Neil Armstrong, el hombre que cambió la imaginación del mundo

Neil Armstrong, el primer hombre en viajar a la Luna, murió a los 82 años
Neil Armstrong, su muerte, su viaje más lejano
(Reuters) -

Neil Armstrong, el primer hombre que caminó en la Luna, murió, según informó su familia este sábado. Tenía 82 años.

“Estamos desconsolados al compartir la noticia de que Neil Armstrong falleció debido a las complicaciones resultantes de procedimientos cardiovasculares”, dijo la familia de Armstrong en un comunicado que obtuvo WKRC, filial de CNN.

Armstrong fue sometido a una cirugía de corazón este mes.

“En nuestro duelo por haber perdido a un muy buen hombre, también celebramos su ejemplar vida y esperamos que sea un ejemplo para los jóvenes de todo el mundo para que trabajen duro para hacer sus sueños realidad, que estén dispuestos a explorar y llegar hasta el límite, y que sin egoísmo sirvan a una causa mucho más grande que ellos mismos”, dijo su familia.

“Para aquellos que se pregunten qué pueden hacer para honrar a Neil, tenemos una sencilla petición: Honren su ejemplo de actitud de servicio, logro y modestia. Y la próxima vez que caminen por la calle durante una noche clara y vean que la Luna les sonríe, piensen en Neil Armstrong y háganle un guiño”.

Armstrong fue al espacio dos veces. Hizo su primer viaje en 1966 como comandante de la misión Gemini 8, la cual casi termina en desastre, pero el astronauta mantuvo la calma y logró aterrizar la nave a salvo, luego de que un cohete falló y causó que girara sin control.

Durante su siguiente viaje al espacio, en julio de 1969, Armstrong y sus compañeros astronautas Buzz Aldrin y Michael Collins aterrizaron el Apollo 11 en la Luna después de un viaje de más de 400,000 kilómetros que enseguida pasó a los libros de historia.

Les tomó 4 días llegar a su destino.

El mundo aguardaba mientras el modulo lunar Eagle se separaba de la cabina de comando y comenzó su descenso.

Entonces llegaron las primeras palabras de Armstrong: “Aquí Tranquility Base, el Águila (Eagle) ha aterrizado”.

Cerca de seis horas y media más tarde, a las 22:56 horas del este de Estados Unidos del 20 de julio de 1969, Armstrong, entonces de 38 años, se convirtió en la primera persona en poner un pie sobre la superficie de la Luna y de cualquier astro distinto a la Tierra.

Y pronunció la ahora famosa frase: “Éste es un pequeño paso para (un) hombre; un gran salto para la humanidad”.

La cita original fue grabada sin el "un" antes de "hombre", y esa palabra fue recuperada muchos años después con un software de reconocimiento de voz.

Armstrong estuvo en la superficie de la Luna durante 2 horas y 32 minutos, y Aldrin, quien lo siguió, pasó cerca de 15 minutos menos que él sobre la superficie.

Los dos astronautas colocaron una bandera de Estados Unidos en la Luna, recogieron rocas lunares y realizaron algunos experimentos científicos antes de regresar a la nave espacial principal. Las banderas siguen en terreno lunar, según confirmó recientemente la NASA con fotografías.

Los tres hombres regresaron a casa y fueron recibidos como héroes, y ninguno volvió al espacio después de eso. Armstrong recibió la Medalla Presidencial de la Libertad en 1969, el mayor galardón otorgado por el gobierno de Estados Unidos a un civil.

Armstrong nació en Wapakoneta, Ohio el 5 de agosto de 1930. Estaba interesado en volar y obtuvo su licencia de piloto a los 16 años.

Estudió ingeniería aeronáutica y se tituló de las universidades de Purdue y Southern California. Trabajó en el ejército estadounidense y voló en 78 misiones de combate en la guerra de Corea.

"Era el mejor, y lo extrañaré terriblemente", dijo Collins, el piloto de control modular del Apollo 11.

Después de su histórica misión a la Luna, Armstrong trabajó para la Administración Nacional estadounidense de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por las siglas en inglés de National Aeronautics and Space Administration), como coordinador y administrador de los trabajos de investigación y tecnología.

En 1971 renunció a la NASA y se dedicó a enseñar ingeniería en la Universidad de Cincinnati durante casi una década.

Mientras que muchas personas rápidamente sacan provecho de sus 15 minutos de fama, Armstrong evitó insistentemente estar en el ojo público, y eligió una vida tranquila y privada junto a su esposa e hijos.

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Pero siempre reconoció, de forma muy humilde, la importancia de lo que había logrado. “Viendo al pasado, realmente fuimos muy privilegiados de vivir esa pequeña marca que se guardó en la historia, en la que cambiamos la forma en que el hombre se mira a sí mismo y en lo que podría convertirse y hacia dónde podría ir”, dijo Armstrong.

Tricia Escobedo contribuyó con este reportaje.

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