China no me importa, ¡Tengo mi iPhone!

Algunos expertos preguntan “¿por qué la firma no paga más a sus subcontratados chinos?”; hay quien pide llevar el debate a lo social para balancear ganancias y condiciones de los empleados.
apple ipad  (Foto: CNN)
Adam Lashinsky

¿Por qué la compañía no paga más a sus subcontratados chinos? ¿La atención negativa afecta su reputación? ¿Pensamos en los derechos humanos cuando compramos un iPhone?

Tuve una conversación muy interesante el lunes con Madeline Brand, anfitriona de un programa en la estación de radio KPCC, filial de la NPR en Los Ángeles. Ella me pidió que fuera al programa para discutir el anuncio de Apple sobre el pago de dividendos, pero como suele ocurrir últimamente, la conversación pronto derivó en la imagen de Apple, sus problemas laborales y su futuro.

Hablamos sobre las acusaciones de abuso que enfrentan varias fábricas propiedad del fabricante subcontratado por Apple en China, Foxconn, e incluso de la retractación que tuvo que hacer el programa de radio This American Life luego de que en una emisión el actor Mike Daisey refiriera las condiciones laborales de los trabajadores chinos mezclando la ficción con la realidad.

Brand luego me hizo una pregunta interesante: ¿Por qué Apple sencillamente no le paga más dinero a sus empleados (incluidos los que trabajan en China, a quienes, cabe decir, Apple no paga directamente)? Mi respuesta: De entre las muchas razones que pueda tener una compañía para querer usar el dinero de los accionistas para subir el sueldo a sus empleados, el hecho de que le sobre dinero no es una de ellas. (Me pareció que a Brand no le gustó mi respuesta.)

También discutimos si este tipo de atención dañaría la imagen de Apple. Le respondí que, en mi opinión, los consumidores, especial pero no exclusivamente los estadounidenses, son perfectamente capaces de practicar la disonancia cognitiva (tensión en el sistema de ideas y creencias al mantener dos pensamientos en conflicto) cuando se trata de sus juguetes favoritos. Incluso si perciben que Apple actúa mal desde la perspectiva de los derechos humanos, ellos seguirán comprando iPhones porque les encantan los iPhones.

Un amigo mío, que escuchaba nuestra charla en la radio mientras conducía en Los Ángeles, me envió la siguiente observación:

Me encantó la referencia a la disonancia cognitiva de los consumidores estadounidenses en la NPR esta mañana. Puede verse como un regate ingenioso (del tipo "¡Hey, no me preguntes a mí, pregúntaselo a las personas que están comprando esos iPods!"), o puede verse como la respuesta perfecta a la pregunta que te formularon ("Sucede que nosotros tenemos un jurado capaz de emitir un veredicto sobre este asunto, y ese jurado es el público estadounidense.")

Sin embargo (y aquí viene mi comentario), si vas a introducir la dinámica de la psicología social a esta discusión, no podemos considerarla una discusión acabada a menos de que también consideremos la dispersión de la responsabilidad que se produce cuando un gran grupo de personas encara la tarea de tomar decisiones individuales sobre lo que es esencialmente una cuestión moral. El papel de esos grupos de derechos humanos a los que te referiste (aunque en realidad no usaste esas palabras...) es simplemente luchar contra esta dispersión de la responsabilidad al hacer que la opinión pública confluya lo suficiente como para "plantear la cuestión" en un foro más grande que el foro de una sola conciencia, ese donde se lleva a cabo la decisión de compra del consumidor.

Dicho esto, yo creo que el resultado final fue que la entrevista expuso de forma efectiva que estas son cuestiones que debemos considerar como sociedad (la manera de lograr un equilibrio adecuado entre los intereses de los accionistas y los de otras partes interesadas -es decir, los empleados -).

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En mi opinión, nosotros ya estamos tomando estas decisiones como sociedad. Queremos la perfección: juguetes geniales, abultadas ganancias y conciencias limpias. Nos conformamos con las dos primeras y/o convencernos a nosotros mismos que hemos hecho nuestro mejor esfuerzo para lograr la tercera. ¿Qué piensan ustedes?

(En su libro ‘Inside Apple: How America's Most Admired--and Secretive--Company Really Works', Adam Lashinsky aborda otra problemática moral: La adhesión de Apple a la Regla Dorada de tratar a otros como te gustaría que te traten a ti.)

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