¿Por qué la historia de Apple es como la de 'Breaking Bad'?

En ambos 'emprendimientos' se entrelazan ambiciones, invenciones y un ascenso a la cima que podría tener graves consecuencias
'Jobs se veía reflejado en sus productos': Wozniak
Omar L. Gallaga, especial para CNN
Autor: Omar L. Gallaga, especial para CNN | Otra fuente: 1
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Nota del Editor: Omar L. Gallaga es reportero de tecno-cultura para el Austin American-Statesman y colaborador en tecnología en CNN.com, NPR y Kirkus Reviews

(CNN) — Hay una razón por la cual los escritores de tecnología estamos tan irremediablemente fascinados con la historia de Apple. El ascenso, la caída y el impresionante resurgimiento de la empresa durante varias décadas ha sido como ver un drama de televisión; en particular, uno implacablemente tenso y fascinante llamado Breaking Bad (Volviéndose malo).

De hecho, la relación de Apple con sus rivales, la creación y adopción de sus populares productos, e incluso sus actitudes y acciones, se parecen mucho al programa de televisión.

Si quieres saber cómo resulta la épica carrera de Apple o cómo se resuelve su actual batalla con su rival de mucho tiempo, Microsoft, puedes ver la serie.

Lo más obvio es que la historia de Apple refleja a la de Breaking Bad en cómo comenzó el programa: Walter White, un profesor de Química, es diagnosticado con un cáncer terminal y decide utilizar sus habilidades científicas para fabricar metanfetaminas. Toma riesgos sorprendentes y contrastantes con su personalidad, pero se reinventa como un brillante y temido químico de metanfetaminas que se vuelve más ambicioso, despiadado y arrogante con cada victoria.

Es difícil no pensar en el cofundador y ex CEO de Apple, Steve Jobs, quien luchó contra el cáncer pancreático desde 2003 hasta su muerte en 2011. Durante ese periodo Jobs reconstruyó Apple, de una empresa que luchaba por sobrevivir, hasta ser una de las firmas de tecnología más influyentes y rentables en la historia, lanzando un conjunto de productos que cambiaron a la industria, desde el iPod hasta la iPad.

Como con Steve Jobs, el cáncer le despierta en Walter White un pánico para apresurarse a dejar un legado a través de su trabajo. En el caso de Walter, se trata del porvenir de su esposa embarazada y su hijo adolescente. Pero dejemos a un lado el tema del cáncer, que en temporadas más recientes del programa ha pasado a un segundo plano, ya que Walt está en remisión.

¿Qué hace que Apple sea tan exitoso? Como Walter White, combina los elementos apropiados en las cantidades correctas para crear productos adictivos y de alta pureza. Los productos están fabricados en condiciones de trabajo secretas. La habilidad empleada para diseñarlos y fabricarlos tiende a hacer que los productos de la competencia parezcan imitaciones más baratas, más desordenadas y menos efectivas.

Walt tiene al Azul Heisenberg como color predilecto para sus productos. Apple favorece al blanco brillante, el negro o el aluminio en la paleta de la mayoría de sus productos.

Tanto Jobs como Walt creían ser los mejores en lo que hacían y plasmaron esa creencia en el perfeccionamiento de fórmulas exactas y precisas para lo que hacían. Pero como a Jobs, y como a Apple, el ego de Walter a veces lo lleva a cometer errores perjudiciales.

Cuando se dio a conocer que la antena externa del iPhone 4 de Apple fallaba, la empresa hizo como si no pasara nada y luego afirmó que otros teléfonos celulares tenían el mismo problema. Finalmente fue forzado a admitir que el metal en su diseño pudo haber tenido algo que ver con eso.

Lanzó una ambiciosa red social de música llamada Ping, que nadie utilizó. Y durante años, Apple permitió malas condiciones laborales en China en la fabricación de sus productos, antes de que la mala publicidad finalmente forzara a la empresa a comenzar a tomar medidas para enfrentar la crisis.

Aunque era fácil sentir simpatía por un maestro moribundo que intentaba mantener a su familia, la naturaleza de Walt en Breaking Bad ha cambiado a lo largo de cinco temporadas. En estos días, es claramente el villano de la historia, y ya no es divertido o de buen gusto apoyar sus actos cada vez más egoístas.

En el caso de Apple, el estatus de desvalida en su guerra contra Microsoft durante la era de las PC creó un culto entre los usuarios que siguen evangelizando los productos de Apple, pero ahora que está en la cima, la empresa es más propensa a ser duramente criticada.

Cuando una batalla reciente de demandas contra Samsung por patentes terminó a favor de Apple la semana pasada, la reacción en línea fue en gran medida negativa. Los desarrolladores de Android y algunos observadores casuales señalaron que Apple podría estar sofocando a la competencia y peleando sus batallas en la corte, en lugar de en el mercado.

Recientemente, Apple también fue criticada por algunos errores en sus tiendas minoristas. Sus anuncios televisivos de este año, incluyendo una campaña para Siri y uno que se transmitió durante los Juegos Olímpicos con un personaje de Apple Genius Bar, han provocado más burlas que admiración.

Esta temporada, el secuaz de Walt, Jesse Pinkman, le preguntó si está en el negocio de las metanfetaminas o del dinero. “En ninguno. Estoy en el negocio del imperio”, contestó Walt. Apple, con sus grandes reservas de dinero y planes continuos de expansión, ciertamente se siente como un imperio.

Pero nadie piensa que un imperio dure para siempre. Cuando las empresas llegan a la cima, su eventual complacencia y ralentización en la innovación las hacen vulnerables. Cualquier mala decisión u oportunidad perdida puede aumentar el problema.

No hace mucho, Microsoft era considerado el imperio malvado, poderoso y consumista en la escena tecnológica, quitándole la corona a IBM.

En Breaking Bad, el adversario más peligroso de Walt era Gustavo Fring, un hombre de negocios tranquilo y relajado y extremadamente inteligente, interpretado por Giancarlo Esposito. Gus bajó la guardia, siempre subestimando a Walt y negándose a eliminarlo cuando tuvo la oportunidad.

Hubo momentos en los que Microsoft pudo haber destruido a Apple, retirando su software Office de la plataforma Mac, o decidiendo no invertir 150 millones de dólares en la empresa, como lo hizo en la década de 1990. En lugar de eso, Microsoft dejó que Apple continuara y, al negarse a ver a Apple como una amenaza seria, perdió los mercados de teléfonos móviles, música portátil y tabletas. También, cada vez más, cede terreno en el mercado del software computacional.

¿El turno de Apple como gobernante del gallinero durará, o la máxima historia de regresos de negocios se convertirá en el cuento de un imperio que rápidamente cayó, víctima de su propia arrogancia?

En 2013 conoceremos los últimos ocho episodios de Breaking Bad. Es difícil decir cuán mal se pondrán las cosas, pero la aproximación inteligente y oscura del programa sobre la naturaleza humana, las elecciones difíciles y el karma puede ser instructiva para los observadores de Apple.

Las cosas probablemente resultarán más prometedoras para Apple que para el alma perdida, condenada y maldita de Walter White. Pero si Breaking Bad nos ha enseñado algo, es que un mundo de consecuencias imprevistas y dolorosas, nos espera a solo unas cuantas decisiones de distancia. 

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