Felix Baumgartner relata lo que sintió al dar un salto estratosférico

El expiloto dijo que la misión resultó más complicada de lo esperado por la presión que experimentó al superar la barrera del sonido
Los detalles de Felix Baumgartner
| Otra fuente: CNNMéxico

“Ahí arriba es un mundo distinto, el cuerpo reacciona de forma diferente”, contó este domingo el expiloto austriaco Felix Baumgartner, después de lograr un salto desde más de 39,000 metros de altura, y mantener en suspenso a millones de personas que observaron su misión en internet.

"Ha sido más difícil de los que todos nos esperábamos… Estás deshidratado, estás cansado”, mencionó Baumgartner en una entrevista con la cadena Servus, citó la agencia EFE.

El Temerario Felix dijo que durante unos segundos pensó que iba a perder el sentido, por la velocidad de hasta 1,342 kilómetros por hora que alcanzó en su caída hacia suelo de Nuevo México, Estados Unidos.

"Estás bajo presión, no sientes el aire", agregó el exmilitar que en algún momento de su carrera saltó desde el punto más alto de la Torre Mayor, en la Ciudad de México.

A pesar de las dificultades físicas, Baumgartner no quiso abrir un paracaídas especial para estabilizar el descenso. "Desde el punto de vista de la consciencia, siempre sabía lo que sucedía", relató el deportista extremo, según la agencia española.

El equipo de El Temerario Felix indicó que, en algún momento de su recorrido, el expiloto logró romper la barrera del sonido, aunque ese dato será verificado por expertos independientes.

"No he sentido ese golpe sónico, creo que pasa detrás de uno, estaba demasiado ocupado manteniendo el control. No tengo ni idea de si he volado a través de la barrera (del sonido)", comentó el deportista.

En una conferencia, Baumgartner indicó cuáles fueron algunas de sus sensaciones en lo alto. Más que pensar en los récords, “quieres regresar con vida. Es lo único que quieres”, dijo.  Luego expresó que le hubiera gustado compartir con otras personas la visión que tuvo del planeta.

"A veces tienes que llegar a lo más alto para entender lo pequeño que eres", comentó.

“Por favor, Dios, no me falles”, pensó momentos antes de saltar, según el relato que hizo ante la prensa. El momento más hermoso de la experiencia, dijo, fue cuando aterrizó y se encontró con su madre y otros seres queridos.  

En cuanto al futuro, comentó que “quiere inspirar a la siguiente generación”, así que le gustaría estar en la cabina de control mientras alguien más joven trata de romper sus marcas.

La caída libre de Baumgartner no logró romper el récord anterior, de cuatro minutos y 36 segundos, en cuanto a duración.

Esa marca sigue en posesión de Joe Kittinger, de 84 años, quien en 1960, cuando era integrante de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, se arrojó desde una altura de 31,333 metros.

"Joe se ha ganado que su récord siga después de 52 años", mencionó Baumgartner, el hombre que llegó a una altura tres veces superior a la alcanzada por un vuelo comercial, con tan solo un traje y un casco de astronauta como indumentaria.

"Queremos extender los límites de la humanidad un poco más", expresó antes de comenzar su misión, que dio por cumplida este domingo al aterrizar en el suelo de Nuevo Mexico, donde se hincó y levantó los brazos, en señal de victoria.

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