Internet ‘toma velocidad’ debajo del mar

Líneas de fibra óptica conectan los continentes de forma submarina para garantizar el servicio web; se prevé que estos cables funcionen a una velocidad 2,000 veces mayor que las conexiones caseras.
Internet marino  (Foto: Cortesía CNNMoney)
David Goldman
NUEVA YORK -

¿Te has preguntado alguna vez cómo la gente en Japón se conecta a sitios web hospedados en San Francisco? O cómo un neoyorquino puede hablar en Skype con un amigo en Sidney?

Parece una locura, pero los continentes de la Tierra están unidos entre sí físicamente a través de una vasta red de cables de fibra óptica submarinos que dan la vuelta al mundo. Los cables, no más gruesos que los de conexión de banda ancha casera, se extienden a lo largo del fondo de los océanos Pacífico, Atlántico e Índico, a través del Canal de Suez, a través del Mar Mediterráneo y en torno a las costas de África y Sudamérica.

El gigante de las telecomunicaciones indio Tata, uno de los mayores proveedores de cable submarinos del mundo, gestiona 210,019 kilómetros de fibra óptica asentada en el fondo del piso oceánico. Ésa es una extensión suficiente para dar la vuelta al planeta cinco veces. Un buque necesita seis semanas sólo para cargar el cable para un viaje transocéanico.

¿Por qué se necesita todo ese cable submarino? Es una cuestión de velocidad, y de confiar en suficientes medidas preventivas para asegurar que el Internet no se vea interrumpido repentinamente.

Los cables submarinos de fibra óptica pueden unir a dos grandes centros de comercio, reduciendo retrasos en el tráfico de datos. Tres empresas están en el proceso de construir redes de cable que enlacen directamente a Londres con Tokio -a través del casquete de hielo polar- con cables capaces de velocidades de 10 gigabits por segundo. (Eso es 2,000 veces más rápido que tu conexión a Internet casera).

Estos cables podrían reducir la latencia de Internet en alrededor de 60 milisegundos entre esos dos puntos.

Eso es un retraso imperceptible para el usuario promedio de Internet, pero es una eternidad para los operadores que negocian acciones a alta velocidad. Pueden ganar o perder millones de dólares en ese lapso.

No son sólo las instituciones financieras, que constituyen una porción muy pequeña del uso total de Internet, las que están interesadas en una mayor velocidad. A los proveedores de servicios de Internet como Comcast y Time Warner Cable les gustaría ir más rápido también, porque les da la capacidad para satisfacer las crecientes demandas de sus redes.

Los cables submarinos tienen el beneficio adicional de estar protegidos del viento, de los árboles, de las tormentas y de otras fuerzas destructivas. No requieren de enormes torres para soportarlos, como sucede con los cables en tierra.

Literalmente, son colocados en el fondo del mar, y una vez que están allí, pueden permanecer intactos durante un cuarto de siglo.

Pero a veces los cables son cortados, sobre todo en aguas poco profundas. Son cortados en forma accidental por anclas de barcos con una frecuencia aproximada de dos veces al año.

El más reciente suceso de este tipo se dio hace un mes, cuando un buque soltó su ancla en la costa de Kenia y cortó el servicio de Internet para la mayor parte del país. Google notó una fuerte caída en la disponibilidad de sus servicios en Kenia el 25 de febrero.

Es por eso que los cables están equipados con GPS, para que los barcos pueden encontrarlos y arreglarlos cuando se rompan. Hay empresas de outsourcing que se encargan de hacer reparaciones instantáneas las 24 horas del día.

Tener múltiples cables que conectan a los continentes desde diferentes lugares significa que es menos probable que el Internet sea interrumpido masivamente si un cable se rompe.

Es por ello que Tata indica que era indispensable construir el tramo final de la primera red que rodea al planeta, que fue completado la semana pasada. El cable final conecta Mumbai a Marsella, Francia. Otros enlaces de Tata unen al Reino Unido con Nueva Jersey, España con África y Japón a Australia.

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En conjunto, esos hilos manejan el 25% del tráfico mundial de Internet. Tata no señaló el precio del proyecto, pero un cable ártico en construcción que une a Asia, Norteamérica y Europa tiene un costo estimado de 1,500 millones de dólares.

El resultado de toda esa inversión es, que si un cable se rompe, tú todavía podrás jugar Words with Friends con un compañero a 10,000 kilómetros de distancia.

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