El día que Apple hizo algo “normal”

El 19 de marzo la compañía decidió recomprar acciones, algo común en otras firmas; la decisión de Tim Cook rivaliza con la política que mantenía Steve Jobs, reacio a pagar dividendos.
apple  (Foto: CNN)
Adam Lashinsky

Márcalo en el calendario: 19 de marzo de 2012, el día que Apple tomó la decisión, pasmosamente normal, de emitir un dividendo e iniciar un programa de recompra de acciones. Es el día en que Apple empezó a comportarse abiertamente como otras compañías.

Durante semanas me he preguntado si Apple haría algo ingenioso con su saldo en efectivo. Como he señalado con anterioridad, Apple rara vez hace algo según la forma en que otras compañías lo hacen. Ni en materia de manufactura, ni en marketing, ni en relaciones públicas.

Y durante años tampoco ha administrado su balance como lo hacen el resto de las empresas. Mantenía, sin necesidad, montones de dinero en efectivo en sus arcas debido, en gran parte, a que así lo quería Steve Jobs. Acosado por un momentáneo periodo de insolvencia que Apple sufrió en 1997,  a Jobs le aterrorizaba quedarse sin dinero. También odiaba las recompras, pues las consideraba más como sobornos a los accionistas que un buen uso del capital.

Y sin importar cuántas veces le pregunté a una horda de expertos y observadores de Apple lo que pensaban que la compañía haría con su dinero, nadie parecía tener ninguna idea creativa. Incluso una mega-adquisición (por ejemplo, ofertar unos 10,000 millones de dólares por Twitter, algo que Apple nunca, nunca haría) no causaría un importante impacto en los bolsillos de Apple. Tampoco se resentirían sus ahorros con agresivas inversiones en nuevos equipos o funciones tangenciales, una estrategia común en Apple. Además, el enorme flujo de caja de Apple (16,000 mdd solamente en el primer trimestre) puede financiar sus ambiciones más salvajes.

En lugar de todo eso, Apple anunció la mañana del lunes la más habitual de las conductas financieras: pagará un dividendo trimestral de 2.65 dólares y recomprará acciones por valor de hasta 10,000 millones de dólares en el transcurso de cuatro años aproximadamente. En total, devolverá a los accionistas más 40,000 mdd del dinero que acopia en Estados Unidos. (Tal vez las recompras de acciones no son el mejor uso que puede dársele al capital,  podría estar pensando el CEO de Apple, Tim Cook, pero son mejores que invertir en bonos del Tesoro).

Cook y el director financiero de Apple, Peter Oppenheimer, se apegaron maravillosamente a los 23 minutos que dura la conferencia telefónica con los inversores y la prensa. Resumieron su decisión y luego se negaron a aportar más análisis sobre la información que compartieron. Nada fuera de lo normal allí. Sin embargo, a Oppenheimer se le escapó un dato sobre el proceso mental de Apple. Dijo que Apple analizó y meditó qué hacer con el dinero en efectivo. Y por último, Apple "escuchó" lo que los accionistas querían, dijo Oppenheimer. (Una nota de la gestora UBS que comentaba que Apple solicitó las opiniones de grandes inversionistas -todos los cuales se declararon a favor de un dividendo-  es lo que me llevó a concluir, a principios de febrero, que la emisión de este dividendo era inminente.)

Bajo el mando de Steve Jobs, Apple era terriblemente buena en numerosas cosas. Pero escuchar no era una de ellas, y Jobs ostentaba ese rasgo como una insignia de honor. Él sabía qué era lo mejor (incluso cuando no lo supiera) y esa es la forma en que se hacían las cosas. Por supuesto, una empresa normal sabe escuchar. De allí que el 19 de marzo de 2012 marque el día en que vimos una diminuta muestra de que Apple es normal.

 

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