Facebook publica hasta lo que no quieres

Cada vez surgen más ‘startups’ asociadas a la red social que pasan por alto la privacidad; compartir todo sin obstáculo se puede convertir en un problema para los usuarios.
FACEBOOK  (Foto: AP)
NUEVA YORK -

¡Oye, Silicon Valley! Da un paso atrás, sí, otro paso más. Ahora mira a tu alrededor, ¿ves esa puerta de allí? Observa el gran letrero encima que dice: "No entrar."

Detrás de esa puerta, encontrarás una plétora de artículos embarazosos que leí en Yahoo; también podrás ver el montón de pistas de Les Miserables que tomé de Spotify y escuché en un mes muy malo, y los episodios de Glee que vi durante un fin de semana especialmente improductivo.

Todas esas son cosas que compartí accidentalmente en Facebook antes de modificar mi configuración de privacidad.

En el mundo tecnológico siempre escuchamos los mismos adjetivos de moda: disruptivo, revolucionario, mágico, móvil, social, local... y luego está ese "frictionless sharing" o "el compartir sin obstáculos."

Es la frase que Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, repitió como un mantra durante el evento F8 organizado en septiembre por la compañía, donde los desarrolladores lanzaron al vuelo la primera serie de "aplicaciones sociales" para Facebook. Imaginen un mundo donde compartimos todo, dijo Zuckerberg a la audiencia, lo que comemos, lo que leemos, cuánto corremos, la música que escuchamos.

Cuando Facebook lanzó News Feed en 2006, me opuse rotundamente, uniéndome a los grupos de protesta en línea y quejándome sonoramente... hasta que, como casi todos los demás, me habitué al cambio. Me atrevo a decir, incluso, que llegué a disfrutarlo.

Ahora, nueve meses más tarde y después de haber compartido cosas accidentalmente en docenas de ocasiones, sigo sin estar convencida.

El panorama de las startup en Silicon Valley puede convertirse en una cámara de eco, en un soliloquio. Mientras el dinero siga llegando, crece el ruido y disminuye el interés por lo que los usuarios realmente quieren. Así que la cuestión sigue apareciendo: ¿Cuánto deseamos compartir en realidad? ¿Dónde marcamos la línea?

El emprendedor Billy Chasen exploró este tema en una reciente entrada de blog titulada "Facebook's Cognitive Dissonance with Sharing" (La disonancia cognitiva de Facebook en el hecho del compartir). Le intranquiliza la forma en que la red social actualiza y muestra las acciones cotidianas que realizan sus amigos. "Está plagado de cosas que la gente ha escuchado, ha visto, ha leído, ha comprado en otra página web," escribió Chasen.

Tomemos, por ejemplo, la aplicación para compartir videos Socialcam, una compañía creada por el fundador de Justin.tv, Michael Seibel. La startup ha atraído a millones de usuarios, colocando su aplicación entre las más populares de Android e iTunes.

Llegué a ella principalmente porque la configuración por defecto de Socialcam para Facebook muestra todo lo que ves. Una reciente entrada en mi página de Facebook me informó que un amigo acababa de ver una serie de videos de fiestas donde los asistentes bailaban semidesnudos, una información que estoy absolutamente segura él no quería transmitir.

Chasen tuvo la misma experiencia: "Muchos de mis amigos no saben que toda esa información se está mostrando. Cuando les hago saber que tal vez no quieran compartir que están viendo "Jóvenes chicas bailando en la playa (vía socialcam)" me agradecen el aviso y me preguntan cómo borrarlo o evitar que ocurra otra vez".

Oliver Cameron, fundador de una red social privada llamada Everyme, dice que la responsabilidad recae en gran medida sobre los desarrolladores. "Las aplicaciones que están implementando esto pueden ser mejores. El usuario promedio de Facebook no tiene ni idea de lo que está compartiendo".

La semana pasada, durante el lanzamiento de Airtime (la última empresa creada por los cofundadores de Napster, Sean Parker y Shawn Fanning), me senté entre el público y escuché una y otra vez cómo la experiencia se describía con el adjetivo "frictionless." Regístrate en Facebook y ¡bum!, estás en línea y compartiendo sin obstáculos, no hay necesidad de descargar nada.

"Es simplemente la mejor y más rápida manera de chatear con tu existente red de amigos", explicó Parker a la audiencia. "Si eres un usuario de Facebook, eres un usuario de Airtime".

Se trata de un concepto interesante, uno que también despierta mi escepticismo, así que probé Airtime la misma noche de su debut. (También lo hizo mi colega de CNN.com John Sutter, quien sospecha que Airtime está condenado al fracaso. "Nadie parece saber por qué alguien lo usaría," escribió en un artículo crítico).

Bien, pues inmediatamente estaba chateando por video con las únicas personas que parecían estar probando el servicio: blogueros, capitalistas de riesgo y gente del mundillo de las startup.

En general, la experiencia fue decente, sugeriría el uso de Airtime a cualquier startup que buscara contactar con otros en la industria tecnológica. Mi única queja vino un día después: cuando un amigo me preguntó sobre un post en mi muro de Facebook que decía que me había hecho amiga de alguien en Airtime.

Yo no sabía que eso estaba publicado. La mayoría de mis amigos ni siquiera sabían qué era Airtime, y para mis amigos ajenos al mundo tecnológico, el mensaje era extraño.

Ese es el problema con el susodicho "frictionless sharing." En el ruidoso mundo virtual, todo lo que queremos es controlar nuestra identidad en línea. Y el compartir de más (el oversharing) socava esos esfuerzos.

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Ya lo dijo un amigo mío, probemos Airtime y luego debatamos si usaríamos el servicio. Yo digo que lo seguiré probando, pero preferiría que no publicara actualizaciones en mi muro.

Mi amigo opina que no se ve a sí mismo usando a menudo una app de Facebook para chatear en video. "Muchas personas profundamente involucradas en el espacio social realmente juzgan mal cuánta gente hay que no quiere compartirlo todo," dijo.

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