Un laboratorio en EU recrea selvas y desiertos para 'entrenar' robots

Las instalaciones permiten simular ecosistemas con distintas temperaturas y características para probar el desempeño de las innovaciones
robot marina estadounidense  robot marina estadounidense
Autor: Chris Lawrence y Jennifer Rizzo
(Reuters) -

La rutina de cada mañana de la mayoría de las personas incluye revisar el clima para saber cómo será su camino al trabajo. Pero para el científico de la Marina de Estados Unidos, Gregory Scott, todo está relacionado con el clima dentro de su oficina.

Scott trabaja en el laboratorio de Investigación de Sistemas Autónomos de la Marina (LARS, por sus siglas en inglés), una nueva instalación que puede crear los ambientes con los climas más extremos para realizar pruebas con los más recientes robots de la Marina.

Hoy está trabajando con un desierto simulado en medio de Washington D.C., haciendo pruebas con un brazo robótico que excava buscando explosivos enterrados en la arena. Mañana podría estar llevando a cabo pruebas con un robot dentro de las instalaciones que simulan un cálido bosque tropical.

“Tienes que asegurarte de traer la ropa adecuada para cada día”, dijo Scott. “Fuera de eso, es una experiencia bastante gratificante (…) especialmente al saber que somos capaces de crear mejores productos para nuestros hombres y mujeres que están en el campo, y así mantenerlos a salvo y apoyarlos en su trabajo”.

Y ese es precisamente el punto. Un robot pude funcionar perfectamente en una oficina con aire acondicionado. Pero, ¿podría soportar la arena, el agua y el fuego de las guerras de la vida real y operaciones de rescate? Las instalaciones multimillonarias están diseñadas para construir mejores robots, aumentando la severidad de la naturaleza simulada y ver si pueden soportar ambientes extremos.

Alan Schultz está encargado de las instalaciones.

“Lo que hacen estas instalaciones es disminuir la brecha entre las pruebas y el mundo real”, dijo Schultz. “Así que desarrollas tu trabajo inicial en un laboratorio, pero después lo puedes traerlo aquí, trabajar en uno de nuestros ambientes y así estar más cerca de un caso real en lugar de las condiciones de un laboratorio”.

El ambiente desértico de las instalaciones es capaz de crear una inmensa tormenta de arena dentro de una caja de arena de 0.8 metros de profundidad con rocas como paredes. El cuarto también puede ajustarse para simular condiciones de día y de noche.

“Los vehículos de tierra necesitan moverse en la arena, debajo de ella, o pueden desplazarse en superficies rocosas”, dijo Schultz. “Tengo gente trabajando con sensores; cómo detectar cosas, por ejemplo, dispositivos explosivos improvisados (IED, por sus siglas en inglés), o granadas propulsadas por cohetes (RPG, por sus siglas en inglés)”.

Una caminata por el corredor te llevará a un bosque tropical húmedo a 30 grados centígrados inspirado en aquellos existentes en el sureste de Asia, en donde una lluvia torrencial puede simularse con el accionar de un interruptor.

“Se decidió que este sería un medio ambiente importante para el futuro”, dijo Schultz, “que seríamos capaces de operar dentro de estos húmedos, mojados y lluviosos ambientes de altas temperaturas”.

Los sensores robóticos son probados dentro de este ambiente con alta humedad así como la comunicación vía radio, las cuales también pueden verse afectados por el agua. El circular por la jungla puede ser difícil para los robots.

“Hay lugares en donde te hundirías dentro del lodo unos 0.9 o 1.2 metros. Hay una pequeña corriente aquí. Es un estanque”, dijo Schultz. “Si piensas en llantas de tracción o redondas, o locomoción articulada, este es un ambiente difícil para las personas que trabajan con la movilidad y la navegación. ¿Cómo atravesar este ambiente tan denso?”.

Y hay más: existe un bosque rocoso, un área utilizada para hacer pruebas de vuelo de drones en el interior, y una piscina de 14 por 7.6 metros que puede producir olas y una playa para probar robots que nadan.

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Schultz dice que las instalaciones ahorrarán dinero del Departamento de la Defensa a largo plazo. Cuando un radar que supuestamente debía operar a menos 25 grados fue probado en una cámara de temperatura controlada se ahorraron 100,000 dólares. El radar falló a menos 20 grados, dijo Schultz, y lo más probable es que hubiera fallado durante el vuelo de prueba en campo.

“El punto de esto es el alto costo de salir al desierto”, dijo. “Es costoso ir al ártico; es costoso ir a un bosque tropical, es costoso llevar a cabo pruebas de campo”.

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