Documentos personales de Carlos Fuentes están resguardados en Princeton

La biblioteca de una universidad estadounidense tiene una colección de cartas, dibujos y manuscritos de las obras del escritor mexicano
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Autor: Leonardo Peralta | Otra fuente: CNNMéxico

Hay que decirlo, Carlos Fuentes no era un gran entusiasta de la tecnología. En la última entrevista concedida al diario español El País, el escritor mexicano recién fallecido dijo: “escribo a mano en una página en blanco con pluma, corrijo en la página de enfrente”.

Esto explica que Fuentes quizá sea uno de los últimos escritores mexicanos que dejará un extenso legado de originales, cartas y otros documentos personales en papel.

De hecho, desde 1995, la Princeton University Library empezó el resguardo de sus documentos personales en la colección llamada Carlos Fuentes Papers, consta de 10 colecciones distintas de documentos, divididas en cuadernos, manuscritos originales, dibujos, bocetos (Carlos Fuentes solía dibujar caricaturas de sus amigos en servilletas y hojas sueltas), apuntes y correspondencia con decenas de personajes como el cineasta Luis Alcoriza, el empresario Manuel Arango, el escritor Albert Camus, la editora Carmen Balcells y políticos como Luis Echeverría y Carlos Salinas de Gortari, que se extienden desde su juventud hasta el 2000.

Al parecer, el escritor mexicano era un hombre bastante ordenado. La colección (que consta de 192 cajas de todos tamaños) contiene manuscritos de obras como Cristóbal Nonato, Una familia lejana, Gringo viejo y quizá la joya de la colección: los cuadernos donde escribió, entre 1955 y 1957, el original de su novela, La región más transparente.

Pero hay más: la colección de Carlos Fuentes contiene originales de otros autores, quienes se los regalaron o los proporcionaron para ser prologados por el novelista. Entre los tesoros de esta colección se encuentra un original del cuento La noche boca arriba, escrito por Julio Cortázar; la obra de teatro Un retrato para Luisa, de Juan García Ponce y el guión de un programa de televisión llamado Oh, Superman, escrito por el Nobel británico Harold Pinter.

El orden de la colección llega al punto que hay un apartado especial para recibos y comprobantes administrativos, donde comparten espacio declaraciones de impuestos pagados en México, Francia y Estados Unidos, así como estados de cuenta en los bancos Lloyds y Crédit Lyonnais.

Esta colección invaluable tiene ciertas restricciones: la correspondencia sostenida por Fuentes con una lista de personajes —entre los que se encuentran Guillermo Cabrera Infante, Norman Mailer, Octavio Paz, Gabriel García Márquez—, quedó bajo un embargo que solo se podrá romper hasta el 16 de mayo de 2014, cuando se cumplan dos años de su fallecimiento. En la correspondencia embargada también se encuentra la que sostuvo con algunas mujeres: la intelectual francesa Hélène Cixous, la actriz Jean Seberg y alguien llamado María Ramírez.

Biógrafos e investigadores podrán acceder a estos archivos, residentes en la biblioteca Firestone, en el campus de la universidad de Princeton, previo aviso a la división de manuscritos de la biblioteca.

¿Qué deja en México?

Aún cuando la mayor parte de su obra está irremediablemente depositada en otro país, serán el testamento del escritor y la voluntad de sus albaceas la que determine el destino de la obra creada desde el 2000.

En cuanto a su biblioteca personal y otros documentos, una parte se halla resguardada en la Biblioteca Nacional de la UNAM, a la cual donó una colección de primeras ediciones de sus obras en 2007.

Queda, además, una promesa hecha en el 2009 por Fuentes de donar otra parte de su acervo a la Universidad Veracruzana, que construirá una biblioteca llamada Carlos Fuentes Lemus para albergarla.

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