombres clave atractivos no son un punto fuerte de Intel), y allanó el camino para que fabricantes como Lenovo y Motorola se comprometieran a lanzar dispositivos impulsados por Intel este año.

Sin embargo, Otellini sabía que necesitaba hacer más que algunas contrataciones clave. En agosto de 2010, Intel compró el negocio de soluciones inalámbricas del fabricante alemán de chips Infineon por 1,400 millones de dólares, dando un punto de apoyo en el sector de procesadores de banda base (un componente que gestiona las funciones de radio 3G en un teléfono inteligente) y más de 4,000 empleados familiares con los dispositivos móviles.

Para Otellini, tener éxito en el sector móvil no se trata sólo de diversificar los ingresos o conducir a la compañía a mercados en crecimiento (aunque eso es una parte). La apuesta móvil de Otellini se trata también de una redención. Desde que se convirtió en presidente ejecutivo en 2005, ha insistido obstinadamente en que Intel podría desarrollar sus propios chips basados en x86, el histórico estándar de diseño de microprocesadores de la empresa, en lugar de licenciar tecnología de la firma británica ARM Holdings, como la mayoría de sus competidores ha hecho.

Hasta ahora, su apuesta no había dado frutos. La empresa había afirmado que su sistema-en-un-chip de su plataforma Moorestown estaría en los teléfonos inteligentes a principios de 2011, pero en vez de ello es utilizado sobre todo en la robótica y en las netbooks.

Irónicamente, Intel solía fabricar procesadores ARM para los primeros smartphones y para las PDAs como la Palm Treo. Pero en 2006, Otellini vendió toda su línea de productos móviles, llamada XScale, a Marvell Technology Group por 600 millones de dólares, lo que esencialmente cortó su acceso a los dispositivos móviles. Y ése no fue el único movimiento cuestionable de Intel en el sector móvil.

En 2010, Otellini decidió asociarse con Nokia para desarrollar MeeGo, un sistema operativo basado en Linux. Un año después, Nokia abandonó el proyecto y optó por adoptar Windows Phone de Microsoft en su lugar. Intel cambió de rumbo y en septiembre eligió a un nuevo socio: Google. Desarrolladores de software de Intel trabajaron para asegurarse de que Android pudiera funcionar con los chips de la empresa sin ningún inconveniente.

Vincularse con el sistema operativo de más rápido crecimiento en el mundo es una decisión inteligente para Otellini (quien ha estado en el consejo directivo de Google desde 2004). Pero hay una pequeña cuestión en la que Intel aún no se ha puesto al día. "La percepción es que ellos prometieron demasiado y han cumplido poco", dice Raj Seth, un analista de Cowen Group.

Mientras tanto, el resto de la industria ha avanzado. Los procesadores que utilizan la tecnología de ARM Holdings ahora impulsan a 90% de los smartphones. Qualcomm lidera el grupo con una participación de mercado de 51%.

Otellini insiste en que la debacle de MeeGo retrasó a Intel sólo dos meses. Y respecto a la tecnología de fabricación de chips, afirma que Intel está casi tres años por delante de la competencia.

Nueve fábricas de semiconductores de Intel producen 10,000 millones de transistores por segundo. Su más reciente y mayor planta de fabricación, llamada D1X, esrá en Hillsboro, Oregon, a unos 32 kilómetros al oeste de Portland. D1X es uno de los mayores proyectos de construcción en la historia de Oregon. Cuando la instalación de vanguardia sea abierta el próximo año, será la primera fábrica de 14 nanómetros en el mundo y le costará a Intel más de 5,000 millones de dólares.

Mantenerse al ritmo de la ley de Moore, que afirma que el número de transistores incorporados en un chip se duplicará aproximadamente cada 24 meses, es un negocio costoso, que requiere que Intel invierta constantemente en nuevas tecnologías de fabricación y que construya nuevas plantas. Pero más allá de las PC, no está claro cuánto está ayudando su liderazgo en la fabricación.

Las mayores instalaciones que actualmente producen procesadores diseñados por ARM se basan en un proceso menos avanzado que el que Intel utiliza para hacer su chip Medfield, por ejemplo, pero eso no ha impedido que la competencia se le adelante. "Intel ha tratado de aplicar las mismas herramientas que han hecho exitoso en el pasado al sector móvil, y no está funcionando", dice el analista de Piper Jaffray, Gus Richard.

Las PC siguen representando 66% de los ingresos de Intel, y aunque Otellini está dirigiendo una presión agresiva hacia el sector móvil, también está tratando de dar nueva vida al negocio computacional para promover las ultrabooks, la última generación de computadoras portátiles ligeras y de encendido instantáneo (también conocidas como la versión PC de una MacBook Air). Pero no hay duda de que el sector móvil es donde está el crecimiento verdadero. El mercado de chips para teléfonos móviles crecerá 40%, a 29,900 millones de dólares para 2015, de acuerdo con Linley Group, una firma de investigación.

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Otellini ha dicho que espera tener chips de Intel en 50% del mercado de las tablets y 20% de los teléfonos inteligentes en 2015. Es un objetivo ambicioso, pero no imposible. La compañía es lo suficientemente grande y lo suficientemente rica como para atraer a los clientes a su terreno eventualmente, como lo hizo en 2005, consiguiendo que Apple usara su chip Core Duo. "Tienen muchos recursos", admite Warren East, presidente ejecutivo de la firma rival ARM Holdings, "y tienen mucha gente inteligente".

"Esto no es un maratón ni una carrera de velocidad", dice Otellini. "Intel tiene suficiente impulso en su negocio principal y los activos suficientes para que hagamos esto bien. Y vamos a ganar en el largo plazo". Si se equivoca, e Intel no puede encontrar su camino hacia los smartphones pronto, Otellini podría encontrarse de nuevo siendo el centro de atención, pero por todas las razones equivocadas.

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