Windows 8, con ‘la ventana cerrada’

Las diferencias del sistema con sus predecesores no garantizan grandes ventas, dicen analistas; la industria no espera que la versión impulse el consumo de PC, que se espera flojo en diciembre.
windows  (Foto: Getty)

Debido a todas sus características radicalmente rediseñadas, será difícil que Windows 8 de Microsoft sea un éxito inmediato.

La última actualización de sistema operativo más popular del mundo sale a la venta el viernes. Microsoft tiene grandes expectativas: el CEO Steve Ballmer dijo en julio que espera que Windows 8 detone "el año más épico en la historia de Microsoft". Steve Sinofsky, responsable de Windows y probable heredero de Ballmer, habla de "reimaginar Windows" para crear "una nueva experiencia de PC".

Windows 8 podría ser el sistema operativo del futuro, ayudando a que Microsoft compense los errores del pasado que la han dejado muy por detrás de sus principales rivales Apple y Google, especialmente en el campo de la computación móvil. Pero en lo que respecta al futuro cercano, todas las señales apuntan a que los compradores tomarán una actitud de esperar y ver.

La gran mayoría de las ventas de Windows provienen de ordenadores nuevos, y tanto Wall Street como los analistas del sector creen que las ventas de PC en el cuarto trimestre serán muy débiles. Intel informó la semana pasada que prevé que las ventas navideñas de computadoras crezcan a la mitad de su tasa estacional habitual.

La industria no espera que Windows 8 impulse la demanda de PC. El analista de Gartner Mikako Kitagawa cree, de hecho, que no tendrá "ningún efecto" sobre las ventas de computadoras.

A menudo, los lanzamientos de actualizaciones de Windows motivan a los consumidores a modernizar su viejo equipo, pero es poco probable que ocurra así en esta ocasión. Se prevé que los propietarios de equipos más antiguos que ejecutan Windows XP, Vista o Windows 7 esperen desde la barrera, a pesar del bajo precio de la última actualización Windows 8, ofertado por Microsoft a 40 dólares.

La razón principal de esa actitud: Por primera vez desde Windows 95 habrá una curva de aprendizaje asociada con la nueva versión de Windows, pues cuenta con una interfaz de usuario radicalmente rediseñada y una serie de nuevos comandos de gestos para interactuar con las aplicaciones. En un dispositivo de pantalla táctil como una tablet, es bastante intuitivo, pero con un ratón y un teclado, puede resultar complicado.

El aspecto y la dinámica totalmente diferentes podrían desalentar a algunos compradores.

"Los consumidores que entran a una tienda en busca de una PC estarán sorprendidos y posiblemente desorientados por lo que encontrarán en los estantes", explica Michael Silver, analista de Gartner. "Los usuarios odian el cambio, y no aceptarán una nueva interfaz de usuario sin al menos un buen argumento de venta. Los consumidores tal vez se vean forzados a aceptarla, pero van a ser más críticos y más propensos  a encontrar defectos en el nuevo enfoque".

Eso también aplica para los clientes corporativos, que requerirán capacitarse para aprender los nuevos elementos, dice Vijay Rakesh, analista de Sterne Agee.

Muchos clientes corporativos, que con frecuencia se ‘saltan' versiones de Windows, no utilizarán Windows 8 en absoluto. La mayoría de ellos se actualizaron a Windows 7 en los últimos años y podrían optar por esperar simplemente a la próxima versión de Microsoft.

"Windows 8 tiene una posibilidad muy real de lograr sólo limitada presencia en entornos empresariales", señala Silver. "Los cambios drásticos en Windows 8 nos llevan a pronosticar que la mayoría de las organizaciones estarán dubitativas de implementarlo a escala general, especialmente para los usuarios que no cuenten con el hardware que aprovecha mejor las funciones táctiles."

Gartner prevé que el lanzamiento de Windows 8 sea mucho más débil que el de Windows 7, a pesar de que Windows 8 aparecerá durante la temporada navideña. (Windows 7 salió a la venta en julio.) Así mismo, se vaticina que el próximo año sea también lento: Gartner anticipa que las ventas del nuevo sistema operativo sean 6% inferiores a las registradas en el primer año completo de ventas de Windows 7.

Aquí hay otro problema: Windows 8 no pondrá fin a la fuerte racha de Windows 7. Un año después de que Windows 7 saliera a la venta, la versión anterior -Vista, el mayor desastre de Microsoft- apenas se vendió en 53 millones de PCs nuevas. Pero el próximo año habrá 168 millones de nuevas PCs con Windows 7 vendidas, estima Gartner.

Según los expertos, Windows 8 no afectará de manera significativa las ventas de Windows 7 hasta 2014.

"La adopción será lenta", coincide Frank Gillett, analista de Forrester Research. "Microsoft está realizando cambios significativos y pertinentes en Windows, pero será difícil para los clientes aceptarlos sin reservas. Será un año difícil, no sólo un trimestre, para Windows 8".

En opinión de Gillett, la gigantesca máquina de marketing de Microsoft perdió la oportunidad de difundir tempranamente un mensaje positivo acerca de Windows 8. La compañía no ha publicitado el nuevo sistema operativo antes de su lanzamiento, lo que podría haber preparado a los usuarios por la nueva imagen. En consecuencia, a los clientes les tomará tiempo digerir cuán radicalmente diferente es la nueva versión.

Pero aun cuando Windows 8 no sea un éxito inmediato, la mayoría de los analistas prevén que se venderá bien en el largo plazo. Después de todo, Windows es el sistema operativo más usado en el mundo.

Pero, ¿es el sistema operativo destinado a convertir en una PC la pluralidad de dispositivos existentes, incluyendo las tablets? Eso es lo que Microsoft espera. Sin embargo, encarando la dura competencia de Apple y Google, Microsoft quizás tenga que esperar hasta la próxima versión de Windows para realmente irrumpir y hacer mella.

"Al final, Windows 8 se venderá bien, pero no a la velocidad del rayo" juzga Gillett.

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