El iPod, muy lejos de la muerte

El reproductor de MP3 fue lo que puso a Apple de nuevo en la jugada, afirma Don Reisinger; a pesar de su caída en ventas, el dispositivo representa el espíritu detrás del iPhone y la iPad.
ipods  (Foto: Archivo)
Don Reisinger*
NUEVA YORK -

Puede decirse que toda compañía tecnológica tiene un producto que la define. Para Microsoft es Windows; para Google, su buscador, y para Apple -una compañía que alguna vez llevó el sustantivo "computadora" en su nombre- es el iPod. Así es, el iPod, no el iPhone ni la iPad o cualquier futuro dispositivo.

¿Por qué? Para responder, retrocedamos en el tiempo hasta 2001. El cofundador de Apple, Steve Jobs, tenía firmemente el control, entregando Macs rediseñadas que estaban ayudando a que la empresa se mantuviera a flote. Estaba claro que Apple se recuperaba, pero aún no había encontrado la panacea. Hasta que llegó el iPod.

El reproductor de música, desde luego, se convirtió en un éxito casi instantáneo en todo el mundo, y de repente Apple estaba otra vez al alza. Esta historia también se convirtió en la hagiografía canónica para empresarios.

Apple vendió un millón de iPods en junio de 2003 y llegó a los dos millones tan sólo seis meses después. A los tres años de su lanzamiento, las ventas habían alcanzado los 10 millones de dispositivos.

En ese momento, el mercado especulaba cuántas ventas más podría generar el iPod. Pero a medida que pasaba el tiempo, la conversación cambió de rumbo, centrándose más en la especulación sobre si ese tren llamado iPod se detendría.

En sus primeros 10 años de disponibilidad, Apple vendió 300 millones de iPods en todo el mundo. "Si alguna vez hubo un producto que catalizó la razón de ser de Apple, es éste", dijo una vez Jobs sobre el pequeño gadget.

El reproductor de música, junto con iTunes, revolucionó la industria de la música. De hecho, los consumidores dejaron de comprar CD. Y al caminar por la ciudad, era difícil encontrar a alguien que escuchara música sin los característicos auriculares blancos en su cabeza. Una cultura se formó alrededor del iPod, la que convirtió a Apple y a Steve Jobs en iconos.

A partir de 2007 algo cambió. Con el lanzamiento del iPhone, el iPod de Apple comenzó su lento descenso hacia la oscuridad. Los diversos iPods seguían disponibles, por supuesto, pero vivían a la sombra del iPhone. Y conforme esa sombra creció, las ventas comenzaron a flaquear.

Los consumidores de Apple se dieron cuenta de que el iPhone podría funcionar como un iPod, así que no tenía sentido gastar dinero extra en un Nano, un Shuffle o un iPod Touch.

La fuerte caída del iPod es evidente en los estados financieros de la empresa. Durante el trimestre que finalizó el 30 de junio, las ventas del iPod alcanzaron los 1,060 millones de dólares (mdd), lo que representa sólo el 3% de los ingresos totales de Apple. Las ventas del iPod cayeron un pasmoso 20% en comparación con el mismo período en 2011. En total, en el trimestre se vendieron 6.8 millones de iPods, un descenso del 10%.

La historia era muy diferente en 2006: en el cuarto trimestre fiscal de Apple de ese año, la compañía vendió 8.7 millones de iPods y generó 1,600 mdd en ingresos, una cifra que representó un tercio de las ventas totales de la compañía, muy lejos de la raquítica contribución del 3% de este año.

Hubo un tiempo en el que casi todas las notas emitidas por los analistas para orientar a los inversionistas giraban en torno al iPod. Hoy, es difícil encontrar un analista que mencione al reproductor de música en su recomendación a los accionistas.

Con una representación de apenas un 3% de los ingresos totales de Apple, los iPods se han convertido -para usar un término de los analistas- en inmateriales.

Apple está haciendo un extraño malabarismo con el iPod. Por un lado, la empresa no quiere ignorar completamente el dispositivo, ya que todavía está aportando miles de millones de dólares en ventas cada año.

Sin embargo, Apple preferiría vender iPhones o iPads antes que iPods. Estos dos dispositivos insignia de la compañía se venden a precios más altos, lo que ayuda a mejorar su rendimiento y continuar superando las expectativas de Wall Street. Si a ello se le añaden los altos márgenes que generan, se hace evidente por qué los iPods ocupan un lugar secundario.

Por otro lado, dado que los iPods generan miles de millones de dólares para Apple cada año, se han convertido en una especie de necesidad, esos productos que Apple continuará lanzando simplemente porque no quiere decepcionar a Wall Street.

Es por esta razón que la compañía anunció recientemente un nuevo iPod Touch y un iPod Nano en el evento de presentación del iPhone 5. Los anuncios fueron colocados estratégicamente después de que se desvelara el iPhone 5 a fin de garantizar que se les diera poca cobertura en la prensa.

¿A una persona promedio le importa que Apple esté marginando lentamente a los iPods hasta que, al final, su impacto en las finanzas de la compañía sea tan pequeño que puedan discontinuar su producción? No. Pero puede argumentarse que cada iPhone o iPad que una persona compra es realmente otra venta de iPod.

Después de todo, estos dispositivos integran todas las características encontradas en los iPods de hoy. El teléfono y la tablet son, para todos los efectos, iPods con esteroides.

Por eso el iPod realmente importa. El iPod como lo conocimos desaparecerá sin duda, pero en tanto que plataforma que permite a los usuarios reproducir música y vídeo de forma móvil, está transformándose en su siguiente etapa como un componente en un producto que puede hacer muchas más cosas.

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El iPod no está muriendo, está simplemente entrando en la siguiente fase de su larga historia.

*El autor es colaborador en Fortune.

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