La ‘misión imposible’ de las ultrabooks

Se esperaba que los dispositivos crecieran las ventas de las PCs, pero no han cumplido el objetivo; el nuevo Windows 8 y la Surface de Microsoft nublan más el panorama de estos equipos.
ultrabook  (Foto: AP)
Don Sears

Se suponía que las llamadas ultrabooks revivirían las moribundas ventas de las computadoras personales. Hasta el momento, parece que han hecho todo lo contrario. ¿Qué son las ultrabooks? Son laptops basadas en Windows con procesador Intel manufacturadas por casi todos los grandes vendedores que no son Apple, llámese HP, Dell, Asus, Samsung o Acer.

Por lo general, pesan menos de cuatro libras, tienen un espesor inferior a los 2 centímetros y llevan unidades de alto rendimiento, pantallas de tamaño normal y batería de larga duración. (Estos portátiles no son netbooks, una categoría que impulsó las ventas durante un breve tiempo antes de que los consumidores se dieran cuenta de que muchos modelos no tenían suficiente potencia.) En esencia, los Ultrabooks fueron concebidos como una respuesta a la MacBook Air de Apple.

Muchas de las ultrabooks que debutan este año contarán con el nuevo procesador Intel Ivy Bridge que consume menos energía al tiempo que aumenta las capacidades informáticas y el procesamiento de gráficos. Las campañas de marketing seguramente tomarán vuelo a medida que nos acerquemos a las promociones del regreso a la escuela seguidas por la fiebre de compras navideñas. Históricamente, la mayoría de las compras de portátiles se realizan en el cuarto trimestre.

Por ahora, los consumidores no parecen sentirse atraídos. Informes recientes de dos firmas de análisis muestran que el mercado global de las PC tiene la urgente necesidad de un empuje. IDC y Gartner reportaron flojos envíos a escala mundial para el segundo trimestre, un 0.1% menos respecto al segundo trimestre del año pasado, periodo en que se enviaron 87.5 millones de unidades. En Estados Unidos, las cifras fueron peores, los envíos se redujeron un 10.6%.

Aunque las débiles ventas de PC no son nada nuevo (la tendencia se remonta ya a siete trimestres consecutivos), el impulso para establecer las ultrabooks como una categoría independiente de ordenadores portátiles de gama alta parece haberse paralizado. Intel había dicho que esperaba que esta categoría representara el 40% de las ventas totales de portátiles a finales de año. Una meta que ahora parece dudosa.

El ‘timing' del mercado agrava la falta de demanda. Las ultrabooks aparecieron realmente a principios de 2012, sin embargo, la próxima versión de Windows aparecerá en la temporada navideña. Así que si compras hoy una Ultrabook, tendrá Windows 7. Y a los consumidores no les gusta quedarse atrapados en un sistema operativo que quedará obsoleto en cuestión de meses.

"Una gran parte del gasto en I+D se ha destinado al desarrollo de la ultrabook, junto con grandes inversiones de Intel para establecer ese segmento de mercado", expresó Mikako Kitagawa, analista principal de Gartner en un comunicado fechado el 11 de julio.

"Aunque en un primer momento los Ultrabook se introdujeron en el mercado en 2011, la gran promoción se inició hacia el final del segundo trimestre de 2012 con el lanzamiento de la ultrabook basado en IvyBridge. Este segmento todavía se encuentra en una fase de adopción temprana".

Quizás es muy pronto para decir que las ultrabooks están desahuciados, pero los mediocres envíos ya tienen a los fabricantes de hardware adaptando sus tácticas. En primer lugar, han modificado el precio. A principios de junio, las nuevas versiones de ultrabooks se ofertaron a cientos de dólares menos respecto a su precio inicial de alrededor de 1,200 dólares, algunas versiones incluso se vendían en casi la mitad del precio de los primeros modelos. Esa estrategia deja a los fabricantes de PC en el mismo punto de partida, luchando por competir con Apple.

Apple ha marcado el ritmo en el mercado con su MacBook Pro y MacBook Air, siendo esta última la crème de la crème de las notebooks delgadas, ultraligeras y hermosamente diseñadas. Sony lleva años haciendo lo mismo con su línea Vaio, pero no con el mismo impacto en las ventas o de marketing que goza Apple. De hecho, Apple registró un crecimiento real del 4.3% en este trimestre, según Gartner, mientras que el crecimiento de los principales proveedores se contrajo.

Si la MacBook Air fuera un automóvil de lujo, sería un Porsche o un Mercedes, y su precio sería alto con poco o ningún espacio para el descuento. Si te gusta un Mercedes, esto es lo que le costará. Codícialo y paga lo que vale, esa es la lógica. Bien, pues en este momento, muchas ultrabooks tienen un precio similar al de una Air. La pregunta, en otras palabras, es ¿por qué no comprar directamente el Mercedes?

Lo que está en juego es más que la cuota de mercado o las ganancias trimestrales. Los fabricantes de computadoras están tratando de cambiar la forma en que hacen negocios.

Apple se centra en los beneficios, mientras que los fabricantes de PC y portátiles tradicionalmente han encontrado el éxito en el volumen de ventas, las laptops de bajo costo y los reemplazos de ordenadores de escritorio. Al clonar las características de la Air con materiales de primera categoría, las ultrabooks pretendían competir en la categoría de lujo. Dadas las expectativas tan altas para esa categoría superior, la falta de demanda ya está obligando a que los fabricantes de hardware apliquen descuentos y absorban pérdidas.

"El mercado estadounidense sufrió una contracción de dos dígitos en el segundo trimestre, toda vez que la saturación del mercado y los factores económicos se combinaron con la anticipación de Windows 8 y otros cambios posteriores en el año. En este contexto, los consumidores están retrasando sus compras, y los fabricantes y los minoristas están desacelerando sus actividades en el rubro de las PC para liquidar los inventarios existentes", explicó en un comunicado David Daoud, director de investigación de IDC. "La situación se agrava por la saturación de la notebook, un ciclo de reemplazo más lento en el sector comercial, y los grandes eventos macroeconómicos y políticos que afectan la confianza y el gasto".

Microsoft tampoco le facilita las cosas a los fabricantes de hardware o a Intel. La compañía recientemente anunció que está creando su propio dispositivo híbrido, la tablet Surface, que ejecuta una versión completa de Windows, con una pantalla táctil y teclado incorporado, y se sincroniza con su sistema operativo móvil.

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Es demasiado pronto para saber si Surface impactará a los consumidores, pero sin duda tendrá un impacto sobre los socios de Microsoft en hardware, que no han visto con buenos ojos esta incursión y la incertidumbre que acarrea.

La tendencia podría beneficiar a los consumidores que esperan conseguir una buena compra, pero no animará a los fabricantes de hardware que buscan señales de vida en el mercado.

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